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La recesión brasileña se ahonda en el tercer trimestre

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La recesión brasileña se ahonda en el tercer trimestre

La recesión brasileña se ahonda en el tercer trimestre

La recesión de la economía brasileña se ahondó en el tercer trimestre del año con una contracción del 1,7 % respecto a los tres meses precedentes, según datos oficiales hechos públicos hoy.

La mayor economía de Latinoamérica se contrajo en el tercer trimestre un 4,5 % en comparación con el mismo periodo de 2014 y encadenó su tercer trimestre consecutivo en números negativos, un reflejo de la aguda crisis económica que atraviesa el país.

Con su popularidad completamente dañada, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, lanzó a inicios de año un paquete de ajuste fiscal para corregir las desequilibradas cuentas públicas, que han incluido una reducción de gastos, un aumento de la recaudación a través de la vía tributaria y una restricción al crédito.

Estas medidas, junto con la escalada de la inflación, la pérdida de la confianza y el alza del desempleo, han golpeado la inversión y el consumo, complicando todavía más los indicadores macroeconómicos del país.

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la inversión en producción, que enlazó su novena caída consecutiva, retrocedió en el tercer trimestre un 4 % en relación con los tres meses anteriores, mientras que si se compara con el mismo período del año anterior el descenso llegó al 15 %.

De acuerdo con el economista Ignacio Crespo, de la consultora Guide Investimentos, el desplome de la inversión se debe, en parte, a la crisis de la petrolera estatal Petrobras, que enfrenta problemas de caja a raíz de un gigantesco escándalo de corrupción.

"En los últimos años Petrobras ha sido responsable de alrededor del 10 % de la inversión en el país, sin considerar a los proveedores. La situación de Petrobras, con problemas y desinversiones, y el tema de la corrupción han contribuido a la caída del PIB", resaltó Crespo.

El consumo de las familias, que durante años impulsó la economía de Brasil, experimentó una retracción del 1,5 % frente al trimestre precedente y del 4,5 % respecto a los mismos tres meses de 2014, lastrado por el incremento del desempleo, la caída de los salarios y el aumento de los precios.

El consumo del Gobierno fue el único que esquivó los números rojos y se expandió un 0,3 % frente al trimestre anterior.

Por sectores bajó la producción del agropecuario (-2,4 %), del industrial (-1,3 %) y del de servicios (-1 %), en comparación con los tres meses anteriores.

De acuerdo con los datos del IBGE, entre enero y septiembre pasados el PIB acumuló un descenso del 3,2 % y alcanzó ya la tasa de contracción que los analistas del mercado financiero prevén para todo 2015, lo que obligará a revisar los números proyectados para este año, según Crespo.

De acuerdo con los expertos, la economía de Brasil se encogerá más de un 3 % en 2015, el peor resultado en los últimos 25 años, cuando el PIB se desplomó un 4,35 %, mientras que para 2016 pronostican un retroceso del 2 %.

El Producto Interior Bruto de Brasil consiguió escapar del terreno negativo el pasado año y creció un tímido 0,1 % tras una expansión del 3,0 % en 2013, según datos revisados recientemente por el Gobierno.

No obstante, a pesar de su gravedad, la crisis económica no es el único frente abierto con el que está lidiando la presidenta brasileña.

Rousseff enfrenta también una complicada crisis política, la amenaza de la apertura de un juicio político con miras a su destitución y un gigantesco escándalo de corrupción por el que son investigados más de una decena de políticos de la base oficialista.

La suma de los acontecimientos ha ralentizado la actividad del Congreso brasileño y ha complicado la aprobación de medidas que el Ejecutivo considera de vital importancia para enderezar la debilitada economía del país.

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