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Dragones Tetuán, 'spin-off' del equipo de Lavapiés, invita al distrito a unirse a un equipo de fútbol con sabor social

Dragones de Tetuán entrenando antes de que les llegaran las camisetas amarillas caracterísiticas de Dragones Lavapiés

Luis de la Cruz

Madrid —

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El pasado martes, a las cinco de la tarde, empezaban a llegar niños y niñas a la cancha pública de futbito de Avenida de Brasil. Dos entrenadores jóvenes les esperaban y las madres de los pequeños se saludaban en la banda. De repente, alguien sacó una bolsa: “son las camisetas”.

Estrenaban camisetas amiarillas y al pecho llevaban la enseña de Los Dragones. Pero, ¿no es este un conocido equipo del barrio de Lavapiés? Efectivamente, en el distrito de Tetuán está naciendo una ramificación de la veterana agrupación del centro, conocida por sus valores sociales y por tener un proyecto de integración social a través del deporte pionero en Madrid.

Dragones de Tetuán, que aún es la semilla de los que quiere llegar a ser, ya ha  empezado a entrenar. Se presenta a Tetuán el próximo sábado, 7 de marzo, en la misma cancha deportiva de Cuzco donde en ese momento están entrenando los pequeños. Allí, si la lluvia lo permite, se hablará del proyecto y se jugará.

La idea surgió durante un campamento de verano con niños de infantil organizado por Madrid Active School, una escuela cooperativa privada de pedagogía activa radicada en el barrio. Los propios niños y niñas quisieron formar un equipo. “Esto hizo que se abriera en el entorno del colegio el debate sobre el fútbol y sus problemas, y nos pusimos a diseñar un proyecto que tuviera que ver con fútbol respetuoso. Montamos un grupo motor que partiera de la escuela para después abrirnos al barrio”, explica Anna, una de las impulsoras del equipo.

Contactaron con Dragones de Lavapiés en busca de nutrirse de su experiencia y fueron ellos los que les propusieron unirse. Ser también Dragones. Actualmente, están ligados a lo de Lavapiés aunque tienen mucha libertad organizativa. “Los valores de la escuela coinciden mucho con los de Dragones, nuestro proyecto añade el componente del acompañamiento emocional, con una persona del cole con formación en acompañamiento que está presente en los entrenamientos. Toma notas y detecta malestares –individuales o grupales–, recoge cosas acerca de escucha activa, comunicación no violenta, gestión de la frustración cuando algo no sale…Algo que Dragones hace pero de forma orgánica, tienen la mirada puesta ahí también”.

Actualmente, el equipo acoge niños y niñas entre los 5 y los 11 años pero la idea es construir desde ahí varios equipos y participar el año que viene en las ligas municipales del distrito.

Como sus inspiradores, llevan el componente social en el ADN.“Tenemos una cuota baja, de 25 euros, pero queremos que nadie se quede fuera por no poder asumirla. En la línea de Dragones de Lavapiés, apostamos por el antirracismo o el acceso de las niñas al fútbol”, explican.

La cancha en la que están entrenando y en la que se presentarán el sábado no es definitiva. Les gustaría encontrar una sede que estuviera más a mano para los vecinos de  otros barrios de Tetuán, pero no es fácil. “Tuvimos una reunión con concejalía y nos dijeron que la podemos utilizar sin problema pero que al ser una instalación deportiva básica no es posible reservarla”. Dragones de Lavapiés utiliza una instalación de esta naturaleza en la calle de Embajadores pero no es lo habitual. Se han producido conversaciones con colegios públicos del distrito y al menos uno ya ha accedido a ceder sus instalaciones para los entrenamientos, aunque aún no hay nada decidido al respecto

La Asociación Vecinal Cuatro Caminos-Tetuán está echándoles una mano en hacer que la iniciativa llegue al barrio. “Vinieron a la asociación y lo hemos hecho encantados”, explican desde la vecinal. “Nuestro papel está siendo servir de nexo con las redes vecinales, con los colegios y también servir un poco de apoyo logístico pero es un grupo autónomo”, explican.

En Tetuán prácticamente no hay canchas públicas en las que jugar al fútbol y las que hay quedan a ambos lados de un distrito en el que viven más de 160.000 personas. Las de Cuzco, donde están entrenando de momento, y las que hay en el parque Rodríguez Sahagún.

“Estar a pie de calle también tiene su parte positiva, ha habido gente que se ha acabado uniendo al equipo, nos hace visibles. La idea, como sucede con Dragones Lavapiés, es conseguir que sea algo identitario del barrio, que nos haga sentir orgullosos”, explica Anna, y la conversación deriva en lo fantástico que sería acabar en una cancha ubicada en un solar municipal y en el corazón de Tetuán.

Dragones de Lavapiés, algo más que un club de barrio, lleva tejiendo lazos vecinales desde el año 2014. Actualmente, cientos de personas de decenas de nacionalidades en unos 25 equipos llevan en la camiseta con el simpático dragón que les sirve de escudo. El camino de la naciente sucursal tetuanera se antoja largo hasta llegar a las cotas de su hermano mayor pero cuentan con la ventaja del camino ya recorrido por el club de Lavapiés. Dragones Tetuán está en marcha, ahora falta que se convierta un nodo del barrio tan reconocible como lo es su hermano mayor.

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