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El toro desde la dehesa, una idea abierta al turismo que se ha consolidado

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El toro desde la dehesa, una idea abierta al turismo que se ha consolidado

El toro desde la dehesa, una idea abierta al turismo que se ha consolidado

A primera de la mañana de cualquier día, un grupo de turistas accede a una ganadería para ver en primera persona cómo es la vida del toro bravo casi desde que nace hasta que son trasladados al ruedo taurino, una idea que se ha ido consolidando como un recurso turístico de mucha importancia.

Dos años después de su puesta en marcha, 'Territorio Toro' se ha convertido en una idea que recibe a cientos de personas cada día, para ver en vivo el resultado de este acuerdo del 2014 entre la Diputación de Sevilla y los ganaderos para ofertar paquetes turísticos muy concretos.

Durante una intensa jornada de trabajo, los turistas conocen las facetas culturales, ecológicas, socioeconómicas y de oficios relacionados con el toro bravo, con visitas a ganaderías que incluyen capeas, tientas, rutas culturales y comidas basadas en la gastronomía del toro.

Son paquetes distintos, eso sí, a los que cada persona o grupo se puede acoger, en función del tiempo que quiera dedicar o a las facetas concretas que quiera conocer, todo ello basado en que Sevilla es la cuna del toro bravo, y en sus campos se forjaron las primeras ganaderías de lidia y comenzó hace siglos la cría y selección de este animal único en el mundo.

Con esa premisa, este fin de semana se bajaban del autobús en Gerena (Sevilla) los miembros de la Peña Cultural Taurina 'Escapadito', procedentes de la localidad turolense de Manzanera, atraídos por la posibilidad de ver en vivo el origen de una de sus pasiones, y guiados por Juan Carlos González, un onubense afincado en el municipio aragonés desde hace varios años, que ha querido que vean con sus propios ojos como viven las reses en plena naturaleza.

Por eso, llegaron a 'Marqués de Albaserrada', en un municipio en el que hay otra ganadería metida en el circuito, 'Lora Sangrán', en un listado que completan 'Herederos del Conde de la Maza (Morón de la Frontera), 'Peralta' (La Puebla del Río), 'Herederos de José María Escobar' (Isla Mayor), 'Astolfi' (Villaverde del Río), y 'Yerbabuena' (Castilblanco de los Arroyos).

Es muy temprano cuando los visitantes llegan a la ganadería, situada casi en el acceso a Gerena desde la carretera de Aznalcóllar, "y enseguida llama la atención la tranquilidad que hay en la campo, se ve la armonía de los animales con la naturaleza, y se aprecian todos los cuidados que estos animales tienen durante su vida en la dehesa", explica González.

Eso sí, señala que hay momentos "en los que la visita se convierte en toda una aventura, cuando nos acercamos mucho a los toros, y tienes delante de ti, desde un vehículo preparado, eso sí, a un animal de más de 500 kilos, que no te explicas cómo alguien se puede poner delante de él en una plaza sin temblarle las piernas".

La propia promoción de las visitas lo explica así: "Ponemos a su disposición estos recursos para que puedan sentir la fuerza de este animal mítico, descubrir su intimidad en el campo bravo, conocer sus faenas -tentaderos, acoso y derribo, manejo de ganado, herraderos, etc...-, adentrarse en sus curiosas costumbres, los oficios, la selección, conocer su gastronomía y en definitiva sumergirse en el misterio mismo del origen de la bravura".

Todo es una pequeña aventura en la visita a la ganadería, que este visitante considera una buena idea, "porque se ven de cerca cosas desconocidas, que no te las puedes imaginar cuando ves los toros en la plaza o la televisión", explica mientras indica que los turolenses han llegado a la zona atraídos por su gastronomía, con lo que la visita a la ganadería termina ante una buena mesa, y con unos recuerdos para contar en su tierra que han vivido una experiencia única.

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