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Rafa Sardina, productor de las estrellas: La intuición es el 99 % de mi labor

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Rafa Sardina, productor de las estrellas: La intuición es el 99 % de mi labor

Rafa Sardina, productor de las estrellas: La intuición es el 99 % de mi labor

Pocos reconocen su rostro, pero millones conocen la música que ha ayudado a crear. Así es la vida del español Rafa Sardina, un productor que ha trabajado con un sinfín de celebridades y que asegura que la intuición es lo más importante en su trabajo.

"Siempre me guío por la intuición para saber si un camino es el adecuado", explicó Sardina a Efe después de la ceremonia de los Premios Especiales organizados hoy por la Academia Latina de la Grabación en Las Vegas (Nevada).

"De alguna manera lo sabes, es algo espontáneo. La experiencia es lo que te lleva a ese punto, a tener ese grado de intuición. Realmente, la intuición es el 99 por ciento de lo que hacemos porque no hay formas correctas o incorrectas de hacer algo en la música", valoró el de Vizcaya.

"Puedes hacer una canción musicalmente impresionante que emocionalmente te deje vacío. La meta debe ser lograr algo unificado", aseguró Sardina, que en la gala de este jueves de los Grammy Latino aspira a los trofeos de productor del año, grabación del año (Diego Torres, "Iguales") y álbum del año (Diego Torres, "Buena Vida").

El amor de Sardina por la música comenzó a una edad muy temprana, cuando aprendió a tocar la guitarra, pero gran parte de su carrera se ha desempañado en Los Ángeles (California), la ciudad que considera "la meca de la música" desde que tuvo uso de razón.

"Comencé a realizar este trabajo en España cuando tenía 15 años y una de mis primeras oportunidades en un estudio fue con Carlos Zubiaga, de Mocedades. Pero con 19 años me vine a Los Ángeles como un kamikaze. Tenía absolutamente claro lo que quería hacer y que quería estar allí", declaró.

Sardina, ganador de un total de 12 premios Grammy y Grammy Latino en su conjunto, siempre fue un gran melómano, hasta el punto de que memorizaba los lugares donde se grababan los discos y los nombres de músicos, productores e, incluso, arreglistas.

Así se obsesionó con el legendario estudio de grabación Ocean Way, en Sunset Boulevard.

"Tenía clarísimo que yo iba a trabajar ahí y creo que la gente percibió rápidamente las ganas que tenía. Al principio me rechazaron, pero insistí, les hice ver por qué debía estar allí y les convencí", indicó.

Durante su carrera ha tenido ocasión de trabajar codo con codo con figuras de la talla de Frank Sinatra, Madonna, The Rolling Stones, Red Hot Chili Peppers, Natalie Cole, Black Crowes, Celine Dion, Green Day e, incluso, Michael Jackson.

"A puertas cerradas no daba esa imagen pública y tan icónica que todos conocemos. Era extraordinario en su trabajo, pero también divertido y gracioso. Se tomaba lo suyo muy en serio. Recuerdo que calentaba la voz durante tres horas para cantar un tema de tres minutos", rememoró.

"Te daba toda su integridad y su corazón", afirmó. "Te lo daba todo. Grababas con él diez minutos y salías exhausto porque parecía que habían sido doce horas. No es coincidencia que triunfara y que fuera quien fue", añadió.

En su larga lista de colaboraciones destacan nombres como Stevie Wonder, Elvis Costello & The Roots, Lady Gaga, Plácido Domingo, Mariah Carey, Shakira, Luis Miguel, Paco de Lucía, Sheryl Crow, Juanes, Calle 13 y Alejandro Sanz, entre otros.

Precisamente con Sanz logró dos veces el Grammy estadounidense al mejor álbum pop latino por "El tren de los momentos" y "No es lo mismo".

"Estar en la sombra no me importa en absoluto. Al contrario, es un regalo en cierta manera", declaró Sardina, "porque te permite arriesgarte de maneras que otros artistas no se pueden permitir".

Él mismo define su profesión como una tarea "totalmente indefinida y flexible", que puede comprender desde la creación de las canciones hasta construir "el lienzo" en el que se va a enmarcar cada tema.

"Ante todo somos un psicólogo del artista y de cada situación. Y si las cosas se tuercen, pasas de psicólogo a psiquiatra", dijo entre risas. "Pero esa es otra historia. Hay que saber decir también que no y tener las vías de comunicación honestas y directas", agregó.

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