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La liga cooperativa de basket: un enfoque diferente para el deporte

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Asamblea en la cancha. Imagen de Pablo Hernández.

Asamblea en la cancha. Imagen de Pablo Hernández.

Se cumplen cinco años del nacimiento de la Liga Cooperativa de B asket. La iniciativa -surgida en el barrio madrileño de Prosperidad- ha suscitado el interés de muchas personas que practican deporte a un nivel amateur, tanto en la capital madrileña como en otros puntos de la geografía española.

La frecuencia con la que un grupo de personas aficionadas al deporte se reunían para practicar baloncesto al margen de las competiciones municipales y, sobre todo, el desencanto con el modelo de organización y gestión de esas competiciones, fueron los motivos fundamentales que alentaron la creación y desarrollo de esta liga cooperativa. Un proyecto paralelo que, con carácter no oneroso y basado en valores y principios diferentes de los del deporte profesional actual, ha cosechado en los últimos años un crecimiento apreciable. Los números hablan por sí solos: los 8 equipos iniciales, se han multiplicado por seis en tan sólo cinco años, llegando hasta los 48 equipos que la componen actualmente. Por otra parte, su experiencia ha servido de punto de arranque para otras iniciativas que siguen el mismo espíritu: la Liga de Fútbol Sala (20 equipos), la Liga Femenina de Baloncesto (16 equipos), y la Escuela de Paquets (una especie de foro donde entrenadores comparten sus experiencias con quienes estén interesados).

Las características que distinguen a la Liga Cooperativa del modelo de Liga Municipal son, esencialmente, cinco:

  • La organización de la Liga se realiza de manera horizontal, mediante asambleas periódicas en las que cada equipo expone sus preferencias y, de manera consensuada, acuerdan los términos y condiciones para el funcionamiento de la competición. Por el contrario, en la Liga Municipal, tanto las reglas para la práctica como la gestión de la misma –horarios, campos, etc.-, son fijadas de manera unilateral por el ente administrativo, eliminando la  participación activa de los equipos. Esto hace que la Liga Cooperativa tenga  capacidad de innovación y adaptación, y sea dinámica y flexible a la demanda de sus participantes, frente a la rigidez e ineficiencia del modelo de gestión pública actual del deporte municipal.
  • La renta de las personas participantes no constituye una barrera de entrada: la Liga Municipal exige una inscripción de 600 euros por equipo, mientras que la participación de la Liga Cooperativa es gratuita.  No obstante, sí que existe un coste para los equipos. Este coste no es de naturaleza monetaria, sino en términos de tiempo, dedicado a la colaboración con la organización y la gestión de la Liga. Tampoco el género es una barrera: los equipos pueden ser mixtos, a diferencia de la Liga Municipal, que establece una separación estricta en este sentido. De esta forma el modelo de Liga cooperativa constituye un modelo claro  de integración de grupos sociales con riesgo de exclusión en el acceso al deporte, al facilitar la práctica deportiva de competición con independencia del nivel de renta o las condiciones particulares de sus participantes.
  • La Liga Cooperativa no precisa de subvención pública, salvo en lo que concierne al mantenimiento de las infraestructuras. Al no existir ánimo de lucro por parte de la organización, las infraestructuras de libre acceso deberían facilitar este tipo de iniciativas sin coste adicional para las personas usuarias. Tampoco requiere la aportación de sponsors privados o la contribución expresa de las participantes, quienes tanto en la Liga Municipal como en la Liga Cooperativa deben afrontar el gasto corriente asociado al material deportivo (balones y equipaciones, fundamentalmente).
  • Los partidos son autoarbitrados por los propios equipos, lo que fomenta necesariamente el diálogo en caso de conflicto. Además, se introducen incentivos que favorecen el buen comportamiento, como el premio al fair play, otra enseñanza que podría ser ejemplo de comportamiento para las competiciones municipales.
  • Mientras en la Liga Municipal el aliciente más visible que promueve la organización es el de resultar ganador de la misma, por el contrario y bajo el enfoque cooperativo,  la mera práctica del deporte se convierte en el objetivo central de sus promotores, bajo el principio de no exclusión. Por consiguiente, su diseño facilita que todos los equipos puedan seguir compitiendo más allá de la liga regular, con independencia del resultado que hayan obtenido en la misma.

Por último, nos gustaría resaltar dos aspectos adicionales.

La Liga cooperativa de basket nos ha mostrado que, al margen de que el deporte sirva para realizar ejercicio físico y que esto redunda en una mayor salud de los usuarios y usuarias, y de ello se beneficia la sociedad-, también es un instrumento muy potente para promover otros valores que se suponen inherentes al mismo, como, por ejemplo, el respeto, la solidaridad o la creatividad. Y en segundo lugar, esta liga constituye una oportunidad para contribuir a la cohesión social: el espacio cooperativo en el que interactúan las personas participantes ha trascendido lo meramente deportivo hacia la configuración de una red de relaciones de ámbito local basadas en los principios de mutuo apoyo y colaboración (relaciones profesionales, lúdicas, etc.). Sin duda, la experiencia de la Liga Cooperativa puede resultar de utilidad para la sociedad en su conjunto en otras muchas facetas, como es, por ejemplo, la integración de colectivos o el aprovechamiento eficiente de los recursos.

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