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Javier Gallego

Javier Gallego Crudo. Periodista y músico. Director de Carne Cruda en carnecruda.es y eldiario.es. Antes dio con sus huesos en Radio 3y la Cadena SER. En esta última y M80 ha copresentado De nueve a nueve y media y No somos nadie, respectivamente. Ha sido conductor de Esta mañana con Pepa Bueno en TVE y guionista de CQC en La Sexta. Aún le queda tiempo para dedicarse a la música, actualmente en el grupo Forastero. Ha publicado relatos en dos libros y cuatro discos con diferentes formaciones. Dedica pues poco tiempo a respirar pero lo hace con muchas ganas.

El hundimiento

Lo del PP es clavadito a la película sobre la caída de la cúpula del nazismo, El hundimiento. Se hunde Génova como una Torre Gemela, con gente saltando por las ventanas, histerismo, tirones de pelo, aspavientos y mucha polvareda. Para haber ganado las elecciones, hay que ver qué mal lo llevan. Cualquiera diría que han perdido. Lo que están perdiendo son las formas y el orden y cuando la derecha pierde las formas y el orden, que es todo lo que tienen, están perdidos.

Su desmoronamiento parece sacado de aquello que escribió el coronel alemán Ulrich de Maizière cuando visitó a Hitler en el búnker de Berlín en sus últimos días: “Reinaba una atmósfera de desintegración. Uno veía por todos lados ebriedad y abatimiento. La disciplina había dejado de existir”. Tal cual ocurre en el búnker de Génova donde Rajoy ha encerrado a los suyos. Herrera está abatido, Fabra, Bauzá y Rudi rompen la disciplina y se piran y Esperanza se comporta como borracha. El problema del PP es que no sólo su presidente sigue bunkerizado en el plasma, es que ha metido a todo el partido dentro y ha tirado la llave. Ya saben ustedes cómo acaba esta historia: en suicidio.

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Las mareas inundan las urnas

Las urnas han hablado y han soltado perlas por esa boquita y a cada cual le han mandado su recado. Han dicho que la corrupción por fin tenía un precio aunque aún sea insuficiente, que se acabó la hegemonía del bipartidismo por más que sigan siendo los más votados, que tendrán que pactar para gobernar, que las mayorías tienen que escuchar a las minorías, que queremos diálogo y que queremos cambio. Han dicho que cada vez somos más los ciudadanos y ciudadanas que queremos participar de la política como protagonistas. No queremos que otros gobiernen por nosotros pero sin nosotros sino que gobiernen con nosotros para nosotros. Que manden obedeciéndonos, como recordó una vez más Ada Colau en la celebración de su victoria en Barcelona. Y eso va para todos.

Llevábamos cuatro años repitiéndolo y Cospedal nos retó a decirlo en las instituciones. Pues no nos lo digas dos veces, María Dolores. Hasta ahí podíamos llegar y hasta ahí hemos llegado. Las mareas han llegado a las urnas y las han inundado. Las mareas han inundado las urnas y han echado fuera a una parte del ejército de votos cautivos y desalmados. Las mareas han inundado las urnas y van a desalojar a un buen puñado de parásitos y chupópteros. Han inundado las urnas y han arrastrado parte de la inmundicia y el lodo. Les han hecho un lavado de bajos fondos. Las mareas han inundado las urnas de una ilusión de que se puede hacer algo, no sólo pararlos, sino empezar a ser decisivos, participar, gobernarnos. Querían que hablásemos en las urnas y hemos hablado.

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No nos merecemos esto

Y entonces el PP cogió su fusil. O sea, ETA. No podía faltar antes de terminar la campaña la película favorita de la derecha. Cuando se quedan sin argumentos, es decir, bastante rápido, echan mano de la amenaza terrorista y llaman ETA a todo lo que no es PP. Cuando la descalificación personal o los presuntos trapos sucios del adversario no les funcionan, sacan el trabuco para tratar de enlodarlo todo. Para intentar rebozar al contrario en el mismo lodazal en el que ellos chapotean como gorrinos. Pero una cosa les digo, es un buen síntoma. Eso es que tienen miedo, que están mirando las encuestas y pintan bastos. Cuando sacan la carta del miedo es que el miedo lo tienen ellos a perder.

Ocurrió en el debate electoral entre Aguirre y Carmena en Telesperanza. Como no tiene programa electoral y presume de ello, porque ella lo vale, a la condesa solo le queda la insidia y atacó a la jueza por haber sido asesora del gobierno vasco para las víctimas de maltrato policial. Será que Espe está a favor de la tortura. Carmena, sin embargo, es premio nacional de Derechos Humanos y ha sido relatora de la ONU sobre estas cuestiones, detalle que la presentadora olvidó mencionar. Despistadilla que es una. Después Aguirre le reprochó a la jueza que hubiera liberado a un etarra que no se arrepintió y a dos GRAPOS que se fugaron cuando les dio la libertad condicional. Paradójico cómo la defensora del “imperio de la ley”, obvia que un juez tiene que aplicarla. Pero Aguirre de leyes, ni torta, ella es más de tortazos.

