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Javier Gallego

Javier Gallego Crudo. Periodista y músico. Director de Carne Cruda en carnecruda.es y eldiario.es. Antes dio con sus huesos en Radio 3y la Cadena SER. En esta última y M80 ha copresentado De nueve a nueve y media y No somos nadie, respectivamente. Ha sido conductor de Esta mañana con Pepa Bueno en TVE y guionista de CQC en La Sexta. Aún le queda tiempo para dedicarse a la música, actualmente en el grupo Forastero. Ha publicado relatos en dos libros y cuatro discos con diferentes formaciones. Dedica pues poco tiempo a respirar pero lo hace con muchas ganas.

El laberinto español

“Durante todo un siglo, España ha vivido bajo la apariencia de un régimen democrático constitucional, sin que el pueblo haya tenido nunca, directa o indirectamente, la menor participación en el gobierno. “Si es pueblo no ejerce sus derechos, es por su propia culpa”, decían y todavía dicen los que los han usurpado, pero la verdad es que (…) las clases gobernantes de todos los partidos procuraron adulterarlo y corromperlo. Los mismos hombres que le dieron sus derechos políticos tuvieron buen cuidado de hacer que no los pudieran ejercer nunca.

La separación de poderes es cosa que jamás ha existido y los magistrados eran simples empleados del gobierno que recibían órdenes de arriba. Valía más aguantar agravios e injusticias que no arriesgarse a lo peor protestando, ya que los tribunales de justicia no aseguraban la más mínima protección. Pero esta injusticia no venía a ser otra cosa que un mal mucho más general aún: la corrupción de todas las clases de la sociedad. No solamente abundaban las defraudaciones (…) sino que se consideraba como una traición denunciarlas. Los ricos, por su parte, burlaban casi todos los impuestos. Se estimaba que el fraude por la propiedad en España ascendía del 50 al 80 por ciento del total. Pero la gente pobre no se beneficiaba de ello; al contrario, tenía que pagar más.

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Nadie dijo que fuera a ser fácil

Nadie dijo que fuera a ser fácil acabar con el bipartidismo. Las elecciones andaluzas son una cura de humildad muy necesaria para vacunarnos del exceso de confianza y euforia que puede malograr la empresa. Qué quieren que les diga, yo no estoy ni decepcionado ni deprimido. Era lo que me esperaba y me alegro de que nos demos cuenta más pronto que tarde de lo que cuesta el cambio político. Un resultado solo un poco más favorable para Podemos o salvable para IU no habría sido ni tan instructivo ni tan revulsivo. Tampoco el lógico triunfalismo de Ciudadanos puede ocultar que están a años luz de inquietar a un PP que se muere sin morirse. No estarán tan muertos.

No estaba muerto el bipartidismo, no, no, aunque sí está muy maltrecho, por más que Andalucía oculte la debilidad del PSOE, que la tiene también en su feudo. Porque Susana Díaz ha ganado con holgura, eso es incontestable, pero ha tenido el peor resultado de su partido desde que gobierna y ha perdido otros 120.000 votos. Si no se ha dejado un escaño es porque la ley electoral le favorece. Como, además, el PP se despeña y el reparto de fuerzas le da margen, parece el recopetín, pero lo único que ha hecho es parar el desplome. Tiene su mérito después de los ERE pero ni es una recuperación ni Andalucía un reflejo del resto de España. Más bien es un espejismo.

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Ha llegado la hora

Entonces, todos los hombres de la tierra

le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; 

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La sociedad filantrópica Partido Popular

Somos la sociedad filantrópica Partido Popular, organización humanitaria y caritativa encaminada a mejorar nuestras condiciones socioeconómicas y las de nuestros donantes. Nos dedicamos a la beneficencia inversa: logramos que los que menos tienen financien a los que tenemos más. Tenemos proyectos de cooperación al desarrollo de las grandes fortunas. Aceptamos sus donativos a cambio de contratas públicas y diversas prebendas, nos los repartimos en cómodos sobresueldos libres de impuestos y financiamos nuestras campañas autosolidarias. Ayudamos a los que nos ayudan, les ayudamos a ayudarnos y nos ayudamos. 

Somos un concepto revolucionario de solidaridad. Solidaridad con la clase millonaria, solidaridad con la clase insolidaria. Ya era hora de que alguien diese un paso al frente y defendiese su causa. Estamos contra esta injusta discriminación de los que discriminan, contra el trato desigual hacia los que provocan la desigualdad, contra el maltrato hacia los que maltratan. ¡Los ricos también tenemos derechos, no solo privilegios! Ya hay suficientes ONG que se ocupan de los desarrapados. Nosotros venimos a cubrir una demanda social desatendida, mejorar aún más la vida de los que mejor la tienen. La filantropía empieza por la oligarquía.

