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Narradores orales, luchadores contracorriente para que renazca la imaginación

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Narradores orales, luchadores contracorriente para que renazca la imaginación

Narradores orales, luchadores contracorriente para que renazca la imaginación

En las sociedades desarrolladas de este siglo XXI, las nuevas tecnologías reinan en el ocio infantil y los narradores orales luchan contracorriente por demostrar que los niños necesitan escuchar cuentos para despertar la poderosa y hoy adormilada imaginación.

"Es un trabajo a contracorriente porque estamos en una sociedad en la que la oralidad ha quedado totalmente secundaria, marginada a otro plano, donde ya casi en los hogares no se dialoga. Es volver a reinstalar estos espacios y es un trabajo muy fuerte", contó a Efe Marcela Sabio, delegada en Argentina del Foro Internacional de Narración Oral (FINO).

Con presencia en varios países del mundo, esta organización está formada por narradores orales, una profesión que es "una forma de entender la vida, porque es un compromiso muy importante con la palabra", asegura Sabio en una entrevista con Efe, tras una función para niños en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

En ella un centenar de infantes se emocionaron viajando al mundo de una tortuga que se acostumbró a los castigos que varios maleficios le dejaron y bailaron al ritmo de la música de Sabio, quien también toca algunos instrumentos en el escenario.

La narradora se trasladó a México para participar en esta feria, la más importante del sector literario de Iberoamérica, que tiene una sección dedicada especialmente a los niños, FIL Niños, con actividades enfocadas a los pequeños, futuros lectores.

Tras varios años narrando cuentos a los niños, Sabio explica que los padres, aficionados a entretener a sus hijos encendiendo la televisión o la tablet, le preguntan que "cómo puede ser que estén tanto tiempo escuchando".

"Están imaginando", responde ella, "un ejercicio importante porque es otra manera de obrar del intelecto que no está tan estimulada", ya que hoy con la televisión se da "todo hecho", aseguró.

Escuchando un cuento, agregó, se potencian habilidades como la imaginación, la creatividad, la capacidad de escucha o la resolución de problemas, competencias que "en este mundo son cada vez más necesarias" y que ayudan a evitar algunas enfermedades sociales que están surgiendo en los últimos años.

Armando Trejo, director del FINO de México, explicó a Efe que lo importante cuando uno cuenta un cuento es precisamente lograr que "el que lo escucha lo imagine".

"Es como cuando leemos un libro, vamos viendo las letras y palabras y todo lo imaginamos y eso es muy importante porque ahora que tenemos televisión, videojuegos, computadoras, pues la gente todo lo ve, lo ve en una pantalla y en las películas", no tiene que esforzarse en imaginar, dijo.

Trejo recordó que esta tradición es "un arte que fue el arte del cuentero de la tribu, de los juglares, del cuentero campesino que reunía a su comunidad y sociedad y les contaba historias para recrear el mundo y también para conservar las tradiciones orales, usos y costumbres y de alguna manera, mantener la palabra viva".

Aunque están dentro de la misma familia, Trejo explicó que su labor es diferente a la de los cuentacuentos, ya que estos se sirven de objetos, vestuario o caracterización y además teatralizan, mientras que los narradores orales solo usan las palabras y sus cuerpos, gestos y miradas.

A los talleres y actividades que organizan en el FINO, apuntó, no solo acuden niños sino que también hay grupos de jóvenes y de abuelos narradores que también se resisten a perder estas tradiciones milenarias.

Paula Escalada Medrano

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