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Esa puta tan distinguida

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A veces lo mejor de un artículo es su titular, ya de antemano les digo que éste que encabeza el texto no es mío. El titular tiene su intríngulis, lo mismo aparece como un rayo fugaz y con su estela se rellena el artículo, que otras te llega muy tardío después de buscarlo, una y otra vez, ya con el texto concluido. En todo caso titular puede llegar hasta ser un arte.

De momento les diré que “Esa puta tan distinguida” es el título de un nuevo libro de Juan Marsé, que aún no he leído. También les adelanto que no voy a hablar de putas y sí de libros. No hay que creer mucho en el animismo para saber que un libro tiene alma y hasta vida propia. En estos tiempos de primavera se publican muchas de las novelas que aspiran a ser las más vendidas en la Feria del Libro de Madrid, por ejemplo, y las mesas de cualquier librería están al borde de un ataque de nervios. Yo tengo más que una costumbre, una manía, de pasarme todas las tardes por Expo-Libro de Murcia.y ahí charlo un rato con Alfonso Martínez y observo si los libros en la primera mesa de novedades han cambiado de lugar de un día para otro. Eso sí, cuando yo tengo novela recién publicada, no lo hago por pudor y rompo mi costumbre.

Estoy convencido de que por las noches, cuando Alfonso, mi librero preferido, cierra el establecimiento, los libros establecen una lucha sin cuartel hasta que unos eliminan a otros en ese campo de batalla que es el campo de operaciones que es la mesa principal de operaciones. Ahí, como en la canción: “no hay cama pá tanta gente”; aunque bien es verdad sin embargo que también dijo “El Guerra” “Que hay gente pá tó”. En esa mesa principal, en la que se amontonan varios libros, por un lado y otro, cada día algún libro aparece y otro lo relega de la novedad.Y ahí un tipo de lector muy ávido de novedades. Precisamente, la otra tarde, llegó una señora a la librería deseosa de esa novedad, hasta el borde de un ataque de nervios, muy de peluquería y bien vestida como visten ciertas señoras, que por cierto visten con unas marcas muy igualitarias, y la casualidad propicio una escena de señora de Almodóvar, pues la mujer se puso al borde de un ataque de nervios. La señora le pidió al librero el último libro de Esperanza Aguirre que se titula: “Yo no me callo”. Y Alfonso, que iba de un lado a otro de la mesa de novedades, sin querer le dio “Esa puta distinguida”. La señora que no se tomo el error por error se puso hecha una furia, hasta que obviamente entró en sus cabales y admitió que la mano del librero al azar se confundió al meter la mano en la mesa de novedades, que todo hay que decirlo, a veces el personal toma el libro para hojearlo y después lo deja en otro lugar. Con esa anécdota azarosa me reído sin saber porqué. Al día siguiente volví y eché mano del libro: “Esa puta tan distinguida” y leí el primer capítulo hasta caer en la cuenta que esa puta tan distinguida puede ser la memoria. La memoria a veces es frágil. Se publican muchos libros y ahí muchas novedades. Aún recuerdo la novedad que supuso para mí encontrarme con las primeras novelas de Juan Marsé, allá por los 70. Hay muy buenos escritores pero como novelista Juan Marsé es uno de los más grandes.

Después de darme la novela el titulo para este artículo surgió el contenido de este artículo grácil y sin pretensiones, hasta llegar a otro momento importante el de concluir el articulo y este artículo se acaba aquí sin más.

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