eldiario.es

Albert Rivera y el auge de Ciutadans, el triunfo de la ambigüedad

El mediático diputado se consolida como el político mejor valorado por los españoles según las encuestas y su formación apunta al Congreso, pese a que UPyD sigue blindando el centro

Asuntos como la Ley del aborto, la prohibición del burka o la memoria histórica proyectan sombras en una formación que ya ha tenido tránsfugas hacia la ultraderechista PxC

81 Comentarios

- PUBLICIDAD -
Rivera exige a Mas que aclare su voluntad de convocar elecciones anticipadas

Albert Rivera en una rueda de prensa en la sede de Ciutadans

El líder de Ciutadans (C’s), Albert Rivera, es el político mejor valorado en el conjunto de España. Su popularidad, forjada a fuego lento en platós de todo el país, está al alza y hay quienes hablan incluso del ‘efecto Rivera’, un singular fenómeno que desde el pasado mes de enero recorre el país con el  Movimiento Ciudadano bajo el brazo. Algunas encuestas sitúan al mediático diputado en el Congreso, con un margen de entre 2 y 4 escaños, mientras que en Cataluña podría convertirse en la tercera fuerza del Parlament, con entre 16 y 18 escaños. Un resultado que significaría doblar el número actual de diputados y ponerse por delante del PSC y sólo por detrás de ERC y CiU.

Sin embargo, el éxito de Rivera no está exento de una constante ambigüedad que ha proyectado sombras tras las luces de su incuestionable cintura política. Mientras unos lo aclaman en los platós —acumula diversos premios de oratoria—; otros le tildan de populista. Mientras algunos ven en él una prometedora carrera política, otros creen que su discurso rescata de la tumba el lerrouxismo que dividió a la sociedad catalana de principios del siglo pasado. Algunos ven en su indefinición un mérito estratégico, mientras que otros le recuerdan su paso –más o menos fugaz— por las Nuevas Generaciones del PP y se preguntan si, en un supuesto ejercicio del poder, se ubicaría más en el eje diestro que en el zurdo.

Uno de los articulistas que más ha escrito sobre el tema, el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona, Rafael Martínez, lo define como “un extraordinario líder, de los mejores que hay hoy en día” y atribuye a su figura una parte importantísima del éxito del partido. Otros analistas, como Edgar Rovira, del colectivo Gerrymandering, ubican el auge de C’S en un contexto de descrédito de las instituciones y de crisis política que perjudica a los dos partidos mayoritarios y abre un escenario de nuevas formaciones. “C’s se hace un hueco en el centro del espectro político, donde los grandes partidos tienen más pérdidas. No le interesa la lucha en el eje izquierda, con muchos actores compitiendo, ni tampoco en la extrema derecha, un espacio hasta ahora bien defendido por el PP”. De momento, el discurso de regeneración democrática y anticorrupción han sido argumentos suficientes para que C’s evite posicionarse en exceso. Una bien administrada ambigüedad que ha sido, hasta la fecha, una apuesta ganadora y lo seguirá siendo mientras la formación de Rivera no tenga cuota de poder.

La última encuesta del CIS reflejaba que la percepción ciudadana situaba a C’s como un partido más conservador que CiU. Un extremo que se explica más por el desfile sin complejos de su líder por los platós de la extrema derecha, que por su intención programática de cubrir el “centro-izquierda no nacionalista”. La pregunta es, más allá de su innegable tendencia de compartir plató con Jiménez Losantos, Eduardo García Serrano, Mario Conde o Alejo Vidal Quadras y compañía, ¿qué otros indicadores desvirtúan el supuesto perfil progresista de Rivera?

Viladecans: ¿Anécdota o indicio?

Una posible respuesta la podemos encontrar en el municipio de Viladecans, el tercero en población de la comarca del Baix Llobregat, tras Cornellà y Sant Boi. El pasado verano, el candidato de C’s, Manuel García Florido, se dio de baja del partido para afiliarse a la agrupación xenófoba de Plataforma per Catalunya (PxC). Entonces, la formación del polémico líder de PxC, el falangista confeso Josep Anglada, aseguró en un comunicado que, además de Florido, habían entrado en su partido "todos los militantes de C’s en Viladecans en bloque".

Según Edgar Rovira, las dos formaciones “comparten frontera electoral”, aunque matiza que “de momento, son una minoría los votantes que se movilizan por elementos racistas o por discursos anti-UE, y una mayoría los que lo hacen por un discurso de ataque a los partidos mayoritarios y de regeneración democrática”. Para su compañera del mismo grupo, Gerrymendering, Berta Barbet, los traspasos de votos entre ambas formaciones se explican en base a la idea coincidente de que “nada funciona y que todo es culpa de los políticos de siempre”.

Sanidad e inmigración y prohibición del burka

Sin embargo, el de Viladecans no es el único interrogante que plantea el supuesto perfil progresista de C’s. En abril del pasado año, en un pleno en el Parlament, la formación de Rivera fue la única, junto con el PP, que se posicionó a favor de la limitación de la sanidad para los inmigrantes irregulares. Ese mismo mes, C’s puso sobre la mesa el debate sobre la prohibición del burka, uno de los temas que más ha usado la extrema derecha europea para estigmatizar y perseguir determinados colectivos de inmigrantes.

Ni la primera moción, ni la segunda, fueron defendidas por los principales líderes, Rivera y su escudero, el diputado Jordi Cañas. En estos temas más peliagudos, fueron actores secundarios de la formación, como José Manuel Villegas, en el caso de los inmigrantes irregulares, y Carina Mejías, en el del burka, los encargados de ponerle cara y voz a ambas mociones. Partidos como PSC y ERC cuestionaron el cambio de C’s en sus principios sociales y partidos situados más a la izquierda del Parlament, como ICV-EUiA y la CUP, tildaron a C’s de “populista y xenófobo”.

