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La cuarentena de la UE condena a miles de caballos en Canadá y no garantiza la salud humana

El próximo 27 de febrero entrará en vigor la normativa europea de cuarentena para los caballos de Estados Unidos importados y sacrificados en Canadá. Durante seis meses más se agravarán las pésimas condiciones de estos animales en los corrales de la muerte. La medida, que pretende asegurar la salud humana europea, condena la salud animal mundial.

La pasada semana, las autoridades belgas detectaron una nueva mutación metabólica de los fármacos veterinarios que se administran a los caballos en Canadá. Son sustancias prohibidas en Europa para la cadena alimenticia y la cuarentena no garantiza la disolución de los residuos en la carne que se comercializará.

La International Animal Welfare Coalition exige la prohibición de la carne de caballo importada en Europa.

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© www.awf-tsb.org

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La demanda de esta carne tiene orígenes obscenos. La mayoría de las veces solo responde a ideas supersticiosas: un vigorizante sexual en Asia, una cura para el sida o un paliativo de la quimioterapia en el mundo latino. Obscena, de nuevo, porque acaba con un ser vivo considerado como un animal doméstico, deportivo o de compañía en todos y cada uno de los continentes y culturas. Y es sobre todo obscena por la forma en que lo hace, creando un mundo infernal. Quizá por eso se hayan colado, a través de la mano que ejecuta a los equinos, varios venenos para los humanos que están pasando a su consumo alimenticio: el Phenylbutazone, los esteroides y todas las drogas veterinarias sin receta que están prohibidos en Europa pero no en Canadá. Es el caso de la Anemia Infecciosa (EIA), que se contagia en los mataderos americanos, aunque esté prohibido mezclar a los animales enfermos con los que están destinados a alimento de supermercado. Lo cierto es que eso está ocurriendo ahora y el consumidor europeo, ignorante y desprotegido por la ley, lo está digieriendo.

Las investigaciones sobre el terreno

Después de años de arriesgadas investigaciones sobre el terreno en tres continentes, la asociación animalista suiza TSB ( Tierschutzbund Zürich) y la alemana AWF ( Animal Welfare Foundation), apoyadas por un pull de otras seis ONGs por los derechos animales (*) han constatado que la industria europea de la carne equina originaria de Canadá, Estados Unidos, Argentina y Uruguay, cuando tiene bajo su custodia la vida de miles de caballos (que es durante la compra en subastas, el transporte a un matadero -que suele estar en otro país- y la matanza industrial), no responde a las regulaciones de su principal importador, que es Europa. El maltrato que se produce es abominable y el fraude a la salud humana por consumo de carne contaminada es total.

© www.awf-tsb.org

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En 2015, Canadá importó de Estados Unidos 44.000 caballos . Hasta un total de 67.894 fueron ejecutados para el consumo humano, incluyendo a los que fueron importados desde Uruguay y Argentina. Los primeros, porque en Estados Unidos está prohibido el consumo de carne de caballo. Los segundos, porque para alcanzar los estándares de exportación han de ser sacrificados en otros países. A pesar de que su consumo está prohibido en Argentina, ese país eliminó 100.000 caballos. En 2015, Uruguay eliminó 38.000. Para llegar a Canadá esos animales han sido sometidos a tráfico, robados en el gran mercado negro de animales domésticos y deportivos, sustraídos de su entorno natural, hacinados, deshidratados, heridos y olvidados de ningún cuidado, en el más impune de los contrabandos modernos de seres sintientes. Las condiciones de su transporte, la vida bajo el sol sin agua ni comida y las formas de sacrificio final son inaceptables.

La deshumanización llega cuando la industria de la carne equina no respeta ninguna norma básica de su comercio y tampoco deja en tierra a los animales que se han ganado, a lo largo de su vida, no viajar al matadero. O no invierte, con la connivencia de las autoridades locales, en veterinario, microchip o papeles. Un número importante de caballos mayores, enfermos, heridos, ciegos o gestantes, son transportados igualmente para ser abatidos sin, al menos, ese ahorro de sufrimiento que debiera evitarse a animales que han servido al hombre la mayor parte de su vida activa. Los potros o madres preñadas contraen todas las enfermedades del hacinamiento y acaban luchando contra la muerte.