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Hay que echarlos

Contaba el excéntrico músico francés, Erik Satie, en sus desternillantes memorias que su médico le había animado a fumar: “Fume, fume usted, si no otra persona lo hará en su lugar”. En esta emergencia social y política a la que nos enfrentamos, con el voto hay que recetar lo mismo: vote, vote usted, si no el votante bipartidista lo hará en su lugar. Puede que votar perjudique seriamente a la salud porque hasta el mejor partido es un mal menor. Puede matar si votas cáncer, lo hemos visto, y sin duda no garantiza la cura. Ni siquiera es el remedio. El remedio es un tratamiento de por vida en todo el cuerpo social, no sólo en la cabeza. Pero si tú no votas para extirpar el tumor cerebral, ellos no van a dejar de hacerlo para que se siga extendiendo. Si los votantes informados e inconformistas no se mueven, se moverá el votante conformista, conservador o desinformado y volverán a ganar los de siempre.

En una sociedad de mercado, embrutecida por medios masivos que controlan las élites, con un modelo representativo, tan oligárquico y plutocrático, tan desigual y tan poco participativo como el nuestro, el voto electoral es un espejismo de democracia. Más bien, es la coartada que permite al sistema apuntalar las desigualdades bajo una falsa apariencia democrática. Creas un votante dócil y le haces creer que es libre y que vota libremente que le esclavicen. Pero peor sería que el disidente no tuviera ni siquiera el resquicio del voto para responder al sistema. Como dice Carlos Taibo, esa respuesta está “en espacios de autonomía, lejos del designio de competir con el sistema”. Pero aunque no se compita con él, creo que se le puede combatir y estas elecciones son una grieta para poner la dinamita.

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Cuatro años después

Aquí estamos cuatro años después. Madre mía, cómo pasa el tiempo. Cuatro años después de aquel 15M que a muchos nos giró la cabeza que la teníamos despistada y a otros les confirmó lo que llevaban predicando en el desierto durante años, pero que dejó las urnas como estaban o peor porque el PP obtuvo la mayoría más aplastante de su historia que luego ha resultado ser la aplastante mayoría o un martillo pilón. Cuatro años ya, una legislatura completa, cuatro años con Mariano que han sido como Cinco horas con Mario, un señor que te las ha hecho pasar putas y se hace el muerto cuando le pides cuentas.

Cuatro años que se han hecho eternos pero han pasado más rápidos que Aguirre a la fuga por el centro de Madrid. Rajoy tiene ese poder de parar el tiempo y contraerlo, además de hacerlo retroceder medio siglo por lo menos. Es lo que tiene que cada día haya un escándalo de corrupción, un derecho que desaparece, una mentira y gorda que tratan de colarnos, una familia a la que echan de su casa o un policía corriéndote a porrazos. Nos han tenido tan ocupados en estos cuatro años que no nos han dado ni tiempo de asimilar realmente todo lo que han hecho y, sobre todo, deshecho. Pura teoría del shock.

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El arrepentimiento

Todos somos contingentes pero 'Salvados' es necesario. El programa que conduce y dirige Jordi Évole se ha convertido en imprescindible cronista de nuestro tiempo y de sus verdades más incómodas. Cada domingo consigue que se hable de lo que realmente importa y de aquello de lo que no quieren que hablemos. Este fin de semana despidieron una nueva temporada sobresaliente con la entrevista al etarra arrepentido Iñaki Rekarte. La historia no es nueva pero sí lo fue mostrar en el prime time televisivo un testimonio tan escalofriante sin el maniqueísmo o el apasionamiento que aún hacen imposible que enfrentemos nuestro pasado más escabroso. Los ojos de Rekarte buscaban furtiva, casi desesperadamente, la redención de un Évole que se mantuvo en todo momento en su sitio de periodista, dejando que fuese el espectador el que tomase partido.

'Salvados' rompió un tabú y un silencio que han caído como una parálisis sobre el llamado conflicto vasco desde que ETA anunció que dejaba de matar. Ha habido un cese permanente de la violencia pero también casi un cese permanente del proceso de cicatrización de la herida. Es indiscutible que el primer paso lo tienen que dar los asesinos pidiendo perdón a las víctimas del terrorismo por las vidas que segaron. Tendrían que tener la valentía que no tuvieron cuando pegaban tiros por la espalda, extorsionaban o ponían coches bomba y reconocer el daño causado. Ellos y quienes les amparan, protegen o jalean tendrían que tener el valor que ahora muestra Rekarte –el que no tuvo cuando mataba– para admitir el miedo y el dolor que provocaron a sus vecinos. El etarra arrepentido reconoció que ignoraba los nombres de sus víctimas, hasta ese punto llegaba su ceguera. Va siendo hora de que los verdugos abran los ojos al horror que dejaron.

