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Asesinado un hincha del Deportivo en una pelea con ultras del Atlético de Madrid

Los enfrentamientos se iniciaron a las nueve de la mañana cuando llegaron los autobuses con los aficionados del Deportivo a las inmediaciones del estadio

Los dos clubes han negado tener cualquier responsabilidad en los incidentes

El partido de fútbol no ha sido suspendido; la Federación alega que se jugó por consejo de la policía

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Una pelea organizada en las redes sociales por hinchas ultras del Atlético de Madrid y del Deportivo de A Coruña ha acabado con el asesinato de un seguidor del segundo equipo. El hombre, de 43 años, fue encontrado en el río Manzanares en parada cardiorespiratoria sin que los médicos del Hospital Clínico pudieran salvar su vida.

La reyerta entre aficionados ha dejado otros 11 heridos en las proximidades de Madrid Río, uno de ellos una agente de policía en estado leve. La mayoría de las atenciones médicas han sido por brechas en la cabeza provocadas por golpes. Los seguidores del Frente Atlético y de los Riazor Blues se habían retado en los últimos días. Sin embargo, el partido había sido calificado de bajo riesgo por las autoridades.

Según fuentes de Delegación del Gobierno, como el encuentro estaba así etiquetado los agentes se movilizaron solo dos horas antes del comienzo del partido, previsto para las 12 de la mañana. De acuerdo con estas fuentes hasta las 10 no hubo presencial policial en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón. La reyerta ya se había iniciado una hora antes, en torno a las 9 de la mañana, tras la llegada de los autobuses de aficionados del Deportivo de A Coruña a Madrid. 

Las imágenes de vídeo tomadas por un vecino del barrio, que han aparecido en el diario As, muestran a decenas de personas lanzándose sillas y papeleras en la ribera del río Manzanares a menos de un kilómetro del campo rojiblanco. 

El varón fue rescatado del agua por la Unidad de Buceo del Ayuntamiento de Madrid. Una vez fuera, los efectivos del Samur comprobaron que el hombre presentaba un traumatismo craneoencefálico e hipotermia y que estaba en parada cardiorespiratoria. Tras varios minutos realizándole maniobras de reanimación, lograron sacarle de la parada para trasladarle al hospital, donde no se pudo hacer nada por su vida.

El fallecido es Francisco José Romero Taboada, de 43 años, conocido como Jimy y miembro de Los Suaves, una sección de los Riazor Blues, según La Voz de Galicia.

La Policía se ha incautado de varios palos de madera, metálicos y de PVC. Entre el material requisado a los ultras también hay dos puños de hierro, cinturones y petardos, informaron a eldiario.es fuentes policiales. Las Unidades de Intervención Policial (UIP), que constituyen el grueso de los efectivos destinados a garantizar el orden entorno a los partidos de Policía, no estaban desplegadas en la zona a la hora en que comenzaron los incidentes, sobre las 8:50 horas. Según las citadas fuentes, no habían sido alertados por la Brigada Provincial de Información (BPI) de que hubiera riesgo antes del encuentro. La BPI, que investiga a los grupos radicales de distintas ideologías en Madrid, tiene un grupo destinado a los ultras del fútbol.

La Liga de Fútbol profesional asegura que trató de suspender el partido sin éxito. "La LPF ha sido firme en su intención de suspender la disputa sin que haya sido posible", señala el comunicado, que asegura que intentó ponerse en contacto con la Federación Española de Fútbol, organismo que tiene la competencia para suspender un encuentro.

El secretario general de la Federación ha dicho después que la policía lo desaconsejó por los problemas que se podrían producir en el desalojo del estadio.

Además de suscribir estas explicaciones, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, ha justificado en cadena Cope por qué no se ha guardado un minuto de silencio tras el asesinato del ultra gallego. "Son dos grupos de delincuentes que quedan para pegarse, no son aficionados. Desde la Liga se cree que por ese hecho no se debe guardar minuto de silencio. Si hubiese sido un aficionado normal que viene a ver a su equipo, hubiéramos suspendido la jornada", ha dicho. "No es un aficionado normal, es un aficionado que ha venido a encontrarse en una pelea. He rezado por él pero no podemos comparar este minuto de silencio con el de la policía fallecida. Los violentos quieren que de la normalidad se vaya a la anormalidad".

Los clubes no asumen ninguna responsabilidad

Los dos clubes de fútbol no han tardado mucho tiempo en desmarcarse de los incidentes y negar que tengan algún tipo de responsabilidad. El presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, y su homólogo del Deportivo de A Coruña, Tino Fernández, han condenado en rueda de prensa lo ocurrido. Cerezo se ha apresurado a decir que los hechos "no tienen nada que ver con el fútbol" porque han sucedido "muy lejos" del Estadio Vicente Calderón.

