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Interior ofrece diálogo a los mandos policiales dimitidos para mejorar la ley que les rebaja el sueldo

La ley que causa la discordia entre los policías forales debería entrar en vigor el próximo 1 de octubre y tendría efectos retroactivos para los sueldos de los agentes con efectos desde el 1 de enero

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Interior "garantiza" los servicios de Policía Foral y no acepta la dimisión de treinta mandos

Una de cal y otra de arena. La consejera de Interior, María José Beaumont, ha ofrecido a los mandos policiales que dimitieron en bloque el pasado sábado “diálogo” para intentar mejorar la ley que les rebajará el sueldo a partir del mes de octubre. Pero también les ha dejado claro que su decisión de presentar la renuncia a sus cargos sin haber mantenido antes una reunión con la dirección del departamento es “inadmisible”. Beaumont ha permanecido reunida con representantes de los mandos policiales dimisionarios durante más de cuatro horas, pero el acercamiento de posturas no ha sido posible y la crisis en el seno de Policía Foral continúa abierta.

La ley que causa la discordia entre los policías forales debería entrar en vigor el próximo 1 de octubre y tendría efectos retroactivos para los sueldos de los agentes con efectos desde el 1 de enero. La última propuesta de retribuciones salariales que figura sobre la mesa de negociación supone mantener la masa salarial de cuerpo policial, que asciende a 31 millones al año, pero el reparto de los sueldos supondría un incremento retributivo para 792 agentes y una bajada de salario para otros 266, muchos de ellos mandos.

Los sindicatos policiales agotan hoy el plazo para presentar alegaciones al citado reglamento. Por eso la consejera Beaumont ha recriminado a los mandos que presentaron su dimisión que han actuado de forma precipitada en su oposición a la ley, cuando ni siquiera los sindicatos habían concluido de negociar con la administración la redacción final del reglamento.

La ley supone otra importante novedad para el funcionamiento de la Policía foral, ya que instaurará a partir del 1 de octubre la jornada laboral de 8 horas, con turnos de mañana de 6.30 a 14.30 horas, de tarde de 14.30 a 22.30 horas, y de noche entre 22.30 y 6.30 horas. Precisamente la cuestión de los turnos y horarios ha sido uno de los argumentos esgrimidos por los mandos dimitidos para denunciar que será “imposible” la gestión de las unidades policiales con estos horarios.

La dimisión de los mandos policiales no supone tan solo una crisis en el departamento de Interior, sino que origina una discrepancia interna más entre los socios del cuatripartito. Aunque la ley, impulsada por el PSN durante la pasada legislatura, obtuvo el apoyo de Bildu y de Izquierda Unida, Geroa Bai prefirió abstenerse. El partido de la presidenta Barkos entiende necesaria una redistribución salarial dentro del cuerpo autonómico de policía, pero también cree que debería llevarse a cabo después de un estudio riguroso de los diferentes puestos de trabajo, de los horarios que necesitan y de las circunstancias que rodean cada puesto.

La consejera Beaumont, cuyo nombre fue sugerido por Bildu para dirigir el departamento de Interior, no puede ahora apoyar cambios en la ley sin contradecir la postura que mantuvo Bildu durante su aprobación. También se enfrenta la consejera a la rivalidad sindical que existe sobre este asunto, ya que los sindicatos no sectoriales, que suman mayoría, se opusieron tanto a la ley como al reglamento.

De momento, Beaumont se mantiene firme en su reproche a los mandos dimitidos, pero también les ha tendido la mano para intentar solventar esta crisis con diálogo y negociación.

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