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Una nueva legislatura, una nueva oportunidad para la agenda animalista

Como decía Victor Hugo, "no hay nada más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado". Y este es nuestro tiempo, no tengáis ninguna duda: el tiempo de los derechos de los animales.

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Chesús Yuste, coordinador de la APDDA, con algunos miembros de esta asociación parlamentaria, procedentes de diferentes formaciones políticas.

Chesús Yuste, coordinador de la APDDA, con algunos miembros de esta asociación parlamentaria, procedentes de diferentes formaciones políticas.

Por fin ha arrancado la legislatura. Teníamos muchas ganas de que las Cortes Generales empezaran a funcionar, tras casi un año entero de "Parlamento colgado", como dicen los ingleses. España continúa siendo para el mundo el estereotipo del maltrato animal. Y aunque algo se ha ido mejorando en los últimos años, hay todavía muchísimas cosas que corregir si queremos tener unas relaciones con los animales propias del siglo XXI.

Durante la última legislatura completa, la X, desde la  Asociación Parlamentaria en Defensa de los Animales (APDDA) logramos poner de forma continuada la situación de los animales en la agenda política a través de la presentación de varias proposiciones no de ley, multitud de preguntas parlamentarias y una batería de enmiendas al Código Penal, así como mediante la organización de importantes actos públicos, como los cuatro foros (cultura contra el maltrato animal, la tragedia de los galgos, ocho años del Proyecto Gran Simio y presentación del Manifiesto Felino), las tres jornadas parlamentarias (necesidad de una legislación estatal sobre animales de compañía, violencia de especie y estrategias educativas, y propuestas de protección animal de las ONG a los partidos en vísperas electorales) y sucesivas entregas de premios (a la impulsora de las secciones de Derecho Animal en los colegios de abogados Magda Oranich; a la protectora de animales formada por niños El Cuarto Hocico de Muel, Zaragoza; a la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y el Maltrato Animal, AVATMA; y a la primera sección animalista, El Caballo de Nietzsche, en un medio generalista en España, eldiario.es; así como, en categoría internacional, a la primatóloga británica Jane Goodall).

Perseguíamos así, por un lado, visibilizar la importancia de implantar unas políticas públicas de protección animal y, por otro, sensibilizar a los parlamentarios con los problemas de los animales a la vez que establecíamos puentes entre el movimiento social que trabaja por los animales y las personas que trabajan en las instituciones y administraciones públicas. Ahora, tras la investidura de un gobierno, vamos a poder continuar con nuestras actividades en defensa de los derechos de los animales.

Durante este año de impasse, la APDDA ha aprovechado para crecer, para ampliar su afiliación, duplicando el número de miembros e incorporando a diputados y senadores de las nuevas fuerzas con representación parlamentaria para mantener la pluralidad de la asociación. Hoy somos ya setenta parlamentarios y exparlamentarios de prácticamente todo el espectro político, desde el PP hasta ERC, unidos por una sensibilidad hacia los animales y comprometidos con sus derechos, incluso más allá de nuestros propios partidos. En APDDA no discutimos sobre nuestras diferencias ni competimos partidistamente: sabemos que aquí los animales son lo primero. Por eso, para nosotros esta nueva legislatura es una nueva oportunidad para continuar trabajando en favor de los animales.

De entrada, nos encontramos con un Congreso muy diferente al de la X legislatura: sin mayorías absolutas ni bloqueos a priori; por tanto, un escenario abierto, sin duda más propicio para alcanzar acuerdos mayoritarios -y ojalá unánimes- con los que avanzar en la protección y defensa de los derechos de los animales. Si en el mandato anterior, a pesar de la mayoría absoluta, se ha logrado, gracias al trabajo de APDDA, que el Gobierno ratificara el Convenio de Animales de Compañía del Consejo de Europa, pendiente desde 1987, y que en el Código Penal se mejorara la tipificación del maltrato animal, incluyendo por primera vez la zoofilia a través del delito de la explotación sexual de animales, estoy convencido de que podremos avanzar mucho más en un Parlamento abierto como el actual.

Con esa esperanza, en la primera reunión de la APDDA en esta nueva etapa, acordamos trabajar en pos de los siguientes objetivos políticos:

  • 1) Promover una ley marco de protección animal lo más exigente posible: que garantice un mínimo muy elevado de protección común al conjunto de comunidades autónomas y que aborde satisfactoriamente los debates que se plantean desde el movimiento animalista acerca del sacrificio cero, las campañas de adopción de animales de compañía, el programa CES para colonias felinas, el registro de perros de caza, la prohibición de la caza con perros, la incompatibilidad del maltrato animal con figuras como el BIC o la fiesta de interés turístico…
  • 2) Impulsar la incorporación de la empatía con los animales en el currículum educativo estatal, recogiendo el trabajo elaborado por especialistas que han desarrollado una de las conclusiones de la II Jornada Parlamentaria de Protección Animal de APDDA, celebrada en septiembre de 2014 en el Congreso de los Diputados.
  • 3) Promover la reforma del Código Civil para que los animales sean considerados como seres sintientes que están bajo la protección de las leyes (y ya no como cosas o muebles), tal como establece el artículo 13 del Tratado de Lisboa y como han adaptado sus códigos varios Estados europeos.
  • 4) Promover el endurecimiento de penas por maltrato animal, en el caso de que se abriera de nuevo el melón de la reforma del Código Penal, con el objetivo de garantizar que los casos más crueles o reiterados reciban una pena superior a dos años, lo que conllevaría el ingreso efectivo en prisión. Recordemos que actualmente se prevén penas tan reducidas que el ingreso en la cárcel queda a voluntad del juez correspondiente, debilitándose así el reproche social que tal conducta merece.
  • 5) Desarrollar el Convenio de Animales de Compañía del Consejo de Europa ratificado recientemente por España.
  • 6) Defender la eliminación de las medidas de protección y fomento de la tauromaquia que se han venido implantando, como la categoría de Patrimonio Cultural, las diversas subvenciones públicas, la cobertura en medios de comunicación públicos y el acceso a menores de edad.

Así que, como hemos venido haciendo en nuestros nueve años de historia, pronto volveremos a presentar iniciativas parlamentarias y a convocar actividades abiertas al público en las Cortes Generales, sobre estas materias y otros asuntos más concretos, mucho más específicos. Confiamos en seguir recogiendo las demandas de la sociedad civil que da voz a los sin voz y, por supuesto, en continuar promoviendo debates parlamentarios y alcanzando acuerdos que permitan mejorar la situación de los derechos de los animales.

Como decía Victor Hugo, "no hay nada más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado". Y este es nuestro tiempo, no tengáis ninguna duda: el tiempo de los derechos de los animales.

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