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Seis aberraciones dietéticas que te conviene evitar a toda costa

Gurúes nutricionales, pseudocientíficos, falsos filósofos orientales y otros magos del adelgazamiento propugnan tratamientos contra el sobrepeso y otras dolencias sin la mínima base científica.

Muchas de sus propuestas llevan décadas, cuando no siglos, deambulando por los medios de comunicación en forma de anuncios a pesar de haber sido refutadas repetidamente por los investigadores.

No solo no consiguen los efectos deseados, sino que también pueden llegar a ser nocivas para nuestra salud. 

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Foto: TipsTimesAdmin

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A mediados de los años sesenta la producción de pomelo en California y Florida presentaba unos excedentes preocupantes que amenazaban con una nueva crisis agraria como la que se vivió en los treinta. El gobierno estadounidense, recién recuperada la economía tras los plácidos cincuenta de la postguerra, quería prolongar a toda costa el sueño americano de la prosperidad y decidió que si no había demanda suficiente del pomelo, la solución era crear una nueva generación de consumidores. Con este afán se dedicó a infiltrar en las incipientes comunidades hippies las bondades depurativas de este cítrico.

Los antisistema de aquel tiempo se creyeron a pies juntillas las cualidades casi espirituales del pomelo y abrazaron a esta fruta como parte indispensable de su dieta. El mito pasó a los ejecutivos posmodernos y desde entonces se ha visto como una fruta sana y sofisticada. Bueno, el pomelo está bien si te gustan los ácidos con un toque amargo y además aporta vitamina C. Pero ni depura ni mejora el karma, aunque sí la cuenta corriente de los productores de cítricos.

Este es un buen ejemplo de lo fácil que es hacer creer a la opinión pública que alguien ha encontrado un nuevo remedio a la mayor parte de sus males: ya sea fatiga, estrés, sobrepeso e incluso dolencias más malignas como los tumores. Hoy en día tales estafas se ven amplificadas por el impacto de internet y las redes sociales, donde miles de blogs más o menos honestos las difunden sin el mínimo contraste de su veracidad y su sustento científico. Este artículo expone seis 'remedios' de moda de los que hay que huir a toda costa. Por el bien de nuestra salud y nuestro bolsillo.

1. Detox, la dieta de los zumos

Las dietas detox, porque no solo hay una sino que cada empresa tiene la suya, aseguran que pueden depurar el cuerpo tras una temporada de excesos a base de tomar zumos de frutas y verduras con una determinada formulación. Cada marca vende su propio dietario, con zumos de su manufactura y las pautas para tomarlos. En sí no son malas, puesto que se trata simplemente de zumos, pero la metodología detox exige que solo bebamos zumos durante al menos una semana. Aseguran que, además de sustancias depurantes, aportan las vitaminas y ácidos grasos necesarios para el sustento durante este periodo.

Sin embargo, las detox tienen importantes implicaciones en nuestro metabolismo, ya que de golpe nuestro cuerpo se ve privado de un aporte de grasas, azúcares y proteínas que son esenciales para su buen funcionamiento. Es cierto que producen un rápido adelgazamiento, pero lo hacen, tal como se relata en este artículo, en parte porque implican un abandono temporal del alcohol, las infusiones concentradas como el café y el exceso de azúcares industriales. Además, la bajada súbita de azúcar en la sangre provoca que el cuerpo termine por tomarlo del músculo, al que debilita. Por si fuera poco, el precio de estos zumos no es precisamente bajo.

También son nocivas para el cerebro y el aparato intestinal: tras días ingiriendo líquidos lo más probable es que dañemos la flora intestinal y terminemos con diarreas frecuentes y deshidratación, a pesar de la cantidad de líquido que bebemos. Por otro lado conviene controlar la fructosa que aportan, un tipo de azúcar presente en la fruta que se encuentra bajo observación porque genera depósitos de grasa en el hígado y también favorece el aumento en sangre de colesterol 'malo' y triglicéridos. La consecuencia de esta ' dieta milagro' es el efecto yo-yo, es decir: nos volvemos a engordar tan rápido como nos adelgazamos.

2. Panchakarma, el 'milagro' de la India

En el colmo de las aberraciones curativas se encuentra la técnica del panchakarma, algo tan extravagante como su nombre sugiere. "Panchakarma es el principal tratamiento Ayurveda de purificación, desintoxicación y limpieza física y mental", según reza en una de las páginas web que lo promociona en nuestro país. La definición literal de Panchakarma es 'cinco terapias' y se refiere a los cinco procedimientos básicos del tratamiento para eliminar toxinas del cuerpo

Para recibir el tratamiento se debe acudir a un 'doctor' especializado que nos recetará determinados compuestos purgantes que al final nos provocarán el vómito y la diarrea 'purificadora'. La terapia se acompaña a veces de extracciones de sangre... No hay ningún estudio que haya probado su eficacia, por muy milenaria que sea la técnica. Además, se antoja muy agresiva para el organismo.

