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La crisis de los refugiados en boca de nuestros políticos: sólo en momentos excepcionales

La mayor crisis humanitaria de Europa desde la Segunda Guerra Mundial no está entre los temas prioritarios de la agenda de los partidos, que la usan solo en momentos concretos

"Si la opinión pública modificara su voto por el rumbo de la UE, los políticos lo llevarían a sus prioridades", argumenta el politólogo Lluís Orriols

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Las decisiones de los Estados europeos sobre el cierre de sus fronteras afectan de inmediato a miles de personas. El 18 de octubre Croacia decidió cerrar su frontera durante más de 15 horas dejando a miles de refugiados a la intemperie, bajo la lluvia. | Médicos Sin Fronteras

Las decisiones de los Estados europeos sobre el cierre de sus fronteras afectan de inmediato a miles de personas. El 18 de octubre Croacia decidió cerrar su frontera durante más de 15 horas dejando a miles de refugiados a la intemperie, bajo la lluvia. | Médicos Sin Fronteras

Portadas, fotos, declaraciones, proyectos legislativos, medidas de urgencia... Los refugiados han estado en los últimos días en el centro de los medios de comunicación y también de parte de la agenda de los partidos. Pero la crisis de los refugiados sirios existe con la misma gravedad y crudeza desde hace meses sin que haya figurado entre las prioridades de la política española. Los candidatos y líderes se refieren a los refugiados de refilón durante los debates importantes -si es que lo hacen- y solo colocan a los refugiados en un lugar protagonista en momentos concretos, como la celebración de los consejos europeos para abordar su situación o cuando una cámara capta la imagen de una muerte trágica, como la de Aylan

"Los partidos tienden a enfatizar los temas que calan en la opinión pública y las cuestiones internacionales o medioambientales, por ejemplo, no suelen hacerlo, aunque sean preocupantes", afirma  Lluís Orriols, profesor en la Universidad Carlos III, que sostiene que los políticos trasladan estos asuntos a la primera línea cuando están vinculados con "asuntos domésticos". En la agenda española, se da importancia a la política internacional cuando afecta "a nuestra casa" mientras que desaparece si se queda fuera de nuestras fronteras, según explica el politólogo.

La crisis de los refugiados pasó a un primer plano por primera vez durante el verano de 2015 para los representantes españoles cuando la UE abrió el debate sobre el reparto de personas que debían ser acogidas por cada uno de los estados miembros. El Gobierno español primero rechazó la obligatoriedad de recibir personas refugiadas y después puso pegas al número que barajaba Bruselas para España. La oposición cargó entonces con dureza contra el Ejecutivo de Mariano Rajoy y  pidió explicaciones en el Congreso, pero la mayoría absoluta del PP lo impidió. Hasta entonces, el drama de los refugiados había quedado prácticamente al margen de la agenda política tanto de la derecha como de los partidos de izquierdas. 

Los refugiados como arma arrojadiza

El cadáver del pequeño Aylan, ahogado, en una playa sacudió a la opinión pública europea. De nuevo se sucedieron las declaraciones de buenas intenciones y las iniciativas para poner fin a un problema que sumaba cientos de muertes en las aguas fronterizas de la UE.

El PSOE anunció su intento de forzar al PP a  tramitar por la vía de urgencia un plan para los refugiados. Podemos llevó medidas a los parlamentos autonómicos en los que unos meses antes consiguió representación. El Gobierno cambió su discurso: creó una comisión para analizar la acogida de refugiados que planteaba Bruselas solo cinco días después de haber asegurado que el cupo estaba saturado. El problema para Rajoy  ya no estaba en las "cifras".

"En el momento en que la opinión pública modificara su voto por el rumbo de la UE, los políticos lo llevarían a sus prioridades", argumenta Orriols, que explica que si no hay un "incentivo" electoral es complicado que los políticos lideren a la opinión pública hacia ese tipo de temas.

En la campaña, por ejemplo, apenas se habló de los refugiados. No centraron ninguno de los discursos de los principales candidatos y apenas apareció en los debates. Los programas de los partidos recogían escasas propuestas para abordar el problema. Los partidos de izquierdas eran algo más ambiciosos que PP y Ciudadanos, que eran los únicos que no proponían vías legales de entrada a España para los refugiados

Tampoco en el debate de investidura se abordó prácticamente la crisis. Solo se mencionó de pasada en tres ocasiones de las más de doce horas que duró la sesión. "Si soy presidente, cambiaré radicalmente la política de refugiados que ha seguido el Gobierno", se limitó a decir Pedro Sánchez en su primera intervención, que duró unos 90 minutos. Desde el PSOE insisten en que, por el momento, solo se han acogido en España a 18 personas de las cerca de 18.000 que deberían haberse reubicado. 

Solo Pablo Iglesias habló de este tema en su turno de réplica y fue para criticar a Sánchez por su acuerdo con Ciudadanos: "Su pacto incluye de nuevo muchas generalidades y pocas garantías", expresó el líder de Podemos, que propuso reformar el Reglamento de la Ley de Asilo de 2009 para que se pueda solicitar asilo diplomático en embajadas y consulados de terceros países: "Eso evitaría imágenes vergonzosas como las de un niño muerto en la playa". "Ustedes hablan de solidaridad con los refugiados y yo me comprometí ayer ante ustedes en esta tribuna a que íbamos a impulsar ese plan para la solidaridad con los refugiados que vienen de Irak y de Siria", fue la respuesta del candidato socialista. Eso fue todo.

