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Final del mandato para Rita

Hoy por hoy, conforme están las leyes, el acta de senadora le pertenece a la señora Barberá, pero desde el jueves por la noche, el parlamento valenciano, que fue el que la eligió como senadora de representación territorial, ha dicho que no nos representa

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Con una propuesta de resolución clara y concisa de todos los grupos parlamentarios de les Corts Valencianes, el pasado jueves por la noche aprobamos, por unanimidad, en el transcurso del Debate de Política General de la Comunitat Valenciana el siguiente texto: "Les Corts Valencianes instan a la Sra. Rita Barberá Nolla, designada senadora territorial por el Grupo Parlamentario Popular en virtud de la resolución 6/IX, sobre la designación de senadores y senadoras en representación de la Comunitat Valenciana, a renunciar al acta de senadora para salvaguardar la dignidad de la representación de los valencianas y valencianos".

Claro y conciso. Se podrán hacer muchos argumentos y dar muchas vueltas. Está claro que hoy por hoy y conforme están las leyes, el acta de senadora le pertenece a la señora Barberá, pero desde el jueves por la noche, el parlamento valenciano, que fue el que la eligió como senadora de representación territorial, ha dicho que no nos representa. Que no puede presentar ninguna iniciativa en nombre del pueblo valenciano porque esta senadora, desde este momento, se representa a sí misma, no lo hace al conjunto de la ciudadanía valenciana.

Por esta razón de peso, quiero mantener una reunión de trabajo con el Sr. García Escudero, presidente del Senado. Para introducir también un debate en beneficio de nuestra ya no tan joven democracia que se siente sometida a una prueba de esfuerzo permanente por el tsunami de corrupción institucional, aquí con más fuerza que otros lugares. En mi Parlamento empezó a ser evidente para el gran público con los trajes-regalo de Camps, como pieza separada del caso Gürtel, pero parece que venía de lejos y era más prolija la cosa.

Por este motivo, para fortalecer la democracia, debemos plantearnos si a los representantes públicos que ya no lo son –en este caso de manera evidente– les corresponde la eliminación de los medios materiales y salarios públicos después de finalizar su mandato político y si hay que romper con el blindaje jurídico que impide su cese.

Porque a la Sra. Barberá se le ha acabado el mandato, si quieren antes del plazo previsto. Incluso se lo ha caducado la formación que la propuso. Poco que discutir por tanto. Y, si no representa, no debe tener capacidad de iniciativa parlamentaria, como los diputados no adscritos, ni medios materiales a su alcance, lo que incluye un sueldo público. Hay estudiar una modificación legal o reglamentaria que permita su cese en el cargo o si la ley lo impide, reducirlo a la mínima expresión.

Porque de lo que se trata es de representar. De ajustarse al encargo que recibieron de los electores los representantes, y ella ya no lo es. Ha perdido la autonomía personal para decidir cómo ejercía esa función. No ha sido elegida en una lista de un partido. La quiere revocar en el cargo el mismo cuerpo de diputados y diputadas que pueden realizar una moción de censura al President Puig.

Si podemos censurar a la máxima autoridad de la Comunidad Autónoma, ¿por qué no se puede plantear que se pueda censurar a una persona elegida para representarnos en el Senado que ha perdido la confianza hasta de aquellos que la propusieron? Abro el debate.

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