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Hay que ser radicales

Te gustará más o menos pero Podemos es el único partido que tiene la oportunidad de poner al sistema en aprietos. Otros más pequeños lo pretenden pero solo ellos lo tienen a tiro. A día de hoy, la caída del régimen y la regeneración democrática tendrían que pasar por sus manos. Podemos es necesario no solo porque ha sido el revulsivo que ha abierto una grieta en el monolito bipartidista y ha devuelto a la ciudadanía la esperanza de cambio, sino porque aún tienen la posibilidad de asaltar el poder para intentar transformarlo. Hasta dónde están dispuestos a hacerlo, esa es una duda que sus propias dudas han generado y una de las razones de su pérdida de fuelle. Cómo recuperarlo, si aún es posible, esa es la cuestión.

Las causas del desfondamiento de Podemos son conocidas. La feroz campaña de acoso y desprestigio mediático en torno a Venezuela, ETA, las cuentas de Monedero y la beca de Errejón les ha hecho daño. Pero no tanto porque haya asustado a algunos votantes, sino sobre todo porque ha asustado a Podemos. Es mucho más fácil decirlo desde fuera que bajo el ataque de la jauría, pero creo que ese fue el error: acusar el golpe, echarse atrás, moderarse, buscar excusas y esconderse. Reaccionar como reaccionan ellos y reaccionar a lo que ellos dicen. Renunciar a lo que te hace fuerte, te hace parecer débil; y el electorado no perdona las debilidades, quiere ganadores. Podemos empezó a perder terreno entre los votantes cuando perdió terreno ante sus atacantes y cuando mandaron a sus bases a los cuarteles, lo que desmoralizó a parte de la tropa y dejó a los líderes a merced de los cañones. 

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Precarios del mundo, uníos

Mañana se celebra el día internacional de los trabajadores que es como dedicarle un día al lince ibérico, una especie en extinción. No sólo porque cada vez haya más parados sino porque también hay menos trabajadores, o sea, personas que tienen un trabajo. Ahora con suerte tienen varios y así completan un medio sueldo. Pero trabajadores de los de antes, con un único salario que les dé para vivir, unos derechos, unos convenios, un estatuto, una estabilidad laboral y un paro decente, de eso apenas queda.

Ahora lo que hay son curritos, currantes, explotados, becarios, mal pagados, impagados, temporales, contratados en prácticas, a media jornada, por horas, esporádicos, autónomos, mileuristas, seiscientoseuristas, trescientoseuristas y minitrabajadores con minisueldos que viven en minipisos. O en casa de sus padres. La nueva clase trabajadora es la clase precaria que, como su propio nombre indica, lo único que tiene, no lo tiene realmente, lo tiene en préstamo. Por eso vive de prestado.

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Señor, por qué me has abandonado

Hasta los curas han dejado de creer. Hasta los cardenales han perdido la fe. La Conferencia Episcopal ha abandonado la fe mariana, la fe en Mariano. Libre ya del intrigante y vanidoso pájaro espino de mal agüero, Rouco Varela, que descansa entre oropeles en su ático, la curia española ha empezado a sacudirse la caspa de las sotanas como pedía el Papa Francisco y le ha echado la cruz al gobierno de Rajoy, aunque sin nombrarlo. Pero “el que tenga ojos para ver, que vea y el que tenga oídos para oír, que oiga”, que decía Jesucristo. En su último documento público, han negado el milagro de la recuperación y han reconocido, por fin, que hay una España que se muere, como escribió Machado. Con la Iglesia se ha topado el PP, eso sí que es un milagro.

Los obispos han entrado en Génova como Cristo en el templo, con el látigo, y le han soltado una filípica al gobierno de padre y muy señor mío. Le han dicho a Rajoy que la crisis no se habrá terminado hasta que no salgan de ella “los más necesitados”, que defienda “el estado social del bienestar dotándolo de recursos suficientes”, que no basta con acabar con el paro si no se crea empleo “digno y estable”, que proteja a las personas de la “avaricia personal” y la “codicia financiera” de los bancos, que ponga en marcha políticas de “redistribución de bienes” para acabar con la pobreza, que ataje “lo antes posible” la corrupción y la “grave deformación del sistema político” con “transparencia y honradez” y que acoja a los inmigrantes que vienen huyendo del horror, a quienes reconoce su aportación a nuestra sociedad. Los curas se han vuelto del 15M. Poco más y se hacen de Podemos. Aunque yo les veo más de Ciudadanos.

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Cien años de Cospedal

Las palabras, no la cara, son el espejo del alma. La cara siempre la puedes poner de jugador de póquer aunque lleves una escalera de comisiones o un trío de corrupciones. Pero las palabras te delatan -ya sea por lo que esconden o por lo que muestran- y esta semana al Partido Popular le han delatado sus palabras.

En los crímenes, como en el fútbol, a veces solo hay que esperar el fallo del contrario, que el delincuente tenga un desliz y reconozca el delito. Con el PP ha costado casi una legislatura pero esta semana llegó el resbalón cuando a Cospedal las letras le bailaron una jota manchega y dijo que los suyos “han trabajado duro para saquear el país”. Ya conocen ustedes lo que decía Freud del lapsus linguae, que es como si a la conciencia le quitaras el bozal y ladrara lo que realmente te bulle. Sabíamos que nos saquean y sabíamos que lo saben, pero siempre reconforta la confesión, aunque sea sin querer, que es la única forma que conoce el PP de decir la verdad.

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