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Los malos resultados del PSOE en las vascas y gallegas complican el futuro de Pedro Sánchez

El sector crítico ve reforzados sus argumentos para frenar las aspiraciones del secretario general de llegar a Moncloa

Los barones esperan los siguientes pasos de Sánchez, que mantiene la incógnita sobre consultar a las bases sobre la postura del PSOE en la gobernabilidad

MINUTO A MINUTO | Así te hemos contado el 25S

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Pedro Sánchez desembarca este sábado en Gavà a las puertas del 25S y del Comité Federal del PSOE

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en una imagen de archivo.

Pedro Sánchez encadena otra vez los peores resultados de la historia para el PSOE. Esta vez en Galicia y en Euskadi y en el momento más delicado para su continuidad al frente del partido. El líder socialista, que echó el resto sin éxito en sendas campañas electorales, aspira ahora a sacar adelante una alternativa al gobierno de Mariano Rajoy, pero se encontrará con la oposición del sector crítico, encabezado por seis de los siete presidentes autonómicos socialistas, que insisten en que "con 85 escaños no se puede gobernar". Susana Díaz y el resto de barones están por ahora dispuestos a frenar los planes de Sánchez y encuentran en los resultados del 25S un reforzamiento de sus argumentos. 

El desenlace de los comicios gallegos y vascos complica el discurso de Sánchez, que desde las municipales y autonómicas ha conseguido articular un discurso triunfalista sobre la base del mantenimiento de la primera posición entre los partidos de izquierdas pese a las sucesivas pérdidas de votos. Ese argumento no lo puede esgrimir ahora. El sorpasso se ha producido en Galicia por cerca de 16.000 votos, a pesar de que en Ferraz mantenían el "optimismo moderado" hasta última hora de la tarde del domingo. Estaban convencidos de que mantendría el segundo puesto. Pero no ha sido así. En Euskadi, donde los socialistas llegaron a ser partido de gobierno con Patxi López hace apenas seis años, han quedado relegados al cuarto puesto, empatados en escaños con el PP al que sacan poco más de un punto. 

"No estamos satisfechos", ha reconocido el número dos del PSOE, César Luena, en una comparecencia en la que no ha admitido preguntas de los periodistas. "Es un resultado negativo, en una campaña con unas condiciones muy difíciles para el PSOE". También la candidata vasca, Idoia Mendia, ha dicho que los resultados no son los esperados, pero ha atribuido parte de la derrota a la irrupción de las nuevas fuerzas y a la baja participación. También ha aludido "al ruido" que les rodea. En la última semana de la campaña el enfrentamiento entre Sánchez y los barones se ha recrudecido públicamente.

El sector crítico del PSOE no dudará en echarle en cara a Sánchez la debacle del 25S. Los dirigentes alejados del secretario general llevan semanas reclamando un debate interno y recriminando a Ferraz la falta de autocrítica desde el 20D, cuando Sánchez dijo que el PSOE había hecho "historia" pese a cosechar el peor resultado en la democracia y perder 20 escaños.

La responsabilidad de Sánchez

Los barones están a la espera de los siguientes pasos de Sánchez. Consideran que es el responsable del hundimiento electoral del PSOE y, en el caso de Euskadi y Galicia, recuerdan que ha hecho suya la campaña. De hecho, le acusan de haber llevado a la contienda electoral el debate sobre la gobernabilidad. Además, le trasladan aún más presión por los cambios que ejecutó en las listas del PSdeG, donde impuso a candidatos afines y apoyó a Xoaquín Fernández Leiceaga como aspirante a la Xunta. También ha habido malestar en Euskadi por la ausencia de otros dirigentes nacionales, como Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Luis Rodríguez Zapatero o Eduardo Madina. 

La federación que dirige Susana Díaz advirtió de que los resultados de las gallegas y vascas podrían tener una lectura en clave nacional. "El resultado es fatal sin paliativos -asegura un presidente autonómico a eldiario.es-. Ahora toca reflexión, debate y acción". En esa misma línea se ha pronunciado la secretaria provincial de Sevilla y mano derecha de la presidenta andaluza, Verónica Pérez.

Con el debilitamiento que conllevan los resultados y el cuestionamiento interno, Sánchez pretende encarar esta semana las negociaciones para intentar de nuevo su investidura. A pesar de que las apelaciones públicas del secretario general socialista se han dirigido a Unidos Podemos y Ciudadanos, las federaciones críticas temen que meta en la ecuación a las fuerzas independentistas. Además, rechazan cualquier intento de gobernar con sus actuales 85 diputados. 

El primer frente para Sánchez será dentro de unas horas: ha convocado a la Comisión Permanente a las 10:30 del lunes para analizar los resultados. El líder socialista se ha parapetado tras ese órgano, integrado por un menor número de dirigentes críticos que el plenario de la Ejecutiva federal. Será en esa reunión en la que se pronuncie por primera vez de los resultados y en la que las federaciones alejadas de Ferraz se los recriminen. 

A la espera de las maniobras tácticas

Ese órgano convocará formalmente el Comité Federal para el próximo 1 de octubre. En el cónclave, en el que están representadas de forma proporcional las federaciones socialistas, Sánchez tendrá que defender la hoja de ruta que tiene prevista. Según oficiales del PSOE, su pretensión es el "gobierno alternativo".

No obstante, los barones aguardan los posibles ases que Sánchez tenga en la manga. En Ferraz ni confirman ni desmienten que Sánchez vaya a plantear la convocatoria de un congreso exprés para dirimir el liderazgo del partido con una votación de los militantes en menos de un mes. Tampoco descartan que vaya a anunciar de nuevo una consulta a los militantes sobre las opciones que tiene el PSOE en la gobernabilidad, como permitir con la abstención que gobierne el PP o intentar una alternativa. 

Los barones están determinados a frenar cualquier intento de llegar a Moncloa e incluso la convocatoria del congreso que el PSOE ha aplazado desde febrero. "Se va a hacer lo que diga el Comité Federal", advierte un exdirigente miembro de ese órgano en el que los críticos aseguran tener la mayoría. Por su parte, en Ferraz están convencidos de que la amenaza de cortar el paso definitivamente al secretario general mediante la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la dirección quedará de nuevo en un amago: "A ver cómo explican que acaban en un despacho con el hijo de las primarias".

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