"Son grupos radicales que quedan, se encuentran y producen estas consecuencias. Queremos dejar claro que no tenemos que ver nada con los hechos en absoluto, siempre decimos y pregonamos que haya paz y concordia con todos los equipos", ha dicho Cerezo. Tino Fernández ha asegurado que en el Deportivo desconocen "los detalles de lo que ha pasado".

Como ha ocurrido en otras ocasiones en relación a incidentes protagonizados por ultras, también se han escuchado declaraciones de los dirigentes de los clubes disculpando a esos grupos. "Tengo amigos con hijos en el fondo sur y son gente supersana. No se puede generalizar", ha dicho Miguel Ángel Gil, del Atlético de Madrid. "No eran entradas vendidas por nosotros. Riazor Blues es un grupo tranquilo en general", ha sido la versión del presidente del Deportivo.

El Atlético de Madrid tiene un largo historial de pasividad ante los actos violentos cometidos por los hinchas del Frente Atlético. En 2005, un grupo de encapuchados miembros de ese grupo se personaron en un entrenamiento del equipo para amenazar a los jugadores. "Mercenarios", "hijos de puta", "negro de mierda" fueron algunos de los insultos que profirieron. 

Enrique Cerezo ya era entonces presidente del club. Su reacción consistió en afirmar que no podía hacer nada: "Es muy difícil echarles del estadio, porque luego se intercambian los abonos". Pero luego se ocupó de prohibir a los jugadores que hablaran con los medios de comunicación sobre el incidente y no se molestó en presentar una denuncia, lo que impidió actuar a la policía. 

En diciembre de 1998, un grupo de ultras del Atlético atacó a un seguidor de la Real Sociedad, Aitor Zabaleta de 28 años, y uno de ellos lo asesinó de una puñalada. Fue condenado a 17 años de prisión. 

En este sentido, Javier Tebas considera que hay que ser más duros con los clubes que ayudan a los grupos radicales. "Hay clubes más permisivos que otros. El debate es cómo hay gente que viaja a sacudirse y provoca la muerte de una persona. Estas personas no pueden estar en el fútbol. Queremos que los violentos se vayan del fútbol y hay que modificar el reglamento para que haya una sanción dura a los clubes que financien a los radicales. Si el Frente Atlético no se considera violento, tendrá que expulsar a los violentos. Y si no lo hacen, que desaparezcan". 

21 detenidos

A media tarde, la cifra de detenidos era de 21. Aunque en un primer momento, Policía informó de una cifra mayor, algunos fueron puestos en libertad tras su identificación. Entre los arrestados hay miembros conocidos de los grupos Riazor Blues, Frente Atlético, Bukaneros y Alkor Hooligans (estos dos últimos grupos de seguidores del Rayo Vallecano y del equipo de Alcorcón). Concretamente, de los ultras del Rayo hay dos detenidos.

A los detenidos se les acusa de riña tumultuaria y en dos casos, además, de atentado, resistencia y desobediencia. De entre los detenidos hay seis con antecedentes policiales por lesiones, robo con violencia, daños, desórdenes públicos, amenazas y robos con fuerza.

La Jefatura Superior de Policía sigue investigando para aclarar los hechos y determinar la responsabilidad de quienes han participado en los incidentes, así como si la reyerta es el resultado de una convocatoria previa realizada a través de WhatsApp.

Un encuentro etiquetado de "riesgo bajo"

La Delegación de Gobierno de Madrid ha apuntado que "según informaciones facilitadas por la Jefatura Superior de Policía de Galicia, no estaba prevista la llegada a Madrid de miembros de la hinchada del Deportivo 'Riazor Blues'", y que "la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte había calificado el encuentro como de Riesgo Bajo", a pesar de que los ultras del Deportivo y el Atlético de Madrid mantienen un enfrentamiento histórico.

En el interior del estadio, muchos de los aficionados del Atlético de Madrid ya conocían la noticia a través de la radio o los dispositivos móviles. El partido se desarrolló en un ambiente frío. Los cánticos dirigidos desde el fondo sur, la zona donde se sitúan los ultras del Frente Atlético, no aparecieron. El individuo que suele dirigirlos megáfono en mano abandonó la tarea a los pocos minutos de comenzar el encuentro. Al término del partido, los aficionados del Atlético de Madrid abandonaban el estadio sin el rumor festivo que suele acompañar a una victoria (2-0). 

Pocos minutos antes de finalizar el encuentro, el club avisó por megafonía a los aficionados del Deportivo que permanecieran en sus asientos (una grada en el fondo norte) hasta que recibieran instrucciones de la Policía. Es una práctica habitual en partidos de alto riesgo -este, en principio, no estaba catalogado como tal- para evitar que las aficiones no se crucen al término de los partidos: la Policía retiene a la afición visitante hasta que se despejan los aledaños del estadio para garantizar una salida segura.  

Dada la gravedad del incidente, la Comisión Nacional contra la Violencia en el deporte ha convocado una reunión de urgencia el lunes a las 10.00 de la mañana para analizar los hechos.

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