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Pedro Sánchez y Susana Díaz llevan su guerra fría a Sevilla

La frialdad marca el reencuentro entre el líder del PSOE y la presidenta andaluza, enfrentados desde hace meses

Sánchez evita la polémica al hacer oídos sordos a los ánimos de los militantes, que le han colocado como "presidente"

"En este nuevo tiempo nos van a acompañar los alcaldes y alcaldesas y nos va a acompañar Pedro y todos los socialistas”, ha sido la única alusión de Díaz al secretario general

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Susana Díaz y Pedro Sánchez no se saludan en público antes del mitin

Susana Díaz y Pedro Sánchez no se saludan en público antes del mitin.

En el caso del PSOE, a la cuarta va la vencida. Después de tres días de campaña en Andalucía, ha sido en el cuarto cuando Pedro Sánchez ha tenido a la presidenta en funciones como anfitriona. Susana Díaz y el secretario general del PSOE han compartido escenario en un mitin en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), aunque no ha sido un encuentro caluroso. El líder socialista ha evitado entrar en las polémicas que no sientan bien a la presidenta andaluza, que, por su parte, no se ha deshecho en alabanzas hacia Sánchez. La distancia que existe entre ambos se ha hecho patente públicamente.

A juzgar por el fervor de los presentes, en su mayoría de edad avanzada, nadie diría que los militantes comparten el enfrentamiento que el secretario general y su homóloga en Andalucía mantienen desde hace meses. De hecho, las poco más de mil personas que llenaban el auditorio han dedicado una ovación cerrada a Sánchez cuando ha subido al escenario, donde ha permanecido alejado de la líder andaluza. La tensión, que despierta cierto enfado en las filas socialistas, se ha escenificado durante todo el acto: ni especiales menciones al otro, ni gestos de complicidad. Más bien todo lo contrario: Sánchez y Díaz han llegado por separado y se han ido cada uno por su lado. 

Tras esperar unos 20 minutos al secretario general, que ha llegado tarde a la ansiada cita por meter en la agenda una visita improvisada al alcalde y los militantes de Dos Hermanas, la presidenta en funciones ha tomado la palabra para defender la gestión de la región más potente para el PSOE y se ha quejado de que ahora “estén castigando a Andalucía”, en referencia al bloqueo que PP, Ciudadanos y Podemos mantienen ante su investidura: “Tenemos derecho a tener nuestro Gobierno elegido en las urnas”, ha enfatizado.

Díaz también se ha erigido como líder en clave nacional al cargar contra Mariano Rajoy, a quien ha acusado de ser “cruel” por decir que en España ya no se habla del paro. También ha lanzado otros mensajes en ese tono dirigidos a Podemos al recordar que Pablo Iglesias ha coincidido con el ministro Wert al decir que "hay muchas universidades", según ha recogido la presidenta. A todas esas críticas ha respondido poniendo como ejemplo la gestión de los socialistas andaluces.

"Pedro nos va a acompañar"

Durante su discurso no se ha referido prácticamente al secretario general y se ha limitado a aludirle por su presencia en el auditorio. “Ya llevamos más de 5.000 millones”, ha dicho sobre el rescate bancario: “¿Verdad, Pedro?”, le ha preguntado retóricamente.

Justo antes de darle el turno, pasadas las 21:10 horas, Díaz ha pronunciado las palabras más conciliadoras hacia el secretario general: “Al PSOE de Andalucía ya no lo va a parar nadie. Hemos abierto una nueva etapa y en ese nuevo tiempo nos van a acompañar los alcaldes y alcaldesas y nos va a acompañar Pedro y todos los socialistas”. Eso ha sido todo.

La intervención del secretario general ha empezado tras darse un tibio abrazo con Díaz, que antes de bajar del escenario le ha dado una palmadita en la espalda. La frialdad se ha percibido incluso en ese gesto, que era el primer acercamiento público de los dos dirigentes esa tarde. No se han acercado previamente ni para la foto de familia. Cada uno estaba en una punta. Tampoco han recorrido juntos las escaleras hasta el escenario. Díaz iba en primera posición y Sánchez unos metros por detrás, entretenido con los besos y abrazos a los militantes. Parecía una competición por demostrar quién se lleva más cariño de los simpatizantes de la federación socialista más poderosa.