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Albert Rivera es el nuevo Felipe VI

Albert Rivera es el nuevo Felipe VI. Como la monarquía encontró en el nuevo rey el antídoto contra el debate republicano y contra el hundimiento de la Corona en las encuestas, ahora las cúpulas del sistema han encontrado en el líder de Ciudadanos al sucesor que aparenta la modernidad y encarna la regeneración que pide el pueblo pero sin los sobresaltos y temores que despierta Podemos. Nada de rupturas y sustos chavistas. Necesitaban a una némesis de Pablo Iglesias que parezca un renovador como él y anule el crecimiento de su partido. Alguien en quien las élites puedan confiar y no haga desconfiar a la clase media. Ese es Rivera, eso es Ciudadanos.

Ese sucesor no podía salir del gastado bipartidismo, y los que mandan en este país (que no son los que elegimos en las urnas) encontraron fuera al rostro amable que le robe a Podemos parte del voto de la indignación y el descontento. Al sistema no le importa que caiga el bipartidismo si quien lo sustituye es uno de los suyos, y Rivera lo es. Es un joven capitalista español, españolista en Cataluña, lo que da puntos en el resto de España. No cuestiona el modelo económico ni la unidad del Estado. Al contrario, es antisoberanista y propone el contrato único y la exclusión de los inmigrantes ilegales de la sanidad pública. El sistema ni se crea ni se destruye, solo transforma su cara para seguir existiendo. En Ciudadanos ha encontrado la cara moderna pero moderada de la regeneración continuista.

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Usted puede ser un terrorista

Llaman a tu puerta. Abres. La policía. ¿Carlos? Sí, soy yo. Estás detenido. Pero qué he hecho. Protestar contra los desahucios en la Junta Municipal del Distrito de Moratalaz en Madrid. Diecinueve escenas como esta se produjeron el martes a primera hora, como en época franquista. Alguno de los detenidos no estaba y le han llamado por teléfono para que se presente en comisaría, acusado por el artículo 505 del Código Penal, que inculpa a quienes "perturben de forma grave el orden de sus plenos [...] o causen desordenes que tengan por objeto manifestar el apoyo a organizaciones o grupos terroristas". Ya lo dijo Cifuentes (la “demócrata” que quiere ser presidenta de Madrid), son “filoetarras” y sus protestas, “kale borroka”. Activistas contra los desahucios, terroristas.

Al mismo tiempo, el Ayuntamiento madrileño prohibía tocar a Soziedad Alkoholika por enésima vez, alegando que la AVT les llevó a juicio por humillar a las víctimas, que podría haber altercados, que hay grupos de otras ideologías que se oponen al concierto y que en sus letras “recogen opiniones con excesos verbales, hirientes y desafortunados”. Aparte de que “desafortunado” es un concepto subjetivo, si todos los excesos verbales e hirientes fueran objeto de prohibición, habría que prohibir hasta el Congreso. Como nos contó el guitarrista de la banda, jamás ha habido altercados en sus 800 conciertos y S.A. fueron absueltos en la Audiencia Nacional y la sentencia ratificada por el Tribunal Supremo. Pero son vascos y sus letras extremas, lo que les convierte en proetarras, aunque hayan manifestado su oposición a la violencia. Ahora, si quieres organizar un concierto nazi, no hay problema. Pero si eres un grupo de rock radical vasco, eres terrorista.

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La Esperanza es lo último que se pierde

La Esperanza (Aguirre) es la última que se pierde. Se han perdido todos sus amigos, desde Granados a Lamela pasando por Güemes y López Viejo, y ahora Ignacio González, todos aquellos a los que nombró y puso al frente han caído, pero ella siempre ha encontrado la manera de caer de pie y salir del lío. Durante su mandato han ocurrido los casos de corrupción más graves, Gürtel, Púnica, Caja Madrid, pero de nuevo se las ingenió para que no le salpicasen. Tiene la habilidad de pudrir todo lo que toca y seguir como una rosa, de dejar que el barro de la corrupción campe a sus anchas y quedarse tan ancha. Debe de tener un cuadro de Esperanza Grey en casa. Nadie lo ha expresado mejor que Manel Fontdevila en esta viñeta en la que muestra a la presidenta impoluta, con un traje blanco de angélica inocencia, en mitad de un barrizal que lo enfanga todo.

Así ha sido desde que empezó. Llegó a la presidencia gracias a un pucherazo y a la financiación ilegal de la Gürtel a través de Fundescam, que ella presidía. No solo se libró de la culpa del 'tamayazo', sino que encima el electorado la premió. Madrid no paga a traidores pero sí a quien propicia la traición. Madrid se vendió al mejor postor, una mayoría de votantes vendieron su alma a esta impostora, y durante una década la Gürtel, la Púnica, el saqueo de Caja Madrid, el de Telemadrid, sus regalos a la sanidad privada, sus ataques a la escuela pública, las radiales que hemos tenido que rescatar y sus intentos de privatizar el agua y los hospitales. Esperanza es como un cáncer, que te va matando mientras se hace más grande.

