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El Thyssen de Málaga vuelve a reunir a Casas y Rusiñol después de 83 años

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El Thyssen de Málaga vuelve a reunir a Casas y Rusiñol después de 83 años

El Thyssen de Málaga vuelve a reunir a Casas y Rusiñol después de 83 años

El Museo Carmen Thyssen de Málaga ha vuelto a reunir en su nueva exposición temporal a dos artistas que se profesaron una amistad fraternal, Ramón Casas y Santiago Rusiñol, después de que en 1931 se mostraran por última vez juntas obras de ambos, con el segundo ya fallecido.

Están reunidas más de cuarenta obras prestadas por diecisiete museos y coleccionistas privados y que permanecerán instaladas en Málaga hasta el próximo 1 de marzo.

Casas (1866-1932) y Rusiñol (1861-1931), que se conocieron en 1882, tenían en común haber crecido en la burguesía catalana, por lo que "realmente no necesitaban vender sus obras al estar sostenidos por el patrimonio familiar, procedente de la industria textil", ha explicado hoy en la presentación la directora artística del Museo Carmen Thyssen, Lourdes Moreno.

Con el apoyo de sus padres para emprender su carrera artística y una vez comprobado que era un mal estudiante, Casas viajó pronto a París, en 1881, y allí coincidiría en 1891 con Rusiñol.

Éste seguiría un camino más tortuoso para llegar a la pintura, ya que al quedar huérfano tempranamente era el encargado de gestionar la empresa familiar, responsabilidad de la que quedaría exonerado en 1889.

El primer apartado de la exposición se denomina "Artistas y burgueses" y recoge, entre otras obras, uno de los retratos mutuos que se hicieron ambos pintores, en este caso el de Casas pintado por Rusiñol, con un innovador encuadre en el que asoma una bicicleta, afición compartida por los dos.

A continuación, el espacio "Dos bohemios en París" da cuenta de la bohemia fingida que vivieron en la capital francesa, con obras como "Interior del Moulin de la Galette" de Casas, que nunca se había expuesto hasta ahora, o el retrato "Erik Satie. Un bohemio", a cargo de Rusiñol.

El tercer apartado es "Paisajes compartidos" y surge del viaje compartido por Cataluña, en el que aparece un Casas paisajista, pese a no ser ésta una temática tan predominante en él como el retrato, y se puede ver un cuadro pintado "a cuatro manos" por ambos, en el que aparecen Casas y Rusiñol retratándose mutuamente.

El penúltimo apartado es "Plenitud creativa y éxito en Cataluña", cuando los dos pintores regresan en la década de 1890 ya consagrados y crean obras maestras que se pueden ver en la exposición como "Interior al aire libre", de Casas, o "La morfina", de Rusiñol.

El recorrido concluye en el espacio "Caminos divergentes", que se corresponde con el momento en el que ambos optaron por sus temáticas preferidas, que en Casas fueron las figuras, principalmente femeninas, y en el caso de Rusiñol, los jardines melancólicos y solitarios.

Los más de cuarenta óleos de los dos pintores se complementan con ocho carteles de Casas, al que en sus trabajos para marcas como Anís del Mono o Codorniu se le colocó a la altura de cartelistas como Toulouse-Lautrec, y tres carteles de Rusiñol, que dedicó esta faceta para presentar su obra literaria, ha señalado Lourdes Moreno.

Por su parte, la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza ha resaltado que "la colaboración con museos internacionales, además de con el Thyssen de Madrid, es vital para hacer grandes exposiciones temporales como ésta", y ha añadido que la pinacoteca de Málaga es "ya un museo reconocido en el mundo".

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