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Andalucía se adelantó a Madrid y jubiló forzosamente a 432 médicos en 2004

Fernando Vicente

La vida da muchas vueltas, y algunos recortes vienen de antiguo. Aunque casi todo ha cambiado desde entonces, la hoy consejera de Salud de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero Cuadrado, accedió al cargo desde el sillón de viceconsejera el 25 de abril de 2004. Exactamente siete meses después, el 23 de diciembre, tomaba su primera decisión importante, jubilar a todo el personal del Servicio Andaluz de Salud que hubiera sobrepasado los 65 años de edad sin esperar a que cumplieran los 70. Y les daba una semana para abandonar sus respectivos puestos de trabajo. El 1 de diciembre, 432 médicos tuvieron que coger la puerta para siempre fuera cual fuese su situación personal.

En el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) del martes 23 de noviembre se publicaba la Resolución que ordenaba “poner fin a las prolongaciones en el servicio activo declaradas con anterioridad al día 30.11.04 y declarar la jubilación del personal estatutario que tenga cumplidos 65 años con anterioridad al 1.12.”

A continuación añadía: “En consecuencia dicho personal seguirá en la prestación de sus servicios hasta el término de su jornada laboral del día 30.11.04, siendo efectiva su jubilación al día siguiente”. Es decir, justo una semana después, el miércoles 1 de diciembre de 2004.

La medida no afectó sólo a los 432 médicos que ya habían cumplido los 65 años de edad, sino también a 274 trabajadores del personal no facultativo, y a otros 231 del personal no sanitario. 948 trabajadores en total.

La Consejería justificaba su decisión aduciendo que “no sólo es asumible el efecto que ha de tener sobre la plantilla del Servicio Andaluz de Salud en todas sus categorías el adelanto en cinco años de la edad de jubilación forzosa, sino que es conveniente proceder a su aplicación tanto por la renovación de profesionales y conocimientos que posibilita como por las oportunidades de promoción que abre a los profesionales que permanecen”.

En aquellos años de bonanza, cuando la burbuja inmobiliaria estaba en pleno apogeo, la medida contó con el visto bueno de UGT y CC.OO. Sin embargo, fue frontalmente rechazada y duramente criticada por los sindicatos profesionales, CSIF y SATSE. Consideraban que lo único que pretendía era un recorte presupuestario, por una doble vía. Una reducción de la masa salarial al sustituir sueldos y trienios del personal más antiguo por salarios más bajos de personal más moderno; y por la no reposición del 100% de los jubilados forzosamente al cumplir los 65.

Según los cálculos realizados entonces por el Partido Popular, en los siguientes cinco años la medida afectaría a 3.758 trabajadores, de ellos 1.214 médicos (de una plantilla total de 16.725). Datos que la hoy alcaldesa de Fuengirola, y entonces número dos del PP Andaluz, Esperanza Oña, esgrimió para afirmar que se trataba de “un despido camuflado”. Entonces aún no se había inventado el término “despido diferido”.

Curiosamente, seis años después, en diciembre de 2010, la consejera Montero daba marcha atras y aceptaba prolongar la edad de jubilación de los médicos hasta los 67 años de edad. Esta vez sí, justificandolo como medida anticrisis. Se trata de reducir el efecto negativo de la limitación a un 10% en la tasa de reposición de los funcionarios impuesta por el Gobierno de Mariano Rajoy. Pero la medida coincide con el interés del Gobierno y del Partido Popular de alargar dos años la edad de jubilación de los españoles.

Resolución 16 de noviembre de 2004. Jubilación forzosa personal del SAS by eldiarioAnd

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