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Podemos no puede con todo

Podemos vive sus horas más bajas desde que irrumpió como un ciclón descolocando a todas las fichas del tablero. Hasta ahora no había hecho otra cosa que subir en las encuestas, pero en los últimos tiempos su ascenso meteórico se desacelera, incluso se detiene, más aún, retrocede, aunque sea tímidamente. No es solo que hayan dado con ese núcleo duro de votantes que no hay quien los mueva, es que, además, es imposible que estén a la altura de todas las expectativas puestas en ellos y empiezan a pasarle factura sus deslices y el desgaste de estar siempre en primera línea de fuego. Antes parecían indestructibles, ahora algunos disparos les han dado en la línea de flotación y hacen aguas por algunos boquetes.

Sin duda ha hecho mella la campaña de acoso y derribo incansable, constante, tenaz del aparato mediático de este país, cargado a diario de andanadas de material explosivo, injurioso y tóxico. No venía solo de la derecha y el centro. Una parte de la izquierda tradicional se sintió desplazada, empujada incluso (en parte por su parálisis pero también por la actitud altiva de los recién llegados), y también se ha revuelto furiosa, propinándole algún zarpazo. Pero además la cúpula de Podemos no ha sabido gestionar sus problemas con la solvencia antes demostrada. El torbellino en el que andan metidos –ellos mismos se lo han reconocido a los más cercanos– les ha agotado y responden a los golpes con más torpeza.

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Hay que reconstruirlo todo desde abajo (Carta a Ofelia Nieto 29)

Mientras Rajoy presumía de haberle parado los pies en Europa al intento de Tsipras de salvar a los griegos más desfavorecidos, una excavadora y un retén policial enviados por el ayuntamiento de Madrid que gobierna su partido, expropiaba su casa a tres familias y tiraban abajo el edificio del número 29 de la calle Ofelia Nieto, en el madrileño barrio de Tetuán, para cederle el terreno a la constructora de Enrique Ortiz, empresario imputado en el caso Brugal y en la Gürtel por financiación ilegal del PP. El domingo, activistas y vecinos del barrio, que durante un año y medio habían evitado el derribo, salieron a desescombrar las ruinas y empezar a reconstruirla. La misma estampa de siempre: el PP es la excavadora que allana el camino a los negocios de los amiguetes que les financian, mientras el ciudadano de a pie intenta evitarlo y recomponer lo que destruyen.

No es extraño –como se ha desvelado este fin de semana- que España haya sido con Portugal, el principal opositor a las políticas sociales del nuevo gobierno griego. Es lo que ha venido haciendo aquí, cargar todo el peso de la crisis en los de abajo para que lleven a los de arriba como los vasallos que portaban el trono del rey sobre los hombros. No puede dejar que Grecia haga lo contrario porque veríamos que hay otro modo de salir del atolladero que no sea arrastrándonos. Por eso quiere obligar a Tsipras a seguir su misma fórmula, a saber, abaratar la mano de obra y recortar servicios sociales para cuadrar las cuentas. Esa es la razón de que no se note en la calle la recuperación que escupen las cifras macroeconómicas: ha destruido la economía micro para engordar la macro. Rajoy va en la macroexcavadora aplastando a la gente como si fueran microbios.

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El entierro del bipartidismo

Tenía aire de entierro el debate sobre el estado de la nación. Entierro de familia, la familia de un lado y la del otro, el tío picado con el sobrino por no sé qué herencia, los convidados de piedra a los que casi nadie hace caso, los panegíricos de rigor tan huecos como la campana del funeral y la prima campechana, esa a la que todo le importa un pito, que se echa a jugar al Candy Crush mientras suenan las paladas de arena sobre el féretro. Los del bipartidismo sabían que esto que tienen se les acaba, que la próxima vez que se vean en otra como esta, ya no estarán tan a solas y por eso forzaban la máquina, exageraban sus muecas y se daban golpes en el pecho como diciendo aquí estoy yo. Pero lo que delataban sus ademanes, su histrionismo, sus pataletas, no era triunfo, era dolor. Si bajabas el volumen y mirabas la pantalla, parecían plañideras retorciendo la cara y haciendo gestos de más. El bipartidismo estira la pata y patalea. Que se les muere el chollo y se muerden los nudillos. Ay, señor.

Antes de ceder el corral tenían que escenificar su última pelea de gallitos. PSOE y PP se atizaron de lo lindo, como los del garrote del cuadro de Goya, con la mano abierta, pim pam bofetada, pim pam bofetón, porque empieza la campaña electoral y ambos oyen el tic tac, tic tac, de la calle que indica que se les acaba el tiempo. La verdad es que Sánchez le puso más energía y aplomo de lo que acostumbra porque tiene que reivindicarse y consiguió sacarnos de la siesta en la que nos había sumido Rajoy y sacar al presidente de sus casillas de gallego impasible. No hay mayor síntoma de debilidad que exagerar tus fuerzas. El exceso delata la carencia. Rajoy boquea y da coces como un animal herido y, si no cae muerto, ya veremos, al menos puede pegarse un costalazo de los buenos.

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