La contradicción del PSOE y la socialdemocracia europea 

El preacuerdo de la UE y Turquía devolvió el problema de los refugiados al epicentro de la discusión política en España. Todos los partidos cargaron contra el Gobierno de Rajoy por haber dado el visto bueno a esa propuesta. El debate volvió a estar sobre la mesa. El PSOE tomó la iniciativa en el Congreso y presentó una Proposición No de Ley para su debate en el Pleno.

Sin embargo, de nuevo ese tema no ha estado entre las prioridades de los partidos. La iniciativa, que a priori contaba con respaldo del resto de formaciones, aún no se ha tramitado. La Mesa del Congreso permitió que los cuatro grupos mayoritarios eligieran cuál de las iniciativas que habían presentado querían que se tramitara en el primer Pleno. PP y Ciudadanos optaron por la unidad de España; PSOE, por la recuperación del Pacto de Toledo y Podemos, por las condiciones del trabajo doméstico. 

Los socialistas, además, tuvieron una cierta contradicción respecto a sus socios europeos. Mientras que el PSOE clamaba contra el "vergonzoso" preacuerdo -con presencia incluso en las manifestaciones convocadas contra las medidas que planteaban los veintiocho y a las que también asistieron las fuerzas a su izquierda-, la socialdemocracia europea no se mostraba tan disconforme con las medidas planteadas. "Habrá que ver los detalles, pero si la medida consigue el mismo efecto para el sirio afectado porque logra la misma protección aquí, sin tener que pasar por las redes que trafican con migrantes, sí me parece adecuado", expresó el presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz. 

El PSOE, que no afeó a sus colegas de grupo en el Parlamento Europeo su aquiescencia con el preacuerdo, lo usó contra Rajoy. Todos los grupos, con los socialistas a la cabeza, exigieron la comparecencia del presidente en funciones para encajar una postura común del Congreso ante el Consejo Europeo en el que se iban a decidir los pasos sobre los refugiados. Solo consiguieron que diera explicaciones previas el secretario de Estado para la UE y redactar una declaración común. Rajoy no piensa acudir posteriormente al Parlamento a rendir cuentas por lo firmado en Bruselas, que contempla el envío a Turquía de los refugiados que lleguen a Grecia

La decisión de los 28 ha provocado distintas reacciones en los partidos españoles. El PSOE se ha mostrado oficialmente favorable al texto aunque ha asegurado que estará "vigilante": "Exigiremos garantías para que se cumplan escrupulosamente los derechos que asisten a todos los refugiados", dijo la portavoz de la delegación en el Parlamento Europeo, Iratxe García. 

La eurodiputada socialista Elena Valenciano va un paso más allá en las críticas al acuerdo. "Es un acuerdo muy limitado y con problemas legales -explica-. O despliegas una misión europea en suelo turco para verificar caso por caso o caes en el agujero negro de lo que Turquía haga con los refugiados". Valenciano considera que solo se "externaliza" el control de los refugiados: "No resuelve nada. Lo único que hace es que lleguen menos a Europa porque Turquía va a impedir que salgan de ahí".

La eurodiputada ha realizado varias preguntas por escrito para que el Consejo Europeo dé explicaciones. Entre las dudas que formula está la de en base a qué argumentos jurídicos van a negar las autoridades europeas el derecho a solicitar asilo a aquellas personas que ya están en suelo de la UE. También interroga sobre quién será el responsable de tramitar la solicitudes de asilo: ¿Turquía o la UE?

La actualidad del acuerdo también ha hecho que el resto de formaciones se precipiten a posicionarse sobre la crisis de refugiados. IU-Unidad Popular ha anunciado este lunes que presentará una querella contra Rajoy y sus ministros porque considera que el acuerdo en el que han plasmado su firma tiene elementos "constitutivos de delito". "El Gobierno en funciones ha obviado el mandato del Parlamento y ha apoyado #AcUErdoilegal. ¿Duermen ustedes por la noche?", expresó Iglesias en Twitter.

También Albert Rivera ha endurecido las críticas a Rajoy y denuncia que el Gobierno  se ha saltado el acuerdo que suscribió con el resto de fuerzas en el Congreso. El presidente de Ciudadanos considera que el texto del Consejo Europeo no respeta los convenios internacionales y protección de derechos humanos y tampoco incluye “rechazo a las deportaciones masivas o colectivas”. 

No obstante, estas posiciones tampoco se han trasladado a los medios con la misma relevancia que otros asuntos, como las llamadas o mensajes de WhatsApp que se envían los dirigentes para intentar formar Gobierno.

El politólogo Lluís Orriols encuentra dos argumentos sobre la falta de presencia del problema de los refugiados en la prensa: por un lado, si las "élites" no colocan este tema entre sus prioridades, tampoco lo hacen los medios, que actúan como "transmisores" de sus mensajes; y, por otro, porque los medios responden a criterios empresariales: "Si un titular sobre refugiados no da tanta audiencia, tiene que ser vocación del medio generar esa demanda", expresa. No obstante, sostiene que su responsabilidad es menor que la de los partidos porque son estos los que tienen la capacidad de fijar los temas que se abordan.

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