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Los Premios Joxe Mari Korta 2017 son para Félix Lascaray, Martín Ceballos, Antxon Garmendia y Juan Félix Palacios

El jurado reconoce el tesón empresarial de personas que han liderado sectores tan diversos como la cosmética-oleoquímica, la automoción, los plásticos o la máquina herramienta

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Galardón Korta

Galardón Korta

Los premios Joxe Mari Korta 2017 han ido a parar a Félix Lascaray, Martín Ceballos, Antxon Garmendia y Juan Félix Palacios. Con estos galardones se reconoce la trayectoria profesional de estos empresarios propuestos por SEA, CEBEK, ADEGI y la Fundación BIDETIK

Estos son los perfiles de los premiados, facilitados por las asociaciones y la fundación proponentes:

Félix Lascaray Zugaza, LEA

Nació en Vitoria-Gasteiz en el año 1945. Cursó  la carrera de Administración  y Dirección de  Empresas en  la Universidad de Deusto de San Sebastián. En el año 1968, una vez finalizados sus estudios universitarios se incorporó al negocio familiar.

La empresa Lascaray, fundada en 1823, es una de las industrias de más larga trayectoria del País Vasco y la más antigua de Álava. A lo largo de sus casi 200 años de historia, ha ido diversificando su actividad, adaptándose a los avances tecnológicos y a las evoluciones en las tendencias del mercado. Hoy en día, sigue manteniendo sus dos grandes negocios: la división cosmética y la división Oleoquímica centrada en ácidos grasos y derivados tanto de origen animal como vegetal.

Félix Lascaray pertenece a la 5ª generación de una familia que ha dirigido y ampliado este negocio sin interrupción y en la actualidad la firma Lascaray cuenta con una plantilla de 75 trabajadores.

La historia de esta empresa comienza a finales del siglo XIX, cuando Juan Bernardo Lascaray  llega  a  Vitoria-Gasteiz  procedente  de  Ciboure  (Francia),  y  arrienda  una pequeña fábrica de velas de sebo en el barrio del Prado para dedicarse a la fabricación de estos productos.

Casimiro Lascaray, la segunda generación, pone en marcha en 1855 una nueva factoría bajo la denominación de La Estrella Alavesa “LEA”, donde se fabrican bujías esteáricas y jabón de oleína. La compañía pone un pie, entonces, en el mundo de la “jabonería y detergencia”,  iniciando la fabricación del  jabón de MARFIL.

A principios de los años 20, y bajo la dirección de la cuarta generación de la familia Lascaray, nuevos procesos y procedimientos ayudan a que, bajo la marca de Productos LEA,  Lascaray  amplíe  su  actividad,  comenzando  con  la   fabricación  de  productos afeitado e higiene personal.

En el año 1986 un impresionante incendio destruyó las instalaciones y bajo la dirección de Félix Lascaray se procede a la reconstrucción y la creación de una nueva planta de fabricación de Ácidos Grasos y Cosmética con nuevas técnicas, que funcionan actualmente.

Hoy en día, la empresa sigue teniendo su sede principal en Vitoria pero también dispone de oficinas comerciales en Madrid y Barcelona. Adicionalmente, se ha llevado a cabo una importante inversión con la instalación de una nueva planta productiva en la división cosmética. El objetivo principal es la optimización y ampliación de la capacidad productiva además de la creación de un departamento propio de I+D+i.

Uno de los ejes fundamentales del plan estratégico del futuro de la compañía alavesa es la internacionalización, siendo Sudamérica uno de los mercados clave en los próximos años. Para ello se ha inaugurado LEA Perú y ya se está trabajando en Colombia, México y Chile con el objetivo de crear estructuras propias.

Actualmente, Félix Lascaray sigue el día a día de la compañía como Presidente del consejo de administración mientas que su hijo Félix (ya 6ª generación) continúa al frente de la compañía como Director General.

La familia Lascaray  siempre ha estado muy vinculada a su ciudad  (Vitoria) y desde el pasado año es el patrocinador del Deportivo Alavés.

Félix tiene numerosas aficiones desde joven, entre las que se encuentran el esquí y el ciclismo como deportes. También disfruta mucho de la lectura y es un enamorado de los coches clásicos.

Martín Ceballos, Talleres Marel

Nacido en Tabanera Del Cerrato (Palencia) en 1937, en una familia de artesanos herreros y carreteros.En 1950 la familia fija su residencia en Portugalete. En un caserío cercano ayudó en los trabajos a cambio de frutas y verduras, donde aprendió sus primeras palabras en Euskera.

Con 14 años trabajó en la Naval, como pinche en un equipo de remachadores. Sin cumplir los quince años encontró un trabajo en un taller de carrocerías en Las Arenas, donde aprendió la profesión de constructor de carrocerías para coches y camiones, mientras por las noches acudía a la Escuela de Artes y Oficios.

Con diecisiete años se convierte en oficial de primera y responsable de un equipo de trabajo de siete profesionales en la empresa Auto-Duco.

Sin cumplir 18 años emigró a Pau, Francia, donde trabajó cinco meses en la Carroserie M.Canto en la Avenue de Bayonne.

Le surge  una oportunidad de trabajo en Citroen y se trasladó a Paris. Tras pasar  las pruebas, le dan el puesto pero el ministerio de trabajo no le autorizó por no haber trabajado seis meses en Pirineos Atlánticos. Regresó a casa y empezó a estudiar francés.