© www.awf-tsb.org

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AWF/TSB se ha metido de lleno en seguir y analizar los movimientos de las casas de subasta y transporte equino en Estados Unidos, siguiendo el viaje de los animales hasta los cuatro mataderos canadienses autorizados por la UE. También ha investigado el mercado de la carne de caballo en Argentina y Uruguay, recabando datos de valor inestimable. El resultado son cuatro informes y dos documentales, cuyo objeto es que la Unión Europea intervenga y prohiba algo que vienen denunciando desde hace años, y que ahora ha alcanzado una peligrosidad de proporciones desorbitadas. Sus informes de 2015 y 2016 (con Animal's Angels, de Estados Unidos) rinden cuenta de la dramática situación de los caballos importados a Canadá y de las prácticas que denuncian.

Sabrina Gurtner, su directora de proyectos, es contundente: "A pesar de nuestra puesta en guardia, la situación no mejora en absoluto. Los cuatro mataderos canadienses han sido aceptados como exportadores de la UE y Suiza porque Europa 'confía' en que hayan ajustado sus estándares a los europeos 'como han prometido'. Dicen cumplir, pero nada mas lejos de la realidad".

La trazabilidad

El problema para Europa es que la no-trazabilidad incide en la salubridad de esta carne de consumo: antes de viajar, los animales han de tener un documento llamado Equine Identification Document (EID), con identificación única para cada animal, que incluye un seguimiento de enfermedades, así como los tratamientos médicos que ha recibido hasta seis meses antes del sacrificio. Además, han de poseer una etiqueta americana de matadero y el documento USDA VS Form 10-13, que confirma que los caballos puede viajar en el momento de subir al camión. En la frontera han de ser recibidos por la Agencia de Inspección Alimentaria Canadiense, pero solo algunos puntos de esa frontera están equipados para este servicio y a horas muy precisas. Se supone que la documentación se revisa, así como cada animal. Pero, de nuevo, nada más lejos de la realidad. En Montana y Alberta, cada animal baja del camión para ser inspeccionado y en Nueva York /Quebec se miran desde el asfalto sin que bajen del trailer.

Lo más grave para la salud humana es que Europa no permite que los animales con Anemia Infecciosa sean sacrificados junto a los demás, pero sí lo permiten Estados Unidos, Argentina, Uruguay, Brasil y Canadá.

© www.awf-tsb.org

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En cuanto al maltrato animal, el asunto es extremadamente doloroso. Leroy Baker, una de las cuatro empresas investigadas en Estados Unidos por AWF/TSB, lleva mucho tiempo en el negocio de la carne de caballo y tiene la lista más larga y constante de violaciones legales, de hasta 16 tipologías: ha superado el tiempo máximo tiempo de viaje de 28 horas hsta las 36 y 40; han llegado muchos animales muertos al término del viaje; se han encontrado animales ciegos de uno o ambos ojos, caballos que no son de matadero, hacinamiento, nula ayuda veterinaria, ausencia de alimento y agua. En múltiples ocasiones, no han presentado los mínimos formularios para entrar en el país o han sido falseados.

Leroy Baker fue condenado por un juez americano a una multa de 162.800 dólares por sus incontables violaciones de las Regulaciones del Transporte Comercial Equino al Matadero, multa que nunca pagó. A día de hoy, sigue enviando miles de caballos cada año a Canadá. También dirige la Casa de Subasta Sugarcreek de Ohio, así como su propia compañía de camiones, la Sugarcreek Livestock.

El mercado y el viaje

Las ONGs dicen que el complicado origen geográfico de las importaciones se explica por su contexto internacional de producción y de consumo. Aunque en el mundo se 'produzcan' unos 60 millones de caballos, son animales que no están destinados al consumo humano y su carne solo representa un 0,3 del nivel mundial de tonelaje de carne. Pero esa pequeña cantidad se intercambia y viaja mucho porque los países productores no son las que la consumen. La mayoría de las razones son 'legales'. Los grandes polos de producción están en el continente americano, sur y norte (los países arriba indicados junto con Brasil) y en Australia. También en Europa: exportan Polonia, Rumania, Bélgica, Francia y España.

© www.awf-tsb.org

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El consumo, por su parte, se concentra en Europa, Mongolia y Kazakhstan, Rusia y, en menor grado, Japón. En Europa, se estima un consumo de 500 gramos por habitante y los principales compradores son Italia, Francia, Belgica y Suiza.

