Usera estrena un eje peatonal con siete plazas consecutivas diseñadas para transformarse en el Chinatown de Madrid
Hace justo ahora dos años, el Ayuntamiento de Madrid presentaba un proyecto de urbanización en una zona de la capital que no se caracterizaba por haber recibido muchas inversiones municipales durante las últimas décadas. El corazón del distrito de Usera, poblado desde hace años por una abundante comunidad china, se preparaba para recibir parte de los fondos Next Generation de la Unión Europea, que junto a la aportación municipal se han sustanciado en 10,5 millones en forma de peatonalizaciones, ampliaciones de aceras y mobiliario urbano.
La idea del área de Obras, en estrecha colaboración con la de Turismo, era crear un recorrido para acceder a pie desde Madrid Río hasta la parada de Metro de Usera y favorecer así la llegada de visitantes en busca de una cultura y gastronomía muy diferente a la que se encuentra en otras partes de Madrid. Uno de los objetivos marcados era “descentralizar progresivamente el turismo de la ciudad”, aseguraba entonces el Ayuntamiento.
Eso fue en enero de 2024. Ahora, en el mismo mes del año 2026, se pueden comprobar los resultados. Lo ha hecho el propio alcalde este martes por la mañana, recorriendo parte del entorno ahora cambiado por un año y medio largo de obras. Las cifras globales son que se han ganado 9.200 metros cuadrados en zonas peatonales, han llegado 290 nuevos árboles y también 11.200 plantas. Pero hay que ir plaza a plaza para comprobar el efecto transformador de los trabajos.
El recorrido sobre el que se ha intervenido mide 1,7 kilómetros, aunque los cambios más llamativos aparecen al llegar al entorno del Mercado Municipal de Usera. Allí comienzan las peatonalizaciones más llamativas, empezando por la de la plaza José Luis Hoys, que se ha ampliado y a la que se ha añadido la pacificación de la calle Amparo Usera. Bancos corridos alrededor de algunos árboles y otras zonas estanciales completan allí la reforma.
Esta es la primera de las siete plazas que han aparecido o se han transformado con el proyecto y que crean un nuevo eje peatonal en Usera. El enganche de esta zona con las siguientes se hace a través de la calle Mercedes Manjón, que ahora es fácilmente accesible al haberse cerrado al tráfico el acceso a Andrés Arteaga desde Juan Español. Un parterre, escaleras y muchos bancos junto a los árboles completan el conjunto, que conforma una nueva plaza con la reforma urbanística.
Una de las sorpresas de la reforma es el enorme paso de cebra creado en Marcelo Usera para cruzar cómodamente desde la citada Mercedes Manjón a la plaza de Julián Marías, la tercera de las plazas consecutivas.
En este caso el lugar ya existía y estaba muy condicionado por el aparcamiento situado en el subsuelo, así como las rampas de entrada y de salida. La actuación le ha añadido una pérgola, un mejor pavimento, más zonas verdes y se renueva su fuente.
Atravesando esta plaza, el recorrido se encuentra con la calle Pablo Ortiz donde se plantea un importante desnivel. Antes estaba salvado por varias rampas laterales y una central formando un zigzag, con un aspecto bastante desangelado y poca utilidad más allá de llevar a los perros a hacer sus necesidades.
Sin embargo, esa disposición se aprovecha ahora para crear una nueva plaza en pendiente, con un recorrido recorrido salpicado por árboles y plantas, muchos lugares para sentarse y mejor iluminación. La imagen del antes y el después que mostramos a continuación deja comprobar la mejora.
Los otros dos tramos siguientes de la calle Pablo Ortiz mantienen uno de los dos carriles de tráfico, pero el espacio peatonal ganado se destina ahora a acoger mesas de ping pong (un deporte muy popular en China), mesas y bancos circulares corridos.
Esta calle desembarca en la plaza de las Tizas, donde se despliega otro de los elementos icónicos de la intervención urbanísticas: el enorme dragón-pasarela con juegos como un tobogán, cama elástica, columpio, anillas y rocódromo, todo ello plenamente accesible.
Desde el interior de este dragón, el alcalde Almeida ha hecho este martes declaraciones a los medios de comunicación, rodeado de representantes de la Asociación de Vecinos del Barrio Moscardó y de la comunidad china del distrito. Aseguraba, después de andar por parte del recorrido, que esta era “quizás la actuación más importante en regeneración de espacio público en los barrios de Madrid de la legislatura”.
El último remate de la intervención está en el camino desde la citada plaza de las Tizas a la plaza del Hidrógeno, con las últimas peatonalizaciones en Jaspe e Isabelita Usera y el emplazamiento futuro de los arcos típicos de entrada a un Chinatown, que llegarán ya en el venidero Año del Caballo, ya que el alcalde admitió que no llegarán antes de esta celebración, por los retrasos en el primer concurso. De momento, en el suelo, ya está colocada una original rosa de los vientos con Usera en el centro y la distancia existente hacia ciudades con barrios similares en otras partes del mundo.
Los detalles más pequeños están jalonados por el resto del recorrido, como las baldosas grabadas con carpas, que en la cultura china representan perseverancia y superación, y que se alternan con carpas europeas como símbolo de integración. También se han diseminado proverbios chinos, en ese idioma y en español: “Cada cultura brilla con su propia belleza, y juntas crean un mundo armonioso”, reza la colocada en Isabelita Usera.
Una vez acabada la reforma, ahora queda ver sus efectos. Los zócalos comerciales de los entornos intervenidos están compuestos por locales que ahora tienen mucha más visibilidad, lo que probablemente ayude a su transformación, animada por un mayor tránsito de gente. El Ayuntamiento, a su vez, trabaja por la implantacion del sello Chinatown de Madrid para dotar de mayor calidad y visibilidad a las tiendas y la hostelería asiática del entorno.
Mas imágenes de la reforma que ha alcanzado hasta 19 calles de Usera, en el siguiente vídeo y las imágenes que publicamos a continuación:
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