3. Linfodrenaje, adelgazar a base de masajes

El linfodrenaje consiste en practicar una serie de masajes en el sistema linfático de la persona a fin de favorecer su drenaje de modo que se eliminen los linfoedemas, que son las acumulaciones de líquido linfático producidas por obstrucciones en los conductos. Esta técnica favorece en principio el drenaje y la fluidez de un sistema que ciertamente es fundamental en la fisiología humana. 

En este sentido la buena circulación en el sistema linfático puede ayudar a un mejor funcionamiento del sistema y hacer más eficiente el metabolismo, con un supuesto buen resultado en la reducción del sobrepeso. Pero de nuevo no hay ninguna evidencia científica de que el linfodrenaje presente resultados en verdad positivos para el paciente, tal como hace notar el ministerio de Salud en este documento.

4. Dukan, un best seller sin licencia

La dieta Dukan, inventada por el médico francés Pierre Dukan, es otra aberración en la que conviene que nos detengamos. Para resumirla, propugna un método de adelgazamiento basado en la ingesta masiva de alimentos ricos en proteína, con la reducción radical de la ingesta de azúcares y grasas. La teoría es que la falta de estos compuestos obliga al cuerpo a quemar la grasa concentrada en los michelines y convertirla en alimento, puesto que su función es precisamente ser una reserva de energía para épocas difíciles. 

Pero la dieta Dukan es mala porque, aunque consiga el objetivo del adelgazamiento, provoca muchos desajustes fisiológicos que en ocasiones pueden tener riesgos serios para la salud, tal como certifican los principales expertos en nutrición de nuestro país. Causa desnutrición proteica, déficit en vitaminas y minerales y producción de toxinas por parte del organismo que pueden desencadenar trastornos de la conducta alimentaria y favorecer el efecto yo-yo.

Por otro lado, al provocar una situación cercana al ayuno, el organismo reacciona compensando la falta de energía recibida con un aumento de la destrucción de las proteínas corporales, en lugar de la grasa, para conseguir energía. Ello provoca una pérdida de masa muscular, que aumenta el riesgo de lesiones, y la formación de cuerpos cetónicos, peligroso para el organismo. El doctor Dukan ha sido expulsado del Colegio de Médicos Franceses, pero los libros sobre su dieta siguen siendo best sellers.

5. Terapia de colon: lavativas y poco más

Se la define como una técnica depurativa y que ayuda a adelgazar al purificar de toxinas el tramo del intestino dedicado a la absorción de nutrientes del bolo alimenticio. Sin embargo, no es más que una sofisticada limpieza intestinal a base de enemas que conlleva no pocos peligros. En primer lugar puede provocar importantes deshidrataciones si se realiza en días secos y muy cálidos y la persona después no bebe la suficiente agua. Además, interfiere en la absorción de azúcares y otros componentes esenciales que se van con el lavado, por lo que puede crear deficiencias nutricionales. Tampoco respeta la flora intestinal, por lo que a la larga podemos acabar con diarreas más o menos crónicas.

6. Moritz y las piedras del mal

Andreas Moritz era un naturópata, especialista en medicina ayurvédica, iridología, shiatsu y medicina vibracional, además de escritor y artista. Promocionó un ' método' de limpieza del hígado y la vesícula que según aseguraba, elimina de estos órganos ciertas piedras que impiden su buen funcionamiento y generan un sin fin de malestares. El proceso de depuración dura unos cuantos días en los que se hace una preparación a base de zumo de manzana, además de una dieta normal. 

Pasado este tiempo, durante un par de días se deja de comer y se toma la mezcla a base de sales de Epsom -sulfato de magnesio-, medio vaso de aceite virgen extra y medio vaso de un zumo de limón o de pomelo. A la vez se realizan una serie de lavativas intestinales con agua caliente con una pera para lavativas. Es entonces cuando se comienzan a defecar las supuestas piedras, gracias a que las sales de Epsom en teoría relajan los conductos biliares y permiten la salida de las mismas de forma indolora. Sin embargo, la revista The Lancet estudió en 2005 las piedras expulsadas por los pacientes y comprobó que eran cristalizaciones de los compuestos ingeridos durante el tratamiento. 

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Foto: istolethetv
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