Intentó crear una empresa en Villamonte, Algorta, en unos locales de la Caja de Ahorros Vizcaina, intento fallido. Emigró de nuevo a Francia, Troyes-Aube, donde trabajo cinco años en Tollerie Pontoise.

En 1966 regresa a Euskadi y puso en marcha una empresa: Talleres Marel, posiblemente, la primera empresa en Euskadi que integra las tres actividades del sector de reparación y entretenimiento del automóvil: Carrocería, Mecánica y Electricidad.

En 1968 Renault les concede la representación como agentes y tres años después son  concesionario, por el crecimiento y la actividad dando trabajo a  60 personas. Fuera de la hora de trabajo se imparten clases de euskera, francés y música para las personas de la empresa. Martín siempre se ha preocupado por la formación y el conocimiento de los y las trabajadoras de su empresa.

El 27 de julio del 1987 ETA atenta contra sus instalaciones en Berango con 60 kilos de explosivos, lo que da un giro de 180 grados en la buena marcha de la empresa. En enero del 98 Renault les cancela la concesión.

Hasta entonces, Martín siempre había conseguido resultados y crecimiento en sus empresas.

Después de los cinco atentados, han sido 26 años de resistencia en unas condiciones especialmente complejas. Desde el cierre de la empresa en 2013 también han seguido cinco años llenos de preocupación, incertidumbre en los que ha estado ocupado con las interminables gestiones que conlleva poner el punto final.

Ha cumplido la edad de 80 años anhelando liberarse para desarrollar aspectos de su proyección personal. Tiene cinco hijos, Sandrine, Maritxu, Marko, Urgozo y Lizardi.

Es un fanático de la Formación continua y su gran hobby es la Pintura, que descubrió durante su estancia en Paris. En 1979 expuso su obra en una  Galería de Arte y ha participado en algunas exposiciones colectivas. Su músico favorito es Gustav Mahler. También le gusta la lectura y hacer deporte.

Después de tanto sufrimiento personal y profesional cree que un mundo mejor es necesario y posible.

Martin Ceballos es un ejemple de empresario vasco, autodidacta, luchador y comprometido con el País en los años duros de la violencia, la extorsión y el terrorismo en Euskadi.

Antxon Garmendia, Plastigaur

Antxon Garmendia, sexto miembro de una familia de ocho hermanos, nace en 1946 en la localidad de Ordizia, Gipuzkoa.

En 1971 finaliza su carrera de Ingeniero Técnico en la Escuela de Papel de Tolosa y empieza a realizar prácticas en varias papeleras de la zona, adquiriendo importantes conocimientos, en la fabricación de papel.

Gracias a esto es seleccionado para llevar la dirección de Comaypa, una cooperativa de mayoristas de papel recién fundada. Desde el inicio, empieza a agrupar diferentes clases de papel y, debido al volumen de la demanda de socios de la cooperativa, consigue importantes reducciones de los precios de compra que beneficia a todos sus componentes.

En 1978 un fabricante de bolsas de papel y posteriormente otro de servilletas de papel, ambos proveedores de la cooperativa, deciden liquidar sus respectivos negocios por jubilación y por contemplar otras formas de negocio.

Antxon no quiere dejar pasar esa oportunidad y propone a su hermano, Juan Martín Garmendia, participar en estas adquisiciones. Así nace Manipulados Enara, S.A., una sociedad mercantil formada por los hermanos Garmendia y sus esposas.

Manipulados Enara S.A. ve como aumenta cada año su producción, lo que le lleva a adquirir nuevas máquinas y contratar los primeros empleados.

En muy breve espacio de tiempo, se ven obligados a desplazarse a una zona industrial, y adquieren una primera nave de algo más de 500 m2 para poder desarrollar su actividad más eficazmente.

En los años ochenta, compran varias exclusoras de segunda mano y se introducen en la Industria del Plástico. Muy pronto la actividad empieza a ganar terreno a la del papel, hasta el punto que deciden vender el negocio de bolsas y servilletas, y centrarse de lleno en el polietileno para uso industrial.

De esta forma en 1989 nace Plastigaur S.A., y con ella una nueva forma de trabajar. Se desplazan a una nave de 2000 m2 en Andoain, y empiezan a sustituir la maquinaria de segunda mano por otra nueva. La cartera de pedidos no tarda en crecer y la I+D+I empieza a ser un tema prioritario.

En 2004 se construye una nave anexa de 5.500 m2 en planta baja y 1.000 m2 de entreplanta, alcanzando una superficie productiva de 8.500 m2. Se adquiere nueva maquinaria de alta tecnología y gran producción, y se alcanzan los 85 puestos de trabajo. Son momentos de gran expansión, acompañados de los  primeros pasos hacia la exportación.

A partir de aquí, y en pocos años, los fundadores deciden dar paso a la nueva generación. Luis Artola como gerente; Nerea Garmendia como directora financiera y Jon Garmendia como responsable de mantenimiento se ponen al frente del proyecto empresarial.

Desde ese momento, la nueva dirección trabaja con el objetivo de transformar una empresa familiar en una empresa profesionalizada, uniendo la suma de ambos conceptos. La clave: diversificar y abrirse al exterior manteniendo los valores familiares.

Actualmente Plastigaur, ha iniciado una nueva época con la creación de la sección de Impresión y Converting, orientada a nuevos mercados y sectores con valores añadidos superiores.

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