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Madrid abre la puerta a su Chinatown y completa la tematización asiática de Usera para atraer turistas

Vista del arco chino recién inaugurado en Usera

Diego Casado

Usera, Madrid —
1 de octubre de 2026 13:30 h

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“Es la guinda del pastel”. Así definía el alcalde el nuevo icono que acaba de estrenar la ciudad en Usera. Un arco majestuoso y realmente grande (las fotos no le hacen justicia) que sirve desde hoy como puerta de entrada al Chinatown de Madrid. El pastel en sí es una marca con la que el Ayuntamiento ha empaquetado un producto turístico a través de reformas urbanas, intervenciones en comercios y la colaboración público-privada, esa mano invisible del mercado que ya está tomando posiciones en el barrio para sacar la máxima rentabilidad a la nueva etapa.

Lo que este jueves se ha inaugurado ante cientos de personas es un arco con dos dragones y un oso que simbolizan “que lo diferente se puede fundir en un gran abrazo”, aseguraba en la presentación la concejala de distrito, Sonia Cea. El Ayuntamiento ha querido transmitir un mensaje fraternal en esta intervención, para reflejar la convivencia entre la comunidad española y la china, que habita la zona central de Usera desde hace décadas. La obra que corona el arco es de Okuda, el artista urbano más reconocido del país. “Un madrileño nacido en Santander”, le ha llamado el alcalde agradeciéndole su implicación en el proyecto, que destaca por su originalidad frente a las puertas de otros Chinatowns del mundo.

El acto de inauguración -se eligió el 1 de octubre, día de fiesta nacional china- ha sido también una demostración de las buenas relaciones entre el municipio y China, un poderoso aliado representado esta mañana por su embajador, visiblemente contento por la irrupción de la simbología propia de su país en otro tan lejano. Sonó el tambor tradicional (un golpe por la fortuna y salud, el segundo por la armonía de pueblos y el tercero por una cultura que perdure) después de que el alcalde resaltara durante su discurso “los profundos lazos que nos unen” y que toman forma en el arco, una estructura que además daa cuenta del poder blando que ejerce el gigante asiático en la capital de España.

Momento en el que Almeida y el embajador de China han hecho sonar el tambor

El Chinatown de Usera abre para atraer turistas. La remodelación y peatonalización de las calles que conducen hasta aquí se sufragó gracias a los fondos postcovid de la Unión Europea, que ponían como condición en este caso que contribuyera a descentralizar la oferta turística de la ciudad. Con ellos se han arreglado numerosas vías en un barrio hasta ahora con muchos coches y aceras exiguas para peatones. Es “la mayor transformación que cualquier gobierno haya hecho en el distrito de Usera” -aseguraba el alcalde- hablando de las siete plazas consecutivas creadas en la reforma. La idea del Ayuntamiento es favorecer la llegada de visitantes en busca de una cultura y gastronomía muy diferente a la que se encuentra en otras partes de Madrid. Para ello también se va a dotar de un sello de calidad Chinatown de Madrid a los comercios participantes en un programa de promoción turística del consistorio.

De tienda de barrio a franquicia de pollo frito

En el número 92 de la calle Marcelo Usera se pueden empezar a apreciar los efectos de la mejora urbanística del barrio. Allí estaba hasta hace dos años Bolsos Cuesta, una tienda de artículos de piel de barrio, abierta desde el año 1962 y que cerró por jubilación. Su posición estratégica delante del paso de cebra más grande de Usera -el que nació con la reforma municipal, casi tan ancho como el de Gran Vía- ha propiciado la llegada allí de una conocida franquicia de pollo frito. Es uno de los primeros ejemplos pero empiezan a llegar muchos más a una zona donde los locales son relativamente baratos y las plusvalías pueden ser muy altas con el nuevo flujo de visitantes.

Detalle de las esculturas que conforman el arco de Usera

Lo que ahora puede cambiar es la plaza del Hidrógeno, el lugar donde se levanta el nuevo arco. Allí conviven clínicas dentales chinas con peluquerías, una oficina bancaria o una carnicería. La transición la representa el dueño del antiguo restaurante El Barranco, Duosheng, con diez años al frente del negocio y que reconoce que le gusta cómo ha quedado el arco: “El oso lo vemos raro y los dragones son diferentes a los de China, pero está bien”, explica en conversación con Somos Madrid. Justo enfrente, la tienda de variantes que regenta Jenny tiene otro punto de vista: “El oso gusta a la mayoría, aunque con un dragón hubiese sido suficiente”, comenta sobre los dos animales mitológicos que dialogan con el animal emblema de Madrid. “La puerta también está bonita, pero todos decimos que debía haber una parte en español para saber lo que dice, porque todas las palabras están puestas del chino y no entendemos mucho”, añade sobre los caracteres grabados en el arco, con proverbios asiáticos sobre el encuentro, el respeto y el abrazo entre culturas.

“Lo que queríamos era que terminara la obra”, añade lamentando la bajada de ventas que le ha supuesto la reforma del entorno, una cuestión en la que coincide con el carnicero de la plaza, Juan Antonio, que esperaba con anhelo el final de los trabajos. “Creo que va a atraer a más gente”, dice confiando en que su negocio, que lleva 32 años en la plaza, pueda ofrecer productos interesantes a los nuevos visitantes. Jenny es más reticente: “Espero que vengan vengan con guías turísticos, dicen que va atraer a mucha gente... pero que de verdad consuman, porque mucha gente viene, mira y se va”.

Vista del arco desde una calle de Usera
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