Pero a nivel mundial los importadores existentes son muy pocos. El mercado está dominado por varios gigantes del sector: supermecados como Chevideco, Equinoxe y, en Francia, Equus, Viazur, La Coopé o SNVC.

La cuarentena

En 2015 la Unión Europa prohibió las importaciones de México e impuso unas restricciones para el resto de países que entrarán en vigor el 28 de febrero de 2017. En Canadá la cuarentena de seis meses será obligatoria para los caballos importados de Estados Unidos antes de ser matados. Pero esta norma va a prolongar y agravar la estancia de los animales en los corrales de la muerte canadienses. "Es urgente intervenir", alerta la International Animal Welfare Coalition.

Por los insuficientes documentos que firma "el ultimo dueño" (el kill buyer, el que compra para matar), los caballos sacrificados en Canadá tampoco son seguros ni ofrecen garantías para el consumo humano. "La UE cree que con seis meses de espera la carne volverá a ser segura pero esto no es cierto puesto que drogas como el Phenylbutazone no prescriben y está totalmente prohibido para los animales destinados al consumo en la UE", afirman, muy preocupadas, las ONG animalistas que firman la petición de prohibición.

© www.awf-tsb.org

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Animals’ Angels, Animal Welfare Foundation y Tierschutzbund Zürich exigen una total y completa prohibición de las importaciones de Canadá a la UE: "Mientras que las condiciones en subastas, estaciones de recogida y transporte siguen igual, la cuarentena prolongará el sufrimiento de los animales, que habrán de pasar otros seis meses en las granjas de engorde, donde la mayoría muere o enferma por la sobrealimentación exprés y por su mala calidad, y cuyo estado hemos documentado durante muchos años".

Ninguno de los cinco países evaluados por AWF/TSB respeta los cinco principios básicos que el bienestarismo ha enunciado para describir los derechos que tienen los animales que se encuentren bajo responsabalidad humana: ausencia de hambre, sed y malnutrición; ausencia de miedo y de angustia; ausencia de estrés psíquico y térmico; ausencia de dolor, lesiones y enfermedad; posibilidad por parte del animal de expresar comportamientos normales de su especie.

La gran superficie europea

La falta de seguridad en el consumo reside en la nula vigilancia de la agencia de salud americana, USDA y CFIA y en la dudosa veracidad de los documentos EID de ese país que acompañan al animal. Así animales tratados con sustancias veterinarias completamente prohibidas en Europa para la cadena alimentaria, se mataran igualmente para nuestro mercado poniéndonos en un grave riesgo a los consumidores.

© www.awf-tsb.org

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Por esa misma razón, la razón que solo se ocupa de la salud humana y no de la seguridad animal, los supermercados suizos y belgas han encontrado un motivo público para renunciar abiertamente a comercializar carne de caballo. Son Delhaize, Lidl, Makro y Colruyt. En Francia, Casino ha decidido no aprovisionarse más que de equino francés.

En Francia, dos tercios de la carne equina que se consume proviene de América, de la America que hemos visto. El viaje es muy largo y su trazabilidad es nula, los escándalos en torno a este 'producto', sobre el maltrato y sobre las faltas de respeto, constatadas por las ONGs, a las normativas de salud animal y de salud humana de los países exportadores está empezando a llevar a ciertos actores sociales y políticos a reaccionar.

"A pesar de todo", dice Sabrina Gurtner, "cada vez más ciudadanos y consumidores introducen criterios de compra compatible con el bienestar animal. Algún día esto acabará. Y más allá de las consideraciones éticas mencionadas, este mercado es preocupante en el plano sanitario porque carece de trazabilidad. Por ello y por el maltrato hay que prohibir esta cadena de abuso humano y animal".

© www.awf-tsb.org

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(*) La International Animal Welfare Coalition, gran coalición animalista para prohibir la carne de caballo importada en Europa está integrada por Tierschutzbund Zürich (Suiza), Animal Welfare Foundation (Alemania), For the Animals (Uruguay), Eyes on Animals (Holanda), GAIA (Bélgica), WELFARM - Protection Mondiale des Animaux de Ferme (Francia) y AFAAD (Francia). Cuenta con el apoyo del Eurogroup for Animals (Bruselas).

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