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INTERNACIONAL

La compra de muñecas sexuales infantiles expone a los pedófilos ante la policía

Aunque la adquisición de este tipo de muñecas hiperrealistas no es en sí un delito –aunque tengan el aspecto de un menor de edad–, a través de estos productos importados la policía británica ha conseguido rastrear e investigar a personas vinculadas con delitos de pornografía infantil

El último procesado es un exdirector de un colegio de primaria y antiguo guarda de iglesia de 72 años

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Dos muñecas sexuales con forma de niñas incautadas por agentes fronterizos británicos // Foto: John Stillwell

Dos muñecas sexuales con forma de niñas incautadas por agentes fronterizos británicos // Foto: John Stillwell EFE

Un aumento en el número de incautaciones de muñecas sexuales con aspecto de niñas ha llevado a los investigadores a identificar a decenas de supuestos pedófilos de los que hasta el momento no se tenía conocimiento.

Las muñecas de silicona hiperrealistas, que pesan alrededor de 25 kilogramos y que pueden costar miles de euros, están siendo importadas a Reino Unido después de ser vendidas por diferentes comerciantes a través de Amazon o eBay, indica la National Crime Agency (NCA).

Se trata de un "fenómeno relativamente nuevo" en Reino Unido y, de acuerdo con Hazel Stewart, directora de operaciones del comando para el control de la explotación infantil y para la protección en Internet (Ceop) de la NCA, debería ser criminalizado. 

Los agentes fronterizos han interceptado 123 de estas muñecas en menos de un año, desde marzo de 2016. Hasta ahora, siete personas han sido acusadas por importarlas, incluido un hombre que fue encarcelado el mes pasado.

Estas cifras se han hecho públicas mientras en las noticias se sigue el proceso judicial contra un exdirector de un colegio de primaria, David Turner. Esta semana un juez de Canterbury ha desestimado la apelación presentada por Turner, un antiguo guarda de iglesia de 72 años, que defiende que la muñeca que él compró por internet no es obscena. Poco después de que la solicitud para retirar los cargos fuese rechazada, el hombre se declaró culpable de importar una muñeca sexual con aspecto de niña. Y no solo de eso. 

De los siete hombres acusados, seis se enfrentan a acusaciones vinculadas con delitos de pornografía infantil. Dan Scully, el director adjunto de Operaciones de Inteligencia de la Fuerza Fronteriza, dijo que esto demostraba que la gente que pide este tipo de muñecas, que principalmente se fabrican en China y Hong Kong, a menudo cometen crímenes sexuales.

Poseer una muñeca no es ilegal, ese es el problema

"Creo que lo que es esencial para la investigación es que estos artículos iban a parar a personas que, en muchos casos, estaban involucradas en otros delitos en los que las víctimas son menores", confirma. Scully añade que muchos de ellos no eran conocidos por la policía británica como posibles pedófilos".

La NCA, Ceop y la Fuerza Fronteriza lanzaron una investigación conjunta en marzo del año pasado, en la que pidieron a un pediatra que examinara algunas de las muñecas para confirmar su convicción de que las muñecas eran como niñas tanto en apariencia como en anatomía.

Los agentes de la Fuerza Fronteriza tienen poderes para confiscar artículos que crean que son indecentes y obscenos bajo la normativa aduanera y aquellos que los encargan pueden ser procesados.

La NCA cree que no se están fabricando artículos similares dentro de Reino Unido, pero Stewart advierte de que existe un un vacío legal sobre este tema, porque –al menos por ahora– poseer una muñeca sexual con apariencia de niña no es un delito. Por eso, al principio fue "un quebradero de cabeza" determinar la legislación bajo la cual los criminales podrían ser procesados. "Efectivamente, el trabajo de nuestros compañeros de la Fuerza Fronteriza nos descubrió algo que nuevo para nosotros".

Scully admitió que no era posible registrar cada caja que pasa por la aduana y confiar en que los oficiales detecten los paquetes, que a menudo llevan etiquetas que no se corresponden con el contenido. Stewart confirma que los investigadores están "tratando de ponerse al día", y añade que muchas de las investigaciones en torno a incautaciones están en una etapa inicial. En la mayoría de los casos se trata de un solo individuo comprando una sola muñeca.

Una legislación contra el que vende y el que compra

Algunos casos que al comienzo de las investigaciones fueron etiquetados como "sin acciones adicionales" ahora serán revisados, por lo que se esperan más acciones judiciales. Para Stewart, tiene que haber una legislación que cubra todas las fases de este delito: desde el que fabrica para vender hasta el que lo importa y lo posee".

"Y tenemos que asegurarnos de que esto sirva también para el futuro en caso de que se introduzcan sexbots, robots sexuales". Stewart explica que estas muñecas no tienen nada que ver con lo que la gente podría asociar a las despedidas de solteros. Por el contrario, describe unas muñecas muy sofisticadas, precursoras de robots sexuales de niños. Algo que, alerta, está a la vuelta de la esquina.

"Tienen el peso de un niño de siete años, no son algo parecido a las típicas muñecas inflables", asegura. "Son muy muy diferentes, más precisas anatómicamente".

Andrew Dobson, de 49 años y natural de Wistaston (Crewe), fue encarcelado en junio con una condena de dos años y ocho meses. Se cree que este fue uno de los primeros juicios por importar una muñeca sexual de un menor en Reino Unido. El caso del exdirector de escuela David Turner se considera un importante referente sobre cómo pueden ser procesados este tipo de sospechosos.

Turner no pudo ser sentenciado el pasado lunes porque no se había preparado un informe anterior a la sentencia. El juez, Simon James, dijo que la importación de una muñeca sexual con apariencia de un menor era un "delito inusual" que "añadía un grado de complejidad".

Turner quedó en libertad bajo fianza para ser sentenciado el 8 de septiembre por el cargo de importación de un objeto obsceno, y por declararse culpable, en una vista previa, de poseer o hacer más de 34.000 imágenes pornográficas de niños con edades de entre 3 y 16 años.

Jon Brown, responsable de desarrollo en el NSPCC, dijo: "No hay pruebas que apoyen la idea de que el uso de las llamadas muñecas sexuales con forma de menores ayuden a evitar que los delincuentes sexuales cometan delitos contra niños reales".

Traducido por Cristina Armunia Berges

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