Un fondo desahucia a Maricarmen a sus 87 años tras un enorme despliegue policial y pese a la presión vecinal
“La propiedad no ha querido negociar ni aceptar ninguna propuesta. Además no le ofrecen ninguna alternativa habitacional. Nos están pidiendo una dirección que darles para enviar todos sus enseres personales”. Con estas palabras la abogada de Maricarmen, Beatriz Duro, confirmaba en la mañana de este miércoles que el desahucio de la anciana de 87 años, a quien intentaban defender cientos de activistas en el madrileño distrito de Retiro, era inevitable. Después de horas de resistencia, el lanzamiento se ejecutaba poco antes de la una de la tarde gracias a un enorme despliegue policial que iba apartando activistas, uno a uno, del camino hasta el piso de la desahuciada.
A primera hora de la mañana, la comisión judicial llegaba puntual a su cita. Eran las 9.30 de la mañana en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, donde se encontraban cientos de activistas intentando frenar el acceso al portal de la vivienda. En ese momento numerosos agentes antidisturbios llevaban ya dos horas intentando desalojarlos después de haber permanecido desde la noche sentadas en la acera. Eran más de 200 según el Sindicato de Inquilinas, que denuncia el uso de gas pimienta en el desalojo.
Los agentes aporreaban luego la puerta de la calle para forzar el acceso y empezar a sacar a los manifestantes del interior, pasadas las 11.30 horas. Mediar hora después, la Policía Nacional avanzaba por las escaleras camino de la vivienda de Maricarmen, acompañada del cerrajero encargado de abrir la puerta para poder notificar el desalojo, con el que poner fin al procedimiento burocrático que certificaba la expulsión. Lo han conseguido poco antes de las 13.00 horas, hora a la que Maricarmen era sacada a la calle en camilla.
Fuera, cientos de personas protestaban por el desahucio. Los manifestantes evacuados, algunos entre lágrimas y calificando su trato como “una vergüenza”, han recibido el aplauso de la multitud congregada. Algunos salieron agarrados del cuello por los agentes, arrastrados o en volandas, incluso con síntomas de desmayos, según pudo comprobar in situ Somos Madrid. El objetivo de la Policía Nacional era despejar el área antes de acceder al edificio y sacar a la octogenaria de su hogar, en el cuarto intento de desahucio que vivía durante los últimos meses.
El Sindicato de Inquilinas, que se ha encargado de coordinar las protestas, cifra en “al menos 40” el número de activistas identificados por los agentes. La protesta ha sido en todo momento pacífica por parte de los allí congregados. El despliegue policial reunió más de una decena de furgonetas, que fueron interpuestas entre el cordón policial y los manifestantes.
Las personas desalojadas procedían de la acampada que durante toda la madrugada había acompañado a Maricarmen en este lance. Figuras conocidas como Ana Belén, Inés Hernand, Marwán, Juan Diego Botto o Carlos Bardem pasaron también anoche por el lugar para mostrar su rechazo al desahucio. Ya esta mañana, una gran concentración se formaba en los dos costados del citado cordón policial, a unos 20 metros de la vivienda Maricarmen, donde se han producido cargas policiales que impiden el paso de los manifestantes a las inmediaciones del bloque.
Los agentes han llegado a expulsar de esa zona incluso a los medios de comunicación, algo que el Sindicato de Inquilinas tachaba de “ataque a la libertad de expresión”. “Que pase la prensa”, ha sido uno de los cánticos coreados por las cientos de personas que han asistido en apoyo a Maricarmen. La retirada de los medios de comunicación ha sido ejecutada por orden judicial, aseguran a este periódico fuentes de la Delegación del Gobierno en Madrid, que recuerdan que el despliegue policial sigue instrucciones del juzggado. Las mismas fuentes aclaran que no dirigen este dispositivo y explican que su departamento está “en contra de este desahucio”.
El fondo inmobiliario rechazó la última oferta
El Sindicato de Inquilinas ha denunciado que Urbagestión había rechazado la última oferta formulada por la mediación para intentar detener el lanzamiento, por lo que el desahucio era irrevocable. Maricarmen esperaba una solución de última hora después de meses luchando contra los movimientos del fondo inmobiliario para expulsarla de su casa. De los 500 euros que pagaba por su alquiler de renta antigua, la empresa pretendía subirle a 2.650 euros. Un alza que una escritora anónima se ofreció a cubrir este martes, sin que la propiedad haya aceptado tampoco esta oferta.
A la puerta de esta vivienda de Retiro también esperaba el Samur Social, que ha subido con la Policía hasta la casa de Maricarmen y se ha encargado de su traslado en ambulancia. El Ayuntamiento de Madrid está obligado a ofrecerle una alternativa habitacional, cosa que asegura haber hecho. Fuentes del área de Servicios Sociales indican que emitieron el correspondiente informe de vulnerabilidad en octubre de 2025 a petición del juzgado, y que han puesto a su disposición diferentes recursos de alojamiento, “pero ha manifestado expresamente su rechazo cuando se le ha ofrecido plaza”, añaden. Al producirse el lanzamiento, Samur le ofrecerá una plaza de emergencia. El alcalde ha confirmado luego este ofrecimiento, calificando de “drama” la situación de Maricarmen pero asegurando que “los mandatos judiciales se tienen que obedecer”.
“El Consejo de Ministros puede frenar este desahucio ahora mismo”, ha denunciado el Sindicado de Inquilinas sobre la paralización desde hace meses del decreto de vivienda que podría detener este y otros desahucios, y que el Gobierno retiene a falta de apoyos parlamentarios en el Congreso para sacarlo adelante. Su llamamiento ha sido secundado por la ministra de Sanidad, Mónica García, que ha exigido que la semana que viene vaya al Consejo de Ministros el Real Decreto Ley de vivienda al Consejo de Ministros. “El PSOE no puede seguir dilatándolo más. PP, Junts y Vox no pueden volver a votar en contra. Ni más MariCarmenes desahuciadas ni más dueños de fondos buitre haciendo de nuestros derechos su ley de la jungla”, ha publicado en redes sociales.
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