Mortadelo y Sacarino se esconden en Barcelona: las viñetas de Ibáñez cobran vida para conmemorar su 90 aniversario
Francisco Ibáñez, uno de los mayores referentes del cómic español, se sienta ante su escritorio. Dibuja frenético, acompañado de miniaturas de sus personajes más icónicos y al abrazo del sempiterno ratón que siempre escondía en sus obras. Un lápiz en cada mano -y uno hasta en el pie- para cumplir con su intenso calendario de publicaciones. Sobre la mesa, las viñetas del cómic que dejó a medias y que no pudo acabar antes de morir, en 2023. Así es el diorama -una maqueta- con el que se ha representado al dibujante para conmemorar su 90 aniversario, que habría sido este domingo 15 de marzo.
“Es muy fidedigno. Lo único que no se ajusta a la realidad es que siempre tenía un cigarro en la boca, pero plasmar eso habría sido políticamente incorrecto”, ha apuntado Núria Ibáñez, hija del autor, durante la presentación de los actos del Día Ibáñez. Este año, la familia, de la mano de la editorial Bruguera, ha decidido llevar a la vida a sus personajes y convertirlos en dioramas que se esconderán por diversas ubicaciones de Barcelona. El resultado es una ruta en la que los visitantes podrán ver a Mortadelo y Filemón, armas en mano; al botones con su brocha lista; o a todos los habitantes de la mítica Rúa 13 del Percebe.
Los personajes, que se podrán visitar a partir del sábado 14, han encontrado sus hogares en diversos templos del cómic y la literatura de Barcelona como las librerías Norma Cómics, o la Nausicaä, la Escola Joso, la sede de Penguin Random House o la Fnac de Rambles. Y, por supuesto, también la Biblioteca Gabriel García Márquez. Aunque no está especializada en cómics (esa está en Sant Andreu) sí que es la biblioteca del barrio de Sant Martí, en el que Ibáñez vivía y que visitaba con frecuencia. De hecho, hasta tiene un rincón dedicado al artista.
“Estamos emocionados. Absolutamente felices de tener en la biblioteca de su barrio este espacio de cariño”, ha apuntado Núria Ibáñez. En la Gabriel García Márquez hace años que tienen como misión “preservar la memoria y el legado del autor, para que trascienda al paso de los años y sea redescubierto generación tras generación”, tal como ha explicado Iris González, bibliotecaria del espacio.
Este equipamiento ha organizado diversas actividades para rendir homenaje al viñetista, como el Club de lectura de la T.I.A. o visitas escolares que han recibido a más de 800 niños y niñas. Además, es el escenario en el que se celebrará el Segundo Día Ibáñez, con talleres y actuaciones.
Y, como guinda del pastel, la ruta de dioramas. “Mi padre era detallista hasta el último milímetro. Ver a sus personajes en 3D le habría parecido una maravilla porque lo que él quería es que su obra fuera divertida, como un juego”, ha insistido su hija.
En homenaje al autor, las maquetas han respetado su atención al detalle y, como él hacía, han escondido un ratón en cada escena. También han incorporado dibujos y bocetos originales del artista. “Ha sido un trabajo muy metódico que hemos disfrutado mucho”, apuntan desde Omnipro, la empresa encargada de llevar a los personajes de Ibáñez a la vida mediante impresión 3D.
“Gracias a estos 'cachibaches', como él los hubiera llamado, los más pequeños podrán redescubrir, junto aquellos que ya no son tan chicos, la obra del artista”, ha añadido Isabel Sbert, directora literaria de Bruguera, quien también ha desvelado que, además de los cinco dioramas que estarán esparcidos por Barcelona, habrá otros dos más itinerantes. Uno de ellos muestra a Mortadelo y Filemón frente a la Puerta de Alcalá y se dirigirá hacia la Casa del Lector de Madrid, habiendo pasado antes por el Salón del Cómic de la capital.
Y, por último, hay otro más que se mantiene en secreto. Lo único que han desvelado las responsables de proyecto es que se trata de una escena sacada del álbum sobre las Olimpiadas del 92 y que se presentará en el Salón del Cómic de Barcelona para, luego, irse a la Comic-Con de Málaga.
Estos dos últimos están fuera de la ruta oficial, pero los otros cinco están esperando a los visitantes, a los que se obsequiará con una cartilla que irán rellenando con sellos inéditos, al estilo Camino de Santiago. Núria Ibáñez ha presentado el proyecto emocionada y orgullosa de la vida de su padre. Ella, junto al resto de la familia, ha sido la encargada de mantener el legado de su padre reeditando y publicando algunas obras inéditas. “Si viera estos dioramas estaría tan contento. Nos diría 'olé, que bien lo habéis hecho. Ya puedo descansar'”, ha remachado su heredera.
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