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¿Quién gana con el gas de Doñana?

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Las prospecciones y los gasoductos no son nuevos para Doñana. De hecho Doñana vive acosada permanentemente por todo tipo de proyectos desarrollistas, incluidos los de extracción de hidrocarburos. Ya en 1995 se consiguió que Repsol alejara su proyecto de gasoducto del parque, lo que entonces se vivió como una gran victoria del Patronato del más emblemático de nuestros parques nacionales, entonces presidido por el exministro socialista Carlos Romero. Eran buenos tiempos para ese órgano de participación pública, y seguramente también para la conservación de nuestros espacios naturales en general. Pero desde entonces las cosas han ido cambiando, hagamos un breve repaso:

En Diciembre de 2009, el expresidente del gobierno Felipe González sustituye al biólogo Ginés Morata como presidente del Consejo de Participación del Espacio Natural Doñana, nuevas denominaciones acuñadas por la Junta de Andalucía para el patronato y para el parque, tras la aplicación de la sentencia del Tribunal Constitucional que transfería las competencias de parques nacionales a las comunidades autónomas. La dimisión de Morata se produce tras la agria discusión vivida en el Consejo por el trazado del oleoducto de la refinería Balboa, hoy afortunadamente descartada. Morata discrepaba con la Junta de Andalucía (que le había nombrado) que apoyaba el proyecto.

En Octubre de 2010 se aprueba en el entorno de Doñana, a 300 metros al norte del espacio protegido, un gasoducto de 18 kilómetros y cinco pozos de extracción de gas, por parte de la empresa filial de Gas Natural, Petroleum Oil & Gas España. A pesar de las demandas de los representantes ecologistas, el Consejo de Participación no emitió ninguna opinión o informe sobre aquel proyecto con la excusa de que ni siquiera tocaba los límites del Parque Natural, aunque afectaba a zonas LIC y ZEPA igualmente protegidas por la Unión Europea.

En Diciembre de 2010, curiosamente, a los tres meses de aprobarse ese proyecto, Felipe González es fichado como consejero de Gas Natural Fenosa con un sueldo de 126.500 euros anuales. ¿Casualidad?

En Diciembre de 2012, el expresidente del gobierno presenta su dimisión como presidente del Consejo de Participación, "por falta de tiempo".

Y ya estamos en Enero de 2013, cuando nos encontramos con que el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente capitaneado por Arias Cañete, ha emitido una Declaración de Impacto Ambiental a favor de un proyecto de extracción y almacenamiento de gas en el interior del Espacio Natural Doñana, que incluye la construcción de siete pozos y 24,5 kilómetros de gasoductos y líneas eléctricas acompañantes. El proyecto se enclava en los pinares de la zona norte del Parque Natural de Doñana, una de las zonas de cría y dispersión más importantes de lince ibérico, una de nuestras especies más críticamente amenazadas y en la que se llevan invertidos varios millones de euros –en su mayoría de fondos europeos- para su conservación.

Aunque el expresidente del gobierno dimitiera de Doñana hace un mes, este nuevo proyecto se ha tramitado bajo su mandato, mientras era consejero y accionista de la empresa matriz de la solicitante. Este proyecto se autoriza además dentro de los límites del denominado Espacio Natural Doñana, algo que habría sido imposible en otros tiempos ¿Coincidencia? Más bien un ejemplo de libro de "puerta giratoria" entre la administración y empresas que debería ser investigado a fondo.

El conflicto de intereses es más que evidente. ¿Quién gana explotando el gas de Doñana? Desde luego, ni los linces ni las águilas imperiales para los que se ha protegido el parque, pero tampoco la sociedad española y europea, que lleva cuarenta años esforzándose en conservar este espacio natural, invirtiendo en ello muchos recursos humanos y económicos. Pero seguro que los consejeros y accionistas de Gas Natural Fenosa no opinan lo mismo.

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