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“Si se pierde un idioma, se pierde una forma de pensar”

El 21 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, una celebración que nos permite comprender el valor de la diversidad cultural y mejorar la convivencia

Algunas de las orientaciones principales de la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, aprobada por la UNESCO en 2001, son la salvaguarda del patrimonio lingüístico de la humanidad y el fomento de la diversidad lingüística

Desde hace más de 15 años apoyamos en Guaquitepec (México) un proyecto integral de desarrollo rural que tiene como eje vertebrador la preservación de la cultura tzeltal

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Alumnos de la escuela Emiliano Zapata, que combina la enseñanza de Secundaria con la preservación de la cultura tseltal en Guaquitepec. Foto: Salva Campillo / Ayuda en Acción

Alumnos de la escuela Emiliano Zapata, que combina la enseñanza de Secundaria con la preservación de la cultura tseltal en Guaquitepec. Foto: Salva Campillo / Ayuda en Acción

Alejandro Gutiérrez Álvarez es un joven tseltal que cursó sus estudios de secundaria en la Escuela Emiliano Zapata de la comunidad de Guaquitepec. Esta comunidad, ubicada en el municipio de chipaneco de Chilón, representa un ejemplo de desarrollo rural autosostenible que, con un origen eminentemente educativo, se ha extendido a otras áreas (salud, nutrición, desarrollo económico) en busca de la integralidad y la sostenibilidad del modelo. El proyecto, que ha sido calificado de exitoso en una prestigiosa revista académica estadounidense, busca preservar la cultura y la lengua del pueblo tseltal, porque como dice Alejandro en el vídeo que acompaña a esta entrada, “si se pierde un idioma, se pierde una forma de pensar”.   

El proyecto se inició a petición de la propia comunidad, cuando los principales -como se conoce en el pueblo tseltal a los líderes tradicionales- solicitaron colaboración a nuestro socio local Patronato Pro Educación Mexicano para la gestión de la educación secundaria de la comunidad. Para ello se adaptó un modelo de educación rural-indígena, desarrollado en la Sierra Norte de Puebla por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural, otro socio durante muchos años de Ayuda en Acción, a la realidad de las comunidades tseltales del estado de Chiapas. Después de la escuela secundaria bilingüe, el modelo se extendió también al nivel superior con el Bachillerato Bartolomé de las Casas, que es del tipo bivalente, lo que en México significa que además del bachillerato normal se estudia una carrera técnica.

Alejandro Gutierrez Álvarez tiene 14 años y estudia en la escuela Emiliano Zapata, en Guaquitepec (México).

Alejandro Gutierrez Álvarez tiene 14 años y estudia en la escuela Emiliano Zapata, en Guaquitepec (México).

En la escuela se realiza una adaptación de los contenidos marcados por la Secretaría de Educación Pública de México (SEP). Como explica en el vídeo el director del colegio, Mariano Méndez Lopez, “a veces los libros vienen ejemplos de barcos, aviones y ellos dicen que no lo conocen, pero si empezamos a hablar con la producción de café, con hortalizas, con viveros, con las tiendas escolares o las tiendas que tiene ellos en sus familias, de alguna manera se va vinculando con ellos”. Pero en este proyecto el aprendizaje del castellano es también algo esencial, ya que es un instrumento de defensa de sus derechos, una cuestión muy importante para una comunidad indígena. Así lo explica Jerónimo López Álvarez, coordinador escuela secundaria: “La gran ventaja que hay es que somos de esta región. Hablamos nuestra propia lengua, el tseltal. También el castellano como un puente para poder comunicarnos con el resto de la sociedad”.

Uno de los problemas a los que se enfrenta toda cultura minoritaria es al rechazo de sus propios miembros, especialmente los más jóvenes, que a veces “niegan su identidad cultural y tratan de aislarse y no ser oídos hablando en tseltal”. Pero en Guaquitepec, después de casi 20 años de trabajo, la percepción cultural es diferente, como nos cuenta Jerónimo: “A nosotros nos interesa que estemos donde estemos seamos tseltales y nunca lo perdamos. Es la parte que vemos como un logro porque muchos de nuestros jóvenes vienen en otra parte y muchos están en las organizaciones colaborando en proyectos productivos y educativos y reconocen y valoran esto. Y otros, formados en escuelas públicas tratan de negar o minimizar la parte cultural de lo que somos”. En este sentido, cabe recordar que el proyecto educativo de Guaquitepec, aunque cuanta con la acreditación de la SEP, es de iniciativa comunitaria, no siendo educación pública. El contexto que da origen al proyecto es el del tradicional olvido del gobierno mexicano a los pueblos indígenas, siendo estos procesos de auto-organización una respuesta a ese olvido.

De hecho la puesta en marcha de la escuela secundaria en Guaquitepec es contemporánea del alzamiento zapatista de 1994 y puede encuadrarse en el mismo proceso de resistencia de las comunidades indígenas. Y como es habitual en Chiapas, un proyecto como este, de origen comunitario y alternativo, ha sido objeto de ataques por las fuerzas sociales que tradicionalmente han detentado el poder en la región. Pero esos ataques no empañan la trayectoria de esta comunidad que ha sabido organizarse, mejorar sus condiciones de vida y sentirse orgullosos de su identidad cultural. Porque como dice Alejandro, ellos hablan tseltal incluso cuando van a las ciudades, porque saber a la perfección dos idiomas, es algo de lo que presumir.

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