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El Lago Lemán y la Riviera suiza

El lago tiene 70 kilómetros de largo y 12 de ancho y marca la frontera entre Suiza y Francia

Celebridades como Charles Chaplin, Coco Chanel o Freddie Mercury quedaron atrapados por la belleza de esta zona

Desde Ginebra a Montreux, pasando por Lausana y Vevey la ruta por la orilla norte ofrece grandes atractivos

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Los Alpes al fondo del lago Lemán.

Los Alpes al fondo del lago Lemán. Àlex Blancafort

Estamos ante el mayor lago interior de Europa Central. Por el centro de esta enorme superficie de agua de casi 600 km² discurre la frontera entre Francia y Suiza. En su orilla sur se erigen, majestuosos, los Alpes. El recorrido por la orilla norte del lago Lemán desde Ginebra hasta Montreux ofrece numerosos atractivos y muestra una región suiza de marcada personalidad.

Estos majestuosos paisajes, con los Alpes a los pies del gran lago, han seducido a numerosas celebridades. Aquí tienen estatuas Charles Chaplin o Freddie Mercury, quienes quedaron atraídos por la belleza, el clima y la calidad de vida de este lugar, al igual que Coco Chanel -enterrada en Lausanne- o Lord Byron.

 

Escultura en el Lago Lemán.

Escultura en el Lago Lemán. Àlex Blancafort

 

Las grandes dimensiones del lago Lemán (70 kilómetros de largo por 12 de ancho) hacen las veces de mar suavizando las temperaturas de un entorno alpino. No en vano esta región es conocida como la Riviera suiza, calificativo al que también contribuye el glamur que desprende, especialmente Montreux, convertida en una de las mecas mundiales de la música.

Ginebra, la puerta de entrada a Suiza desde Francia, marca el inicio de una agradable ruta de oeste a esten recorre la orilla norte del lago. Ciudad global, centro financiero y mundial de la diplomacia debido a la presencia de numerosas organizaciones internacionales, Ginebra es la sede europea de la ONU y de la Cruz Roja. 

Aunque ha sido el escenario de importantes acontecimientos durante el siglo XX, Ginebra también invita a zambullirse en el pasado. En torno a la catedral de Sant Pierre, donde predicó Calvino, uno de los padres de la Reforma Protestante, se despliegan las tiendas y las calles de la conocida como Vieille Ville (ciudad vieja). Todo un contraste con la zona más moderna erigida en torno al Palacio de las Naciones en la que predominan bellos museos, las sedes de diversos organismos internacionales, palacios neoclásicos y jardines botánicos. En una de las salas del Palacio, se puede admirar la espectacular cúpula diseñada por el pintor mallorquín Miquel Barceló.

Pero uno de los principales atractivos de Ginebra está en las aguas del lago Lemán. El Jet d’Eau es una fuente ubicada en la parte del lago donde desemboca el río Ródano y que lanza agua verticalmente a una altura de 140 metros. De noche se ilumina de colores y aumenta su espectacularidad.

Muy cerca de Ginebra se encuentra Nyon, conocida por ser la sede del máximo organismo europeo del futbol, la UEFA. Pero nuestra siguiente parada es Lausana, cuya fama también tiene ecos deportivos pues aquí tiene su sede el Comité Olímpico Internacional (COI).

 

Castillo de Chillon.

Edificio en Lausana junto al lago Leman. Àlex Blancafort

 

Lausana se halla en un emplazamiento privilegiado, desde el que se goza de una hermosa y espectacular vista de los Alpes. La capital del cantón de Vaud es asimismo una animada ciudad universitaria. La ciudad fue construida en tres colinas, rodeada de viñedos, a orillas del Lago Lemán. Se necesitan buenas piernas para recorrerla debido a sus acusados desniveles. Pero vale la pena. Se puede disfrutar de las callejuelas medievales que rodean la impresionante catedral de Notre Dame o bajar al barrio portuario de Ouchy.

Desde Lausana y antes de llegar a Montreux, hay que pararse obligatoriamente en los viñedos de Lavaux. Declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, llaman la atención las empinadas montañas repletas de viñedos cuyo colorido forma un cuadro excepcional con el cielo, el lago y las montañas nevadas al fondo.

La siguiente parada es Vevey. Esta ciudad es mundialmente famosa por ser la sede central de la multinacional Nestlé, lo que nos recuerda que Suiza es el país del chocolate por excelencia. Pero quizá no tanta gente sepa que aquí vivió durante la última etapa de su vida Charles Chaplin. Vevey recuerda a su célebre vecino con un museo inagurado recientemente y una escultura junto al lago.

 

Vista de Montreux y el lago Lemán.

Vista de Montreux y el lago Lemán. ÀLEX BLANCAFORT

 

Un agradable paseo a orillas del lago Lemán permite llegar hasta Montreux. El aire mediterráneo de esta región queda definitivamente confirmado en esta ciudad, famosa en todo el mundo por su Festival de Jazz por el que han desfilado algunos de los mejores músicos de la historia como Carlos Santana, Quincy Jones, B.B. King, Ella Fitzgerald, Ray Charles o Aretha Franklin.

Aquí prolifera una vegetación más mediterránea, con pinos y cipreses, y por el tipo de construcciones bien pareciera que nos encontramos en cualquier población de la Riviera francesa o italiana. Montreux es una ciudad vibrante y bulliciosa con espléndidas mansiones de la Belle Epoque. Aquí decidió fijar su residencia el escritor ruso Vladimir Nabokov, famoso autor de Lolita, que vivió ininterrumpidamente en Montreux desde el año 1961 hasta el 1977 cuando falleció. Pero su huésped más ilustre fue Freddie Mercury, quien grabó aquí su último disco.

La ruta por el lago Lemán finaliza en el espectacular castillo de Chillon, uno de los edificios de carácter histórico más visitados de Suiza, al que se llega también tras un recomendable paseo de poco más de un par de kilómetros bordeando el lago desde Montreux. Esta espléndida fortaleza ovalada es un laberinto de patios, torres y salones y sirvió a Lord Byron de inspiración para su obra El prisionero de Chillon.

 

Vista desde Gruyères.

Vista desde Gruyères. ÀLEX BLANCAFORT

 

Desde Montreux hay que hacer una breve incursión al interior, hacia el norte. Adentrándonos poco a poco en el típico paisaje suizo, a apenas 40 kilómetros, se encuentra la bella población de Gruyères. Sí: han acertado. El que da nombre al famoso queso. Curiosamente, el queso de Gruyère elaborado en Suiza –hay otro que se produce en Francia– no tiene los agujeros que lo han hecho famoso. Esta pequeña ciudad medieval está ubicada en un paraje maravilloso y cuenta con un curioso museo dedicado al artista suizo H.R.Giger, autor de la criatura de la famosa película Alien, el octavo pasajero.

Vueling vuela de Barcelona a Ginebra.

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