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Corrupción en torno a un balneario

Sala Russafa recupera 'Un enemigo del pueblo', de Henrik Ibsen, versión de Iria Márquez sobre el conflicto entre lo público y lo privado en relación con el agua

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La Sala Russafa realiza sus talleres de teatro clásico con la obra de Henrik Ibsen

La Sala Russafa realiza sus talleres de teatro clásico con la obra de Henrik Ibsen

Hace más de 120 años, Henrik Ibsen tomó un símbolo de la pureza como el agua para hablar del deterioro de nuestra sociedad en 'Un enemigo del pueblo', una de sus obras maestras que este fin de semana Sala Russafa recupera en su V Festival de Talleres de Teatro Clásico (1-3 de julio).

Iria Márquez adapta y dirige la nueva versión de esta historia sobre una pequeña localidad cuya economía gira al rededor a un balneario. El conflicto entre el bien común y el interés económico saltará cuando se descubra que sus aguas están contaminadas. ¿Habrá que informar a los huéspedes y cerrar o mantener el secreto y la actividad?

Estamentos de poder, medios de comunicación y vidas particulares colisionan en esta trama de total actualidad. “Con el ambiente electoral que hemos estado viviendo las últimas semanas, te das cuenta de que ciertas cosas no han cambiado en más de un siglo: el intento de manipulación del pueblo, su infantilización por parte de los políticos, el discurso del miedo a perder cierto estatus de bienestar…”, apunta la directora, que ha incluido nuevos monólogos y ha creado algunos personajes para revitalizar la pieza.

“Cuando tocas un texto como éste, siempre hay que hacerlo desde el máximo respeto. Te documentas mucho sobre el autor, su estilo y estudias bien la pieza. En este caso, lo que he hecho es integrar nuevas tramas, que venían a alimentar la historia principal, y dar vida a personajes que servían para reforzar los principales mensajes de esta obra”, explica la dramaturga, actriz y directora.

El objetivo de Márquez era crear un montaje en el que los amantes de este texto pudieran reconocer el original y percibir ciertos desarrollos, que hacen avanzar un poco más la trama. En ese sentido, se ha alimentado la puesta en escena con referencias al agua como elemento fundamental, utilizando audiovisuales y ciertos apoyos en la escenografía. Además, se ha contado con la colaboración del bailarín Toni Aparisi (Premio Max 2016 al Mejor Bailarín) para diseñar el movimiento escénico en algunas partes de la representación.

Todo ello en un montaje atemporal, con personajes vestidos en blanco y negro, al que acompaña una ambientación musical de artistas como Spiritualized, Godspeed You Black Emperor, Micah P. Hinson o Quincy Jones.

La obra está interpretada por Diego Lema, Isabel Sánchez, Pepe March, Vanessa Gradolí, Elena Marquina, Lydia Ramos, Sonia Ramada, Jorge López, Blanca Aparisi, Joan Espinosa y Salvador Muñoz, componentes de un taller de formación actoral impartido por Márquez en Sala Russafa durante ocho meses. “Lo mejor de estas experiencias es la ilusión y energía con la que enfrentan el proyecto, te devuelven una frescura y pureza que está en la esencia del teatro y que es totalmente contagiosa”, afirma Márquez.

El espectáculo se estrena el viernes 1 de julio y podrá verse hasta el domingo, dentro de la programación del V Festival de Talleres de Teatro Clásico que concluye su programación la próxima semana con la muestra de Teatro-Danza Inclusivo ¿Diez y… ocho? que tendrá lugar el próximo 10 de julio y que echará el telón a la V temporada de Sala Russafa.

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