Memoria histórica y Ley del Aborto

Tampoco hallamos rastro alguno de su inquietud por la memoria histórica, rasgo identitario de las izquierdas. De hecho, en el Parlament formaciones como ICV-EUiA le han reprochado el bloqueo, vía presupuestos, de organismos como el Memorial Democràtic , el Institut Català Internacional per la Pau i el Museu Memorial de l'Exili . Eso sí, en la prosa del manifiesto que da forma a Movimiento Ciudadano leemos frases reveladoras de la España monocolor: “La nueva etapa exige cerrar y enterrar el capítulo de las dos Españas, así como las luchas territoriales”.  

Tampoco hay una opción nítida en una de las últimas leyes más controvertidas, como la del aborto, donde C’s ha votado en contra para acabar absteniéndose en dos mociones muy similares debatidas esta semana en el Parlament. “Albert Rivera sabe perfectamente que una parte importante de sus votantes son de derecha o centroderecha, y prefiere no perder apoyos en cuestiones de tipo social que, teóricamente, cualquier partido de centro defendería”, explica Bernat Gimeno, analista y máster en Marketing y Comunicación Política.

¿El cordón rojo se pasa al naranja?

La implantación territorial de C’s en Catalunya es particularmente fuerte en las comarcas del área metropolitana de Barcelona, conocida como el cinturón rojo —en donde obtuvo el 80% de sus votos en las pasadas autonómicas— y, en menor porcentaje, en las comarcas costeras de Tarragona. PSC y PP han sido las principales víctimas de C’s,  aunque según el catedrático Rafa Martínez, esos no han sido los únicos trasvases de votos. “Los analistas nos quedamos con la boca abierta cuando comprobamos que C’s le está quitando votos incluso a CiU. El desgaste del PSC llevó a muchos votantes a optar por su rival, CiU, que, tras el giro soberanista, perdió todo ese apoyo en beneficio de C’s”.

En la última campaña para las autonómicas, fue habitual ver las furgonetas de C’s desplazarse por Santa Coloma de Gramenet, Sabadell, Terrassa, Sant Feliu de Llobregat, Montcada, Sant Joan Despí o Granollers. Entre distintas arengas, una de las más repetidas y representativas de la estrategia de Rivera fue: “No voy a pedir perdón porque mi madre sea de Málaga”. Es ahí donde radica uno de los grandes activos de C’s: reducir la diversidad cultural que desde siempre había sido un activo del catalanismo político a una hipótesis de persecución.

La supuesta persecución contra los castellanohablantes y contra quienes se sienten españoles en Cataluña no es una idea nueva en el argumentario político —el PP de Aznar y sus aplaudidores mediáticos tienen todavía la patente—, pero sí que era la primera vez —o una de las primeras, con el permiso de Alejo Vidal Quadras— que la abanderaba un político catalán. Sin embargo, la realidad que se dibuja en política no siempre coincide con la realidad social. Para algunos analistas, como Gimeno, “Rivera desvirtúa completamente la realidad que se vive en Cataluña” y descarta que exista ningún conflicto social por una cuestión lingüística. De hecho, la diversidad es tal que, como recuerda Gimeno, ha surgido Súmate, una plataforma de ciudadanos castellanohablantes que residen en Cataluña a favor de la independencia.

Asalto al Congreso con el permiso de UPyD 

Desde hace tres meses el partido de Rivera lidera una cruzada por toda la geografía española presentando la plataforma cívica Movimiento Ciudadano que, según sus impulsores, suma ya más de 50.000 firmas de apoyo y podría ser la palanca que empuje el partido al Congreso. Así lo viene insinuando Rivera, aclamado allá por donde pasa –más de 1.400 personas asistieron a la presentación en Sevilla—y multiplicando simpatías –en Valencia C’s pasó de 93 a 356 militantes y más de 1300 simpatizantes—.

“El discurso anti-nacionalista periférico junto con el de regeneración democrática son suficientes para hacerse un hueco en el espacio político español, como ha demostrado UPyD. Lo que está por ver es el tamaño de ese espacio, pero parece difícil que quepan dos partidos”, explica la politóloga Barbet. Para ella, “el principal problema de C’s en la política española es UPyD, de la misma forma que para UPyD la presencia de C’s hace imposible su progresión en Cataluña”. A juzgar por los reiterados plantones de la formación de Rosa Díez —el último de ellos en la solicitud de concurrencia conjunta en las europeas—nada parece indicar que UPyD se vaya a dejar disputar su espacio electoral en la cámara baja. Por cierto, una diferencia que puede llegar a ser clave si las dos fuerzas se enzarzan en la batalla por el centro: militar en UPyD cuesta 20 euros mensuales, en C’s solo 10.

Las europeas de mayo: prueba de fuerza

Lo que sí servirá para hacerse una idea de la fuerza real de la formación serán las próximas elecciones europeas, donde el abogado Javier Nart, el escritor Juan Carlos Girauta —ambos se han ganado el puesto desde sus poltronas mediáticas— y la también letrada Carolina Punset –hija del divulgador científico y ex ministro de UCD, Eduard Punset— se postulan como los tres primeros de la lista, respectivamente.

Cabe recordar que, en las anteriores elecciones al Parlamento Europeo (2009), la formación de Rivera probó suerte presentándose con la plataforma Libertas en una lista liderada por el ex director la ONCE Miguel Durán. Ese invento acabaría con una crisis interna –se cobró la baja del entonces diputado Antonio Robles—por haber concurrido en coalición con partidos ultraderechistas europeos. Habrá que ver qué apoyos tiene Rivera y cómo los gestiona para confirmar si, como dicen en uno de sus programas preferidos, se acaba llevando el gato al agua.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha