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Díaz Ayuso como una ola

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¿Y si Pablo Casado ganara? Las encuestas de los nuevos astrólogos de la política dicen que sí y ahí quizá esté el motivo de los conflictos internos del Partido Popular. Si se creen sus sondeos, Casado puede ser presidente, si la candidata fuera Isabel Díaz Ayuso, también. Un bocado apetitoso que puede ser perturbador si alguien con poder le disputa y cuestiona la candidatura a Pablo Casado. Los costaleros de Ayuso en esas están, con la complicidad de los que siguen siendo enemigos de Casado. La derecha está planificada para ganar; los que no ganan, no valen. 

Si Pablo Casado no es presidente se habrá acabado su ciclo político, es su última oportunidad. El conflicto se plantea abiertamente contra Isabel Díaz Ayuso, con un utilitario Almeida mediante, pero existen otras rivalidades y ambiciones más o menos escondidas: Feijóo y Moreno Bonilla esperan con perfiles suaves pero intenciones claras. Mientras tanto, los barones son conscientes del peligro para sus intereses territoriales de un conflicto que abra en canal al PP, como también están precavidos de tener que competir con el populismo de Díaz Ayuso llegado el caso.

Con la lucha por el poder en Madrid como antesala de la lucha por el poder total, el PP cae víctima de su propia estrategia. Fomentaron el populismo populachero y tabernario y ahora ese fenómeno es el que teme Pablo Casado como amenaza a su propio poder. El liderazgo es otra cosa.

Por debajo, se agitan otras corrientes turbulentas. Sin duda que las peleas entre Teodoro García Egea y Miguel Ángel Rodríguez son una realidad perturbadora, pero no es nueva. Con todo, son turbulencias que amenazan de muerte el ascenso demoscópico de la derecha. No puedes tener como blasón la unidad de España, la unidad de todo como una especie de empacho argumental y ofrecer un partido más dividido incluso de lo que ya reconoce la prensa capitalina más amable con el PP.

El electorado suele castigar la falta de unidad de los partidos, pero en este caso es aún más grave. No se trata de una lucha ideológica, de modelo. Es sencillamente una lucha por el poder: el de ahora y el esperado. La devastación que el enfrentamiento ya está ocasionando, sin ni siquiera esperar a que se desarrollen las hostilidades finales, inquietan en las plácidas aguas periféricas, singularmente en Andalucía, donde en Sevilla ya experimentan el enfrentamiento entre poderes, en este caso entre Casado y Moreno Bonilla.

Díaz Ayuso tiene derecho a aspirar al poder. En su enfrentamiento electoral reciente venció y apabulló; Pablo Casado aún está virgen de victorias. Y entonces, después de pregonar las excelencias de la presidenta madrileña, surgen algunas preguntas que el PP debería responder. ¿Por qué el modelo de Díaz Ayuso gobernando Madrid es un modelo exportable  y no puede gobernar el PP de Madrid? ¿Qué razones existen para que se considere no idónea a Díaz Ayuso para liderar el PP madrileño? ¿Hay razones ocultas que el electorado madrileño deba conocer?

Como una ola de fuerza desmedida llegó el amor por Díaz Ayuso, como una ola, un amor que ahora abrasa. Y todo, sabiendo que las próximas elecciones a la Comunidad uniprovincial de Madrid serán dentro de poco más de un año, en mayo de 2023. Que Madrid se le ha quedado chica a Ayuso. Que viene como una ola .

¿Y si Pablo Casado ganara? Las encuestas de los nuevos astrólogos de la política dicen que sí y ahí quizá esté el motivo de los conflictos internos del Partido Popular. Si se creen sus sondeos, Casado puede ser presidente, si la candidata fuera Isabel Díaz Ayuso, también. Un bocado apetitoso que puede ser perturbador si alguien con poder le disputa y cuestiona la candidatura a Pablo Casado. Los costaleros de Ayuso en esas están, con la complicidad de los que siguen siendo enemigos de Casado. La derecha está planificada para ganar; los que no ganan, no valen. 

Si Pablo Casado no es presidente se habrá acabado su ciclo político, es su última oportunidad. El conflicto se plantea abiertamente contra Isabel Díaz Ayuso, con un utilitario Almeida mediante, pero existen otras rivalidades y ambiciones más o menos escondidas: Feijóo y Moreno Bonilla esperan con perfiles suaves pero intenciones claras. Mientras tanto, los barones son conscientes del peligro para sus intereses territoriales de un conflicto que abra en canal al PP, como también están precavidos de tener que competir con el populismo de Díaz Ayuso llegado el caso.