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Las personas sin hogar tenemos que salir del armario de la pobreza

“Trabajar en equipo no es solamente una suma de individualidades, también reconstruye individualidades, es convocar al sujeto a dar lo mejor de sí mismo" Así describía Víctor su experiencia con el vídeo participativo. Él es una de las casi 20 participantes de Asociación Realidades que han compartido dos meses de talleres (dinamizados por la Asociación Pandora Mirabilia).

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Taller de vídeo de personas sin hogar

Taller de vídeo de personas sin hogar Asociación Realidades

Víctor añadía " Hace pocos concluimos un taller de vídeo que, además de abrir la jaula mental, nos convocó a contar las cosas a nuestra manera, enriqueciendo a todos/as desde el trabajo colectivo y las responsabilidades individuales. Pero lo mejor de todo es ver cómo el discurso y la participación son las mejores herramientas para producir el destete asistencial y generar iniciativas propias”.

En Asociación Realidades apostamos por una comunicación transformadora, entendida como un elemento integrador más dentro del modelo de intervención social que defendemos, que fomente la participación social y la recuperación de la autonomía personal de quienes se encuentran sin hogar. De ahí nace la campaña NO CALLES #sinhogaryconderechos en la que se enmarca esta acción de vídeo participativo que pone una herramienta de comunicación y expresión al servicio de la participación y de los procesos de cambio social que impulsa la Asociación Realidades.

Cambiar los roles

“Fue toda una experiencia pasar de ser habitualmente el entrevistado a ser tú quien hace las preguntas”, así lo vivió Juan, uno de los artífices del vídeo “Intimidad ¿un derecho?”. Cambiar los roles a través del lenguaje audiovisual, del guión y de la interpretación, desde un plano confortable en el que las personas que están sin hogar se muestran tal y como son, como cualquier persona. Esto rompe los prejuicios y estereotipos que suelen encasillar a las personas que están sin hogar en una actitud pasiva, dependiente y parasitaria, que despierta miradas de condescendencia, compasión y actitudes de desprecio (o incluso odio) por parte de sus conciudadanos/as. “En los medios de comunicación convencionales a penas se habla de esto. A través de Internet tenemos la capacidad de llegar a más gente para que conozca nuestras reivindicaciones.” añade Juan. Al hilo de estas reflexiones Víctor comenta “sí, creo que le hemos quitado seriedad al asunto y a la imagen tan distante que se suele dar de las personas que están sin hogar en los medios de comunicación”.

A raíz de las reflexiones grupales Víctor lanzaba otra idea: “¿Por qué no hablar del día del orgullo pobre? Sé que no es lo mismo y que nadie quiere perpetuarse en la pobreza, pero hace años era impensable hablar del orgullo LGTBI en un país en el que sólo se usaba la palabra maricón de manera despectiva. Hay que encontrar un cauce afectivo y reivindicativo más eficiente para llegar al conjunto de la sociedad. Ser pobre no es indigno, no tenemos que sentirnos inferiores ni avergonzarnos o escondernos. Tenemos que salir del armario de la pobreza.”

Salir del armario de la pobreza, como dice Víctor, para que sean más personas quienes conozcan esta realidad (de la que nadie está exento), para que las cosas cambien, para que se garantice el cumplimiento de los derechos de las personas sin hogar, para que el resto de la sociedad transforme su mirada hacia el sinhogarismo no con el objetivo de normalizarlo si no para acabar con él.

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