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Cultura & tecnología

Un bot de Twitter recrea los gastos de las tarjetas black en riguroso diferido

Pablo Rey Mazón y Alfonso S. Uzábal, integrantes ambos del colectivo montera34, llevan a cabo este experimento de programación web

Black to the Future nace como muchas grandes ideas: cómo simplificar algo que es complejo y hacerlo accesible al lenguaje de una mayoría

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Fotos de perfil de 'Black to the future'. Montaje realizado por Pablo Rey.

Fotos de perfil de 'Black to the future'. Montaje realizado por Pablo Rey.

Black to the Future es una web un robot de Twitter que reproducen en un riguroso diferido de 10 años todos los gastos que se produjeron con las denominadas tarjetas black. Los tuits incluyen el nombre de la persona que realizó la compra, la cantidad exacta y el establecimiento donde se produjo el gasto. El proyecto es obra de Pablo Rey Mazón y Alfonso S. Uzábal, miembros ambos del colectivo  montera34 que se dedica a desarrollo web, visualización de datos y arte digital.

El Big-Data lleva ya varios años de de moda y tanto administraciones públicas, medios y cualquier agente que desee visualizar lo que está ocurriendo en un mundo repleto de millones de datos, requiere de herramientas que ayuden luego a encontrar patrones. El caso de las Tarjetas Black, como muchos otros en los que se desvela alguna gran corruptela, ha generado grandes cantidades de información. En ocasiones y por más que existe un exhaustivo trabajo periodístico para poder desvelar los datos más significativos, puede resultar complicado hacer lecturas que resulten interesantes. Este experimento se enmarca en lo que se conoce como Small Data.

Pablo Rey y Alfonso S. Uzábal cuentan el proceso  técnicamente narrativamente y explican que  quisieron responder a pregunta tales como "¿en qué se estarían gastando los consejeros de Caja Madrid sus tarjetas black? ¿Qué comprarían entonces, cuando todavía no había estallado la burbuja? ¿Cómo sería la vida un día como hoy pero hace diez años de uno de estos señores?". Es decir, hacer el proceso contrario al Big Data: desmenuzar hasta la unidad mínima grandes cantidades de información para encontrar aspectos significativos.

En el libro Small Data: The Tiny Clues That Uncover Huge Trends, su autor Martin Lindstrom nos explica que es precisamente la preocupación y la observación por los que suelen ser consideradas "cosas insignificantes" lo que puede explicar muchos aspectos de una realidad compleja. La obsesión por los grandes la visualización de grandes cantidades de datos puede ocultar cuestiones a priori insignificantes pero a la postre mucho más interesante para entender el desarrollo de una historia.

Pablo Rey explica en su post que en un momento dado fueron conscientes de que la web era la base pero que un bot de twitter podría suponer "un viaje en el tiempo a otra era, un viaje a 2006, a un país que todavía no se enteraba de que la burbuja inmobiliaria y muchas otras cosas iban a estallar". Narrativamente usar twitter es una idea brillante, sobre todo si consideramos cómo altera y usa a su favor la noción de "tiempo real". Pero obviamente esto no habría sido posible sin que todos los datos se hubieran puesto a disposición de la ciudadanía en un formato que permita este tipo de experimentos. De hecho, las posibilidades siguen siendo múltiples y la agrupación de determinados conjuntos de datos permite hacer otras lecturas más complejas.

Fieles a la filosofía del software libre, Pablo Rey y Alfonso S. Uzábal han compartido el código fuente del proyecto en GitHub, de manera que cualquiera podrá hacer versiones, réplicas o modificaciones. Black to the Future muestra la potencia política y periodística que tiene unir arte, activismo y tecnología al servicio de una causa ciudadana. De momento, estaremos viendo en Black to the Future gastos en riguroso diferido de 10 años hasta 2022.

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