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Emociones. Comprender para evolucionar

Casi siempre que hablamos de temas relacionados con las actividades en la montaña, solemos hablar de técnicas aplicadas con el material y su mejora, de distintos tipos de entrenamientos de la fuerza y resistencia o de todo lo que podemos mejorar con los cinco sentidos. Sin embargo, muy pocas veces se habla de lo que realmente sentimos, las emociones que se originan debido a nuestro entorno o desde nuestro interior. Éstas son una señal que nos avisa para evolucionar como personas y como deportistas. También nos pueden hacer fracasar e involucionar dentro de todas nuestras actividades. Las emociones aplicadas con una buena técnica de comprensión y entendimiento nos enseñarán a evolucionar más y mejor en nuestras actividades

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Técnica

©Irene Sáchez/Silvia Sánchez

Tras varios años como profesor, entrenador y guía de las distintas actividades que hoy día se practican en la montaña, me he percatado de que la mayoría de las personas no evolucionan debido a las emociones. Éstas les limitan y no les permiten mejorar, estancándose, y con ello terminan por deprimirse, abandonando o perdiendo el interés.

¿Qué son las emociones?
Las emociones son fenómenos psicofisiológicos que representan modos de adaptación a ciertos estímulos ambientales o de uno mismo, que se representan como energía en movimiento y que si no dejamos que fluyan de manera natural, al igual que el agua, éstas se estancan en nuestro interior.
Las emociones pueden ser evolutivas, como la alegría, la felicidad, la satisfacción, la pasión, etc, creando una inagotable energía a través de lo que hacemos, permitiendo mejorar y evolucionar en cada cosa que realizamos, bien sea una escalada, una competición, una expedición en un lugar desconocido, y la realización personal de uno mismo.
Por otro lado están las emociones involutivas, que prácticamente nacen todas de la misma: el miedo. Ésta es la emoción más dañina que hay para todo, pero a su vez es la más importante ya que nos avisa para que tomemos conciencia de cómo nos comportamos según qué sintamos con cada emoción, hasta tal punto que en ocasiones nos puede salvar la vida.

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©Irene Sáchez/Silvia Sánchez

¿Por qué el miedo se identifica con todas las emociones involutivas?
Cuando estamos contentos, alegres y disfrutamos de lo que hacemos no nos paramos a pensar. No hay ningún tipo de bloqueo que nos impida seguir con lo que estamos realizando, pero, sin embargo, si nos bloqueamos, generalmente esto se debe al miedo. Éste se identifica de muchas maneras y formas, hasta tal punto que crea otras peores. El fracaso nace del miedo. Miedo al fracaso, generalmente por la presión de un grupo o en de una competición, donde a su vez se crea el miedo a la vergüenza, y ésta igualmente nos impide desarrollarnos con naturalidad. Así, sucesivamente, una emoción detrás de otra hasta que nos paremos a identificar qué es lo que sucede y de dónde viene… de nuestro interior o del exterior que me rodea.
El miedo a lo desconocido es la emoción que se identifica desde que nacemos y durante toda nuestra vida, por lo que debemos aprender a trabajar con ella y a conocerla para así mejorar cada día… En ocasiones, esta emoción real nos avisa de nuestras limitaciones y nos ayuda a saber si realmente estamos haciendo algo por encima de nuestras posibilidades actuales, es decir, si yo me encuentro en una pared de escalada sin anclajes fijos y resulta que no he colocado un seguro flotante en mi vida, lo más normal es que tenga miedo por puro desconocimiento y porque estoy sobrepasando mi límite técnico, jugándome la vida de manera innecesaria, por lo tanto debería ser honesto conmigo mismo y aprender de alguien que sepa más. Podríamos poner infinidad de ejemplos de la mayoría de emociones negativas. Si a éstas les incluyes la palabra miedo te darás cuenta de lo que trato de transmitirte.

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©Irene Sáchez/Silvia Sánchez

¿Cómo identifico una emoción?
Cuando es una emoción positiva generalmente sentimos cómo la energía fluye de manera natural por nuestro cuerpo, en forma de alegría, euforia, hasta tal punto que puede ser orgásmica. En competición hemos visto como se arrastra una persona llena de sufrimiento para cruzar una meta y seguidamente irradia alegría y satisfacción por el esfuerzo no solo del momento vivido, sino por el trabajo de años atrás y de infinidad de superaciones para llegar hasta ahí.
Sin embargo, las emociones negativas generalmente se identifican en las vísceras, en el estomago, removiéndose y creando pequeños estados de ansiedad, que si no los reconocemos y no los hemos trabajado antes tienden a quedarse anclados, dejándonos bloqueados sin progresión en nuestra actividad y desarrollo. Hasta tal punto que he vivido experiencias mías y de personas que he guiado, que cuando les ha entrado el miedo a lo desconocido, ellos mismos han caído enfermos justo en esos momentos o incluso se han abandonado, creando un estado de ansiedad que no les permitía ver, y entrando en una cadena de vómitos, diarreas, etc. Sin embargo, tras tomar la decisión de no seguir por seguridad y tranquilidad de todos, se han recuperado a una velocidad pasmosa. Tras un tiempo de comprensión hemos vuelto a realizar la actividad con total tranquilidad y armonía, transformando el miedo que sentían antes en una renovadora alegría.

