Los Rascarrabia y Narilargo contemporáneos
Tras la conquista de Sevilla por parte de Fernando III, vivió cerca del arco de la Macarena un personaje avaro y enemigo del Dios cristiano que tomó tantas confianzas con Lucifer que le pidió un acompañante para sus ratos de ocio. Fue entonces cuando el mismo diablo le mandó en forma de delegado al diablo Rascarrabia. Tras su muerte, Rascarrabia quedó guardando su cuerpo en la Torre Blanca que forma parte de la muralla almohade durante años y años hasta que se marchó por puro aburrimiento. Durante el tiempo que allí vivió, los habitantes del barrio dejaron de acudir a la zona de noche por puro temor.
Mientras los vecinos celebraban su desaparición, llegó al mismo torreón el duende Narilargo que cada noche a las 00:00 se paseaba con una capucha negra lanzando suspiros y gritos de sufrimiento que atemorizaban a todo el barrio. Protegió y vivió en la misma Torre Blanca, llegando a lanzar una lluvia de piedras a un grupo de frailes del convento de la Trinidad que, viendo la inutilidad de rezos y exorcismos, decidió asaltarlo trepando por la muralla. Una fuerte luz roja y humo se desprendía por las pequeñas ventanas enrejadas del torreón, generando una inseguridad en la población que solo parecía favorecer a los contrabandistas.
Así recogía Manuel Chaves Rey la leyenda del siglo XVI de Rascarrabia y Narilargo en su libro “Páginas sevillanas” publicado en 1894. Ya en el siglo XIX se tiene constancia de que en ese mismo torreón vivió una señora sin hogar llamada Tomasa por lo que parece que la leyenda se explica de la misma forma. El problema del sinhogarismo en Sevilla no es nuevo.
Hoy en día, contamos con un ejemplo parecido muy cerquita, en la calle Castellar, en lo que fueron unos corralones de artesanos donde se realizaba todo tipo de actividades industriales de baja intensidad: talleres de arte sacro, fabricación de cerveza artesanal, aulas de enseñanza de flamenco, estudios de tatuaje… y una vida en común a través del ocio, como los recuerdan la mayoría. En ellos también existían (y existen todavía) viviendas donde la gente que desarrollaba este tipo de actividades viven y cuidan del espacio. De un tiempo a esta parte, debido a una operación de venta del espacio por 12 millones de euros para la construcción de un hotel, se ha descuidado completamente el lugar y se ha amedrentado uno a uno a los inquilinos para que abandonen sus locales y talleres. Para ello, la propiedad mayoritaria (Garajes de Santa Inés) ha contratado a una empresa de desokupación (García Seguridad Integral), una suerte de Rascarrabias y Narilargo que se dedican a ejercer una violencia desmesurada contra habitantes del espacio, vecinas y cualquiera que muestre señales de solidaridad con las afectadas.
Estos Rascarrabias y Narilargo contemporáneos sobrehormonados y hasta arriba de testosterona y otras sustancias ilícitas se dedican a gritar, escupir, agarrar, amenazar, golpear a inquilinas y vecinas e incluso a prender fuego a las zonas comunes del edificio o a sabotear los suministros de agua y luz. El día 7 de julio se produjo el allanamiento a la vivienda por parte de 6 desokupas que sacaron por la fuerza a las vecinas y rociaron con spray pimienta a quienes acudieron a defenderlas, dejando 8 personas heridas en el hospital. Es como si el mismo diablo hubiese mandado a otro delegado a cuidar de otra persona avara y no sabemos si enemiga de Dios, aunque seguro enemiga del barrio.
Con este panorama en una Sevilla y una Andalucía que se desintegra y se desdibuja, solo nos queda posicionarnos en el lado correcto de cada causa que defienda nuestros espacios donde desarrollar una vida digna y le plante cara a quien pretende lucrarse eliminándolos
Por desgracia para esta turba de especuladores, esta vez la respuesta del barrio no ha sido el miedo y dejar de merodear la zona; al contrario, se ha generado una gran red de solidaridad y de resistencia que lucha cada día por expulsarlos de allí. Esta vez no son unos frailes que asaltan la torre dispuestos a evangelizar al diablo y huyen bajo las piedras, sino un grupo de vecinas y militantes que cuidan los corralones dispuestas a defender el espacio, a evitar que se abra un nuevo hotel y a conseguir que vuelva a ser un lugar donde reine la artesanía y la vida en común. Todo bajo el soporte de la Asamblea Defiende los Corralones (@defiendeloscorralones) que aúna a un grupo heterogéneo de personas y colectivos preocupados por la deriva del barrio hacia un modelo donde solo cabe el turismo y la especulación inmobiliaria y que expulsa a sus vecinos a través de la violencia.
Me gusta pensar que dentro de 150 años, se cuente como leyenda la presencia de estos matones en la calle Castellar y que un grupo de irreductibles vecinos consiguió expulsarlos. Por desgracia, en la época en la que vivimos, queda todo registrado ante la vista gorda de instituciones y fuerzas de seguridad del Estado. Son varias las veces en las que la policía ha obviado amenazas de muerte y la posesión de armas como porras extensibles o navajas por parte de los desokupas, los cuales se encuentran realizando un control de acceso de dudosa legalidad. En cuanto a las instituciones, solo se dedican a rebotarse la pelota y a prometer que van a hacer lo posible, cuando la realidad es que habiendo gobernado el ayuntamiento los dos partidos mayoritarios los últimos 20 años no han hecho absolutamente nada por proteger el espacio. En medio de todo esto, un colegio concertado (el Calderón de la Barca) al que llevan años machacando con subidas abusivas del alquiler y con desinformación sobre su futuro y al cual el ayuntamiento se ve incapaz de asegurarles ninguna solución en firme: se les asegura que van a proteger el colegio en la operación inmobiliaria a la vez que les garantizan que están buscando otro espacio donde trasladarlos. La eliminación de colegios en el centro histórico es causa y consecuencia del progresivo vaciado de la ciudad en favor del turismo.
Con este panorama en una Sevilla y una Andalucía que se desintegra y se desdibuja, solo nos queda posicionarnos en el lado correcto de cada causa que defienda nuestros espacios donde desarrollar una vida digna y le plante cara a quien pretende lucrarse eliminándolos. Una vez formado el gobierno andaluz de los próximos 4 años, está más claro que nunca que la única solución es la organización. En la forma que mejor te parezca pero júntate con los tuyos, demuestra apoyo mutuo, da la cara por los demás y por tu barrio, tu ciudad, tu pueblo o por lo que consideres. Los vamos a echar.
El barrio tiene razones, defiende los corralones.
Sobre este blog
ANDALUCÍA es, según la constitución, una nacionalidad histórica que vivió momentos de esplendor en el pasado y luego pasó a jugar un papel de cuartel, granero y mano de obra. Esta degradación llega a su punto álgido con el fascismo que deja a los andaluces en el imaginario popular como pobres analfabetos alegres y vagos -valga la contradicción- Ahora, hijas e hijos de Andalucía, intentamos contar nuestra historia con la dignidad, igualdad y justicia que esta se merece. (Columna coordinada por Juan Antonio Pavón Losada y Grecia Mallorca). Más en https://www.instagram.com/unrelatoandaluz/
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