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Sobre este blog

Amnistía Internacional es un movimiento global de más de 7 millones de socios, socias, activistas y simpatizantes que se toman la lucha contra las injusticias como algo personal. Combatimos los abusos contra los derechos humanos de víctimas con nombre y apellido a través de la investigación y el activismo.

Estamos presentes en casi todos los países del mundo, y somos independientes de todo Gobierno, ideología política, interés económico o credo religioso.

Manifestación por el Día de la Mujer en Túnez
5 de marzo de 2026 11:22 h

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Me llamo Selma Hajri, tengo 71 años y soy tunecina.

Soy médica y feminista. Hace unos quince años, fundé una asociación dedicada a los derechos sexuales y reproductivos: el TAWHIDA Ben Cheikh Group.

Soy endocrinóloga especializada en salud reproductiva y sigo siendo la secretaria general de esta asociación. 

Hace unos años, creé una red regional de activistas y profesionales de la salud para el derecho y el acceso al aborto. Esta red se centra en la región del sur del Mediterráneo, pero con vistas a intercambiar experiencias con quienes trabajan en otras zonas también. Estoy muy orgullosa porque es la primera y única red de esta región que aborda directamente el derecho al aborto. 

“Debemos hablar del aborto” 

Túnez es pionera: hemos establecido leyes y políticas que garantizan el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva. El aborto durante el primer trimestre está legalizado y es libremente accesible para todas las mujeres desde la primera década de la independencia, en los años sesenta. En 1973, Túnez estableció un marco legal y una institución pública para prestar estos servicios. 

Selma Hajri, médica y activista de Túnez

Sin embargo, aunque las leyes tunecinas son muy favorables para las mujeres, al menos en comparación con el resto de la región, la realidad es muy diferente. Los servicios públicos siguen deteriorándose, lo que dificulta cada vez más el acceso al aborto, especialmente fuera de Túnez, la capital del país. El sector de la salud sexual y reproductiva es uno de los más afectados por el deterioro de los servicios públicos y las crisis económicas actuales. A medida que los servicios públicos se deterioran, las mujeres y los jóvenes acaban recurriendo a servicios privados, pero estos son muy caros para la mayoría. 

Hoy en día, nos centramos en trabajar con proveedores de servicios de salud sexual y reproductiva, comadronas y médicos. Hemos desarrollado programas de formación a medida basados en la experiencia internacional, centrados en aclarar valores y cambiar conceptos erróneos. Decidimos centrarnos en mejorar la calidad de los servicios ya disponibles, en particular para las mujeres jóvenes y marginadas, ya que son la población con menos acceso, sobre todo porque dependen de los servicios públicos. 

‘Luchar por nuestros derechos sigue dándome una razón para vivir’ 

El gran reto para mí y para nuestra organización es encontrar aliados. Aunque podemos expresarnos libremente, nos resulta muy difícil sensibilizar a la sociedad civil para que actúe en favor de los derechos sexuales y reproductivos. 

Seguimos trabajando para que el aborto sea una cuestión prioritaria entre las feministas de nuestro país. Esto se debe a que el aborto sigue siendo un tabú muy difícil de superar, incluso entre las mujeres y las feministas. Esto se ve agravado por el hecho de que nuestro Gobierno es conservador y rechaza la influencia de las organizaciones internacionales. Están reprimiendo y restringiendo el acceso a los fondos que aún están disponibles. 

Manifestación en Túnez por el 8M, en 2015

Por eso, nuestra principal batalla hoy en día es la verbalización: debemos hablar del aborto, debemos hablar de la sexualidad, porque es una parte esencial de la vida de las mujeres. 

Organizaciones como Amnistía Internacional, que llevan décadas defendiendo los derechos humanos y son reconocidas internacionalmente por su alto nivel de experiencia y su compromiso inquebrantable, pueden desempeñar un papel esencial en el reconocimiento de la importancia y la centralidad de la salud y los derechos sexuales y reproductivos en la lucha por la igualdad de género y los derechos de las mujeres. 

¿Qué hago para mantener la motivación? La verdad es que nunca he dejado de luchar. Luchar por nuestros derechos sigue siendo mi razón de vivir. 

Mi mensaje para los jóvenes activistas es: sigan adelante, sigan adelante, sigan adelante. A pesar de las muchas dificultades y obstáculos, no hay otra manera. 

Sobre este blog

Amnistía Internacional es un movimiento global de más de 7 millones de socios, socias, activistas y simpatizantes que se toman la lucha contra las injusticias como algo personal. Combatimos los abusos contra los derechos humanos de víctimas con nombre y apellido a través de la investigación y el activismo.

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