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El cambio ya ondea en el Chupinazo de San Fermín

La ikurriña, al lado del punto desde el que se lanza el cohete de San Fermín.

Garikoitz Montañés

La ikurriña ha vuelto a la Casa Consistorial de Pamplona. Era un paso que se preveía, tras el anuncio del alcalde de la capital navarra, Joseba Asiron (EH Bildu), de que la bandera estaría presente “de una manera u otra” en el Ayuntamiento y en la plaza durante el arranque de estos sanfermines, y así ha sido. Oficialmente, se trata de una cuestión protocolaria, porque la Ley foral de Símbolos permite este gesto en reconocimiento a otras instituciones y, en este caso, al Consistorio de Pamplona ha acudido una importante representación de EH Bildu y, en concreto, del Parlamento vasco. Pero el propio Asiron también ha reconocido que se trata de un “símbolo” del cambio en el Ayuntamiento: “A mí no me sobra ahora ninguna bandera y me faltaba una”. UPN, por su parte, ha criticado la “triquiñuela” y la Delegación del Gobierno en Navarra ha presentado un recurso contencioso-administrativo.

La ikurriña era uno de los gestos anunciados para este arranque festivo, al igual que la reedición de la campaña contra las agresiones sexistas en fiestas. Como cada año, ha vuelto a haber exhibiciones y manosesos en la plaza, pero esta vez se ha notado que, además de quienes lo celebraban, había quienes silbaban estas situaciones. Otra de las novedades de este Chupinazo era la elección de las personas encargadas de lanzarlo, en este caso Javier Aranegui, en representación del Orfeón pamplonés (una entidad que cumple 150 años), así como Jesús Aristu y Chantal Estrade, familiares vinculados a la peña La Veleta, impulsora en su día de la vestimenta blanca y roja de las fiestas y conocida porque varios de sus integrantes fueron represaliados por el franquismo. Hoy, ambos reconocían que era “difícil aguantar tanta emoción”.

Pero, por encima del resto, en una jornada en la que, como ha reconocido Asiron, las miradas están puestas en Pamplona, ha destacado que la ikurriña ha vuelto al balcón. Sobre las 11:00 horas, y no en el nuevo mástil que se había colocado en la Casa Consistorial, sino a uno más cercano al punto desde el que se lanza el cohete, entre la bandera española y la de Pamplona, se ha colocado la ikurriña. “Este es el año del cambio, del cambio de verdad, y estoy ilusionado, contento, de todo”, ha manifestado Asiron poco antes del Chupinazo. Preguntado sobre si ese cambio en lo político se ha traducido a lo simbólico con esa ikurriña, el primer edil ha reconocido que sí: “Las banderas que cuelgan ahora mismo de los mástiles del Ayuntamiento representan a un sector mucho más amplio de la sociedad en Pamplona, y están reunidas todas las sensibilidades políticas que hay en la ciudad. Desde ese punto de vista, a mí no me sobra ninguna y me faltaba una”.

La Delegación del Gobierno en Navarra, por su parte, ya ha anunciado que ha presentado un recurso contencioso-administrativo contra esta decisión, por considerar que es “un acto contrario a la legalidad vigente”. Cabe recordar que tanto Geroa Bai como EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra, en el acuerdo programático para impulsar un gobierno de cambio en Navarra, se han comprometido a derogar la actual Ley de Símbolos, que obliga a colocar únicamente las banderas oficiales (de Europa, España, Navarra y la del municipio, en este caso Pamplona) en los edificios públicos. No obstante, desde la Junta de Gobierno local han insistido en que hay excepciones en reconocimiento a autoridades de otras instituciones, en este caso del Parlamento vasco (las parlamentarias de EH Bildu Diana Urrea, Eva Blanco y Rebeka Ubera), se permite este tipo de gestos “por una cuestión de protocolo”.

El PPN también ha criticado que se ha cometido “un fraude de ley”, el PSN ha defendido a través de un comunicado que la bandera que nos une “es la navarra” y, por parte de UPN, el exalcalde de Pamplona Enrique Maya ya ha mostrado su descontento por lo que ha considerado “una triquiñuela”. “Lo dije durante la campaña muchas veces y me pusieron a caldo, decían que era usar el discurso del miedo. Les ha faltado tiempo para poner la ikurriña y para desplazar la de Europa y Navarra y en su lugar. Es tremendo, y la mayoría de los pamploneses no quiere estar en Euskadi”, ha afirmado. Maya ha pedido, además, a Geroa Bai que se pronuncie al respecto.

Geroa Bai reconoce que habría esperado

Por parte de la coalición abertzale, su cabeza de lista en el Ayuntamiento, Itziar Gómez, ha asegurado que el cambio en la ciudad no solo se nota en la Casa Consistorial, sino también a pie de calle, y que emplear la ikurriña en el Ayuntamiento es solo una muestra más, “y no es la primera vez”. EH Bildu, a través de las redes sociales, ha recordado que la bandera ya estuvo en ese balcón en 1979 y que se prohibió algo más de dos años más tarde. Con todo, Gómez ha reconocido que su formación, que en muchas ocasiones ha insistido en la necesidad de un cambio tranquilo en Navarra y sin “revanchismos”, habría esperado algo más para dar ese paso, y, en concreto, a que se derogara la mencionada Ley foral de Símbolos, algo que “llegará”. En su opinión, no había necesidad de “urgencias”, sino que habría que esperado a la decisión mayoritaria de la Corporación.

Desde UPN, por su parte, aseguran que “no vamos a permitir” que este gesto simbólico (por cierto, concejales de Aranzadi e I-E también han mostrado una bandera griega en el balcón) se vuelva en permanente. La mayoría en ambas instituciones navarras, sin embargo, puede propiciar ahora este cambio; al menos en San Fermín, en cuyo arranque festivo la izquierda abertzale había sido vetada en muchas ocasiones, ya ha ocurrido. Y, más allá de la política, por delante quedan nueve largos días (y noches) de fiesta. Los sanfermines 2015 ya están aquí.

(Edición actualizada).

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