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Ayuso da por zanjada la crisis de 'los Pocholos' y la oposición le acusa de pactar con los rectores “al borde del colapso”

Isabel Díaz Ayuso, este jueves, en la Asamblea de Madrid.

Iñigo Aduriz

Madrid —
5 de marzo de 2026 12:46 h

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha querido este jueves dar por zanjada la crisis que provocó con el cese del consejero de Educación, Emilio Viciana, que desembocó en la dimisión de varios altos cargos que dentro del PP se conocía como el grupo de 'los Pocholos' y tenía como máximo líder al que fuera gurú de la propia mandataria madrileña Antonio Castillo Algarra, ahora defenestrado. “La universidad madrileña claro que necesita un cambio, necesita que le pongamos alma, alegría, ilusión”, se ha limitado a señalar Ayuso durante su comparecencia en la Asamblea de Madrid precisamente para explicar dicha crisis.

Su estrategia ha sido, como suele ser habitual, cargar contra el Gobierno central o las comunidades gobernadas por otros partidos que no son el PP. Ayuso ha dicho que ella “nunca utiliza las consejerías como cambalaches” ni a los “consejeros como monedas de cambio”, a pesar del cese de Viciana y su sustitución por Mercedes Zarzalejo. “Hace mucho pedí un giro en la política universitaria y esa es la razón por la que decidí que Mercedes fuera la nueva consejera”, ha señalado, tratando de remarcar que su Ejecutivo está “muy coordinado” pese a la crisis de las últimas semanas.

“Estamos poniendo en marcha muchas medidas muy buenas en la consejería”, ha destacado Ayuso, que ha evitado dar explicaciones por el cese de Viciana y ha llegado a alabar a todos los cargos dimitidos. “Ha sido una decisión que me ha costado muchísimo tomar, pero que va a ser para mejor”, ha señalado. 

El pasado mes el Gobierno regional sufrió su crisis más grave con el cese del consejero de Educación, Emilio Viciana, que provocó una sucesión de dimisiones en el equipo de Ayuso. Lo ocurrido evidenció el ingente poder que el clan de 'los Pocholos' había acumulado en la administración regional. Dos directores generales se fueron a las pocas horas: precisamente el responsable de Universidades, Nicolas Javier Casas y la de Educación Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial, María Luz Rodríguez de Lera. El primero tocaba el trombón en la compañía de teatro de Castillo Algarra, el Rasputín de Ayuso, la segunda era la recepcionista de su academia de opositores, según adelantó El País.

La “profesionalidad” de 'los Pocholos'

Después, un diputado del clan que era el portavoz del PP en la Comisión de Educación de la Asamblea, Pablo Posse, anunció su dimisión y la de su compañera de escaño y de renuncia, Mónica Lavín, así como la de otra exdiputada del mismo grupo, Carlota Pasarón. Del clan de 'los Pocholos' también formaba parte la directora general de Juventud de la Comunidad, Laura Castilla, y el responsable de Enseñanzas Artísticas en la Consejería de Educación, Miguel Olive, que también fue bailarín en la compañía de Algarra. Ambos salieron también del Ejecutivo.

A todos ellos este jueves Ayuso les ha dado “las gracias” y ha defendido su “profesionalidad”. A renglón seguido, en cambio, ha defendido que la universidad madrileña “claro que necesita un cambio” para “impulsar” a Madrid como región universitaria. “Y lo primero que hemos hecho ha sido llegar a un acuerdo con los rectores”, ha señalado, en alusión a la firma del acuerdo de financiación firmado este martes con los máximos responsables de las seis universidades públicas madrileñas.

Para la oposición, en cambio, ese acuerdo no es más que “un parche” y ha sido forzado por la presión de la comunidad universitaria. “Ha planteado todo como un éxito de transparencia y de gestión cuando comparece por sus errores”, le ha espetado Mar Espinar, portavoz del PSOE en la Asamblea. A su juicio, “la victoria” de los rectores “es más moral que económica”. “Durante su mandato las universidades públicas han vivido una agonía”, le ha recordado a Ayuso, con “los precios y tasas más caras de España”.

A su juicio, además, “el acuerdo de financiación no va a mejorar las expectativas” de las universidades madrileñas, sino que “es un acuerdo al borde del colapso”, con unas universidades que se han pasado los últimos meses “sin poder pagar las nóminas”. “Los rectores han elegido entre susto y muerte”, ha recalcado, además de concluir que “las universidades madrileñas no merecen ni esta asfixia ni este abandono”. “Negociar con los rectores completamente asfixiados no es un acuerdo es un chantaje. La universidad pública sigue en coma inducido”, ha concluido.

“Un parche”

En su turno, la portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, ha insistido en esta idea. En su opinión, la crisis de gobierno que ha provocado Ayuso la “hace obligada, tras el cese de un consejero aupado por una secta de 'los Pocholos' y de Rasputín”, en alusión a Castillo. “Han retirado la ley de universidades porque los campos universitarios les han doblado el brazo”, ha señalado Bergerot, y “se acaban de comprometer con los rectores también obligados”.

“El nuevo acuerdo en 2031 va a seguir por debajo del 0,5% del PIB, no alcanza para completar las plazas, para climatizar las aulas, para acabar con la precariedad laboral en los campus, ni para atraer el talento”, ha destacado la portavoz de Más Madrid. “El acuerdo es un parche, un rescate provisional a la crisis financiera. No es una apuesta por la universidad pública. El martes firmó una tregua provisional, pero la paz con los campus no la ha ganado”, ha zanjado. 

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