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¿Qué puedo hacer con una emoción negativa?
Toda emoción tiene que ser identificada y aceptada. Una vez que es aceptada debemos saber de dónde viene, si está dentro de nosotros o del entorno que nos rodea. Imagínate que te encuentras en un sector de escalada con tu compañero, empiezas a escalar una vía que has realizado sin reposos y con la cuerda en polea días antes. Comienzas a escalar y de repente te bloqueas, dejando de fluir. Miras a tu alrededor y resulta que viene gente que conoces de tu rocódromo, lugar donde en su gran mayoría se pavonean de los súper logros realizados. Esto hace que te sientas más presionado, bloqueándote aún más. Para colmo, tu compañero lleva poco tiempo escalando y no confías en que te asegure bien. Comenzando una cadena inagotable de pensamientos, excusas y miedos, se te ha olvidado que estás escalando y que ese es tu presente. Tantas dudas genera que tu compañero te vea inseguro, creando miedo en él, por desconocimiento, que te lo transmitirá a ti aumentando tu inseguridad y seguidamente te caerás cabreándote y echando las culpas a todos menos a ti. Esto es involucionar y no comprender.
También puedes bajar, calmarte, identificar todos los miedos hasta tranquilizarte, y saber si de verdad confías o no en tu compañero porque de no ser así lo mejor es irse a un sitio más fácil. Si verdaderamente confías en él, confías en ti, ya que conoces la vía y aceptas el hecho de lo que estás haciendo. En ese caso ponte manos a la obra y disfruta del momento. En cuanto al resto de las personas, debería darte igual, y si no es así deberías de pensar en que te estás convirtiendo. La única forma de mejorar y aprender de una emoción es tras una comprensión real de lo que está sucediendo a través del entendimiento.

Técnica,Escalada, montaña, Alpinismo, emociones

©Irene Sáchez/Silvia Sánchez

Cuando no hay entendimiento y comprensión
Tras el miedo, en muchas ocasiones mentimos debido al ego de cada uno, creando un escudo de emociones falsas que a la larga traen depresión y sufrimiento. Esto se ve con cantidad de escaladores y alpinistas de todos los niveles. Los que fueron buenos porque es muy difícil mantenerse arriba e inventan actividades y logros que no han realizado, creando una falsa expectativa para los demás. Los que nunca han conseguido nada, quieren demostrar a los demás, para alimentar su ego y el reconocimiento, teniendo innumerables frustraciones en el futuro. Lo peor de todo es que creamos un mundo falso e irreal para la juventud y futuros deportistas, por lo que el mundo parece estar lleno de superhombres en lugar de personas normales que consiguen cosas solo tras el esfuerzo y el trabajo bien canalizado.

¿Qué puedo hacer para mejorar?
Lo primero es ser honesto con uno mismo para saber identificarnos, saber separar el ‘Yo’ y el ‘Ser’. El Ser, es lo que eres en realidad desde que naces, transformándose, evolucionando y mejorando a medida que aprendes y comprendes, mientras que el Yo es la imagen irreal que tienes de ti. Ésta generalmente se crea a través del ego y la personalidad de las experiencias vividas, de las falsas emociones y expectativas que tenemos de nosotros mismos, creando algo que no va a ninguna parte. Mientras que si todo lo que haces y sientes es real, al final crearás un mundo a tu alrededor en evolución constante, permitiéndote mejorar en todas tus actividades. Me atrevería a decir que tanto tú, como las personas que te rodeen serán más auténticas al final.
Si algo he podido comprobar a lo largo de mi vida es que los mejores escaladores y alpinistas que conozco son inmensamente felices, trasmiten paz y alegría, mientras que hay otros que han creado falsas expectativas de sí mismos, y ahora se ven obligados a mantener un ego absurdo lleno de infelicidad.
Nadie es mejor que nadie. Nadie sabe más de nosotros mismos y de lo que sucede a nuestro alrededor que nosotros mismos. Comprendiendo esto podremos tener una expansión ilimitada de nosotros mismos en cualquier cosa en la que creamos.

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