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Sophie Hyde se atreve con la transexualidad en su ópera prima, "52 martes"

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Sophie Hyde se atreve con la transexualidad en su ópera prima, "52 martes"

Sophie Hyde se atreve con la transexualidad en su ópera prima, "52 martes"

Premios en los festivales de Sundance y Berlín y una cálida acogida crítica han recompensando el atrevimiento de Sophie Hyde, que en su ópera prima, "52 martes", aborda la difícil relación entre una madre que transita a hombre y su hija adolescente, en pleno despertar sexual.

La osadía de la directora y coguionista -junto a Matthew Cormack- es también narrativa, hasta el punto de que el proyecto, que llega hoy a las salas de cine, nació de una premisa formal: filmar sólo los martes durante un año los encuentros entre dos personas, que se producen cada martes durante ese año.

El tiempo narrativo y el real se alían así en un ejercicio al estilo "Boyhood", aunque no tan ambicioso, que propició una mayor inmersión de los actores -no profesionales- y de todo el equipo en el proyecto, explica a Efe Hyde, y que dota a la película de una gran frescura.

"Para mi es imposible separar la película del proceso de hacerla", afirma. "Fuimos escribiendo el guión a lo largo del rodaje, así que fue cambiando, en función de nuestras posibilidades, de cómo se sentían los actores, e influidos por lo que iba pasándonos".

En la ficción, Billie (Tilda Cobham-Hervey, todo un descubrimiento) es una adolescente de 16 años cuyo proceso de madurez e independencia se acelera a raíz de los planes de su madre de someterse a una operación de cambio de sexo, que la obligan a mudarse con su padre y ver a su progenitora una vez a la semana.

Con una gran naturalidad en el tratamiento y huyendo de cualquier atisbo trágico o morboso, la directora intercala las imágenes de su propia cámara con las que ambas protagonistas van grabando -la madre de su proceso de cambio, la hija de sus propias indagaciones sexuales- y en tercer lugar, imágenes de archivo de lo que ocurría en el mundo esos días.

Dice Hyde que, en un principio, la cuestión 'trans' era sólo una manera radical de hablar de un par de temas que le inquietaban: por un lado la idea del cambio, y por otro el conflicto de una madre que quiere mostrarse a su hija tal como es, más allá de su rol materno, y teme cómo ésta pueda tomarlo.

"Una madre que es un hombre es una versión dramática de ese conflicto", apunta.

"Mostrarte a tus hijos como eres es un gran regalo. Si quiero que mi hija crezca y sea una persona completa, necesito mostrarle que yo lo soy. Eso implica tener distintas facetas. Ser madre es una parte maravillosa de nuestra identidad, pero no lo es todo", precisa.

Pero a medida que investigaba, con la ayuda de Del Herbert-Jane, que se define a sí mismo como transgénero y que hace el papel de madre, la directora fue interesándose más y más por estos temas.

"Nuestro comportamiento está demasiado influido por el género, tratamos a la gente distinto en función de si son hombre o mujer. Lo encuentro verdaderamente limitado e insatisfactorio, y creo que perpetúa roles peligrosos y horribles", comenta.

La buena acogida de su ópera prima le ha abierto a Hyde nuevas oportunidades en Estados Unidos, de donde le han llegado guiones y proyectos para dirigir. Pero ella no tiene prisa.

"Lo que más me excita es poder seguir desarrollando mi trabajo por mi misma, y tengo confianza en que será así. Trabajo estrechamente con un grupo de colaboradores y es algo que considero un tesoro".

En estos momentos, su principal proyecto es "Modern Romance", con el mismo coguionista. Se trata de dos películas ambientadas en Polonia, una histórica sobre Marie Curie y una moderna sobre un joven actor que interpreta a Marie Curie en una película.

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