Sánchez ha tenido la precaución de no colocarse como candidato a la presidencia del Gobierno, como hizo durante la campaña de las andaluzas cuando expresó que dentro de unos meses Díaz estaría en San Telmo y él en Moncloa. El líder del PSOE se ha limitado a hablar en plural: “A Rajoy también le vamos a ganar en noviembre”, ha dicho sobre el presidente, de quien ha ironizado que tras las elecciones andaluzas se le ha quedado “cara de perdedor” gracias a la victoria de Díaz.

Sánchez, sordo ante los piropos

El líder del PSOE ha evitado cometer los mismos errores que en el pasado y se ha mostrado más tímido que en otros territorios. Ni siquiera ha respondido al apoyo de los militantes, que le han coreado “presidente, presidente” cuando ha subido al escenario. “Como secretario general del PSOE os pido eso: que en ganas de ganar no nos gane nadie”, ha gritado. 

Tanto Díaz como Sánchez han centrado su discurso en la defensa de la gestión de los Gobiernos socialistas y de la “política de izquierdas” para la gente que lo “pasa mal”. La presidenta en funciones lo ha hecho en una clave más regional, apelando a la labor que ha realizado al frente de la Junta. “Sabéis que defiendo la educación a ultranza. Por eso no vamos a volver a permitir que ninguno juegue con la educación pública”, ha dicho antes de hacer la misma defensa de la sanidad.

“Os animo a votar para dejar atrás una historia de recortes del PP”, ha afirmado Sánchez, que ha criticado que los españoles vayan a las urnas el 24 de mayo sin conocer la lista de los beneficiarios de la amnistía fiscal.

“No somos fruto de una torrentera –ha dicho en alusión a las formaciones emergentes–. Somos el partido que más elecciones ha ganado. Eso tendrá que ver con algo –ha continuado mientras algunos asistentes gritaban “porque somos los mejores”–. Somos los que somos y lo que hacemos. En este país todo lo bueno que ha pasado ha sido consecuencia de los Gobiernos del PSOE”, ha expresado Sánchez, que hoy termina su periplo por Andalucía antes de poner rumbo a Extremadura, donde los socialistas tienen expectativas de arrebatar el Gobierno a José Antonio Monago.

"La estrella invitada"

La provincia de Sevilla ha sido la última parada del secretario general en Andalucía. El PSOE andaluz ha elegido Alcalá de Guadaíra para este mitin por ser un “emblema” de la gestión socialista, aunque su alcalde, Antonio Gutiérrez Limones, en el cargo desde 1995, ha ido perdiendo poder hasta haber llegado a gobernar en minoría esta legislatura. “Nos sentimos orgullosos de Antonio, un gran alcalde para una gran ciudad”, le ha dicho la presidenta al candidato, a quien han relegado al último turno de palabra. Aun así Sánchez ha dicho que él venía como “estrella invitada” porque el protagonista era Antonio, que ha empezado a hablar pasadas las 21:30 horas.

El mitin ha sido en esa localidad sevillana pese a que a escasos 20 kilómetros está uno de los puntos calientes de la campaña: la capital hispalense. Allí, donde hoy Mariano Rajoy estaba arropando a Juan Ignacio Zoido, PP y PSOE se juegan la alcaldía. El CIS pronostica un resultado muy empatado entre las dos formaciones y una caída de ocho concejales para los conservadores.  “Conseguir Sevilla sería como poner una pica en Flandes”, comentaba una dirigente hace unos días. “Los ciudadanos se arrepienten”, ha zanjado Díaz sobre el resultado electoral de 2011. Los socialistas quieren dejar ese pasado atrás.

Al acabar el acto, vuelta a empezar: competición por los besos y abrazos de decenas de militantes que se agolpaban alrededor de los dos dirigentes. Eso sí, cada uno por un lado del auditorio. En su carrera por alcanzar la salida, la anfitriona ha llegado antes y ni siquiera ha esperado al secretario general para abandonar juntos el edificio. 

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