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OBITUARIO: Jesús Hermida, el periodista que llegó a La Luna y nació donde quiso

Fermín Cabanillas

Huelva —

“Una hora después de la transmisión salí de la NASA, salí de la nasa, miré a la Luna y dije 'allí hay dos tíos, y yo lo he contado'”. Esta frase de Jesús Hermida recordando uno de los momentos clave en su carrera demuestra la personalidad de uno de los referentes del periodismo español, que este lunes fallecía a los 77 años de edad.

Igual que el Ciudadano Kane, en su tumba, solo recordaba aquel patín con el que jugaba en la nieve de pequeño, Hermida, que no solo trabajó en periodismo sino que creó empresas periodísticas, tenía en su mente aquella noche del 21 de julio de 1969, que no le dio especiales emolumentos, pero sí la satisfacción de haber hecho un trabajo irrepetible, y eso, para los periodistas, vale más que cualquier sueldo.

Jesús Hermida fue un personaje especial incluso desde la cuna, ya que nunca quedó claro cuál era su origen exacto, si no fuera por una entrevista que concedió en su día a Lola Flores, en la que le decía que “soy de la misma Huelva, del barrio de La Merced”. Como hipótesis es plausible, ya que incluso en ese barrio existió un hospital (hoy, sede universitaria), donde nacieron muchos niños onubenses. Desde el Ayuntamiento de Huelva se apunta que lo más probable es que naciese en una casa de la calle Gravina, junto al ya desaparecido Teatro Mora. Sí ha quedado constatado que su infancia la pasó en la calle Jacobo del Barco, ya en el barrio de La Merced.

Pero la Wikipedia se ha empeñado en situar su nacimiento en la localidad onubense de Ayamonte, lo que también tiene su explicación. Su padre murió en la mar, y en Ayamonte podría haber sido acogido en la Casa Cuna para niños huérfanos. Incluso, como dato extremo, hay fuentes que sitúan su nacimiento en Córdoba, y que fue enviado a Ayamonte al perder sus padres la custodia. De Ayamonte habría ido a parar a Huelva siendo muy pequeño, y de ahí su origen “huelvano”.

Y queda la cuarta vía, la que ubica su nacimiento en San Juan del Puerto, ciudad dormitorio de la capital onubense, desde donde iría de vez en cuando en bicicleta a Trigueros a ver a su novia de la época. No obstante, viendo que él mismo afirmó que era natural de Huelva capital, es el origen que ha quedado como más fiable, además de ser la ciudad que siempre ha llevado a gala tenerle entre sus hijos, otorgándole la Medalla de la Ciudad en 2005.

Trece años antes, la Junta de Andalucía le había concedido su Medalla de Plata. El BOJA de la época recuerda que “comenzó su actividad profesional en Madrid, a donde llegó desde su Huelva natal, sin otro bagaje que su interés por prepararse para desarrollar una innata vocación de comunicador”.

La Revista “Signo”, las redacciones de Europa Press o La Actualidad Española, fueron algunas de sus tareas, antes de integrarse en el diario Pueblo y de formar parte de aquella generación periodística de los años 60, que empezó a cambiar el estricto panorama informativo de la época.

Periodista para la historia

Luis Eduardo Siles, periodista jiennense que pasó por la redacción de la Cadena SER en Huelva el País, define a los profesionales como Hermida con la frase “periodista de raza”. Una frase que habla de que lo que él hacía, o se había mamado o no había universidad que lo crease. Llevaba en la sangre contar cosas, muchas veces sin guión, como esas

entrevistas en las que Iñaki Gabilondo se sienta ante un invitado sin guión, y va preguntándole lo que la charla va demandando. Ese estilo de periodismo se está perdiendo poco a poco, pero Hermida lo cultivó y lo regó cada día.

Así lo recuerda Antonio Suárez Candilejo, periodista onubense que inició su carrera en Antena 3 Costa de la Luz, en Ayamonte, a principios de los 80. Hermida dirigía “Viva la gente” de lunes a viernes. Curiosamente, su relevo lo tomó Nieves Herrero, y luego ambos coincidirían en la incipiente Antena 3 Televisión. Irma Soriano o Consuelo Berlanga compartían plató con él. Igual que se había acuñado la frase “chica Almodóvar” para definir a las actrices que trabajaban con el director manchego, nació el término “chica Hermida”, que llevaban a gala todas las que llevaron su programa a ser líder de audiencia varias temporadas seguidas.

Antes de eso, en 1968, se había hecho cargo de la corresponsalía de TVE en Nueva York, puesto en el que permaneció más de once años. Durante el decenio de 1970 realizó comentarios semanales para el noticiario 24 horas, de la empresa mexicana Televisa, conducido por Jacobo Zabludovsky, uno de los íconos de la tele de aquel país.

No fue hasta 1978 cuando regresó a España, once años después regresó a Televisión Española, ente al que perteneció hasta 1991.Su trabajo, en los últimos meses, se había restringido a las oficinas, aunque sus compañeros no le olvidaron nunca, y el 16 de noviembre de 2013, la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de España, en su XLI edición, le galardonó con la Antena de Oro 2013 a la trayectoria profesional.

“Mi amigo, mi gran maestro”

Las reacciones a la muerte de Hermida son incontables, y especialmente llamativas en las voces de las personas que compartieron plató o estudio con él. Entre ellas, Nieves Herrero, que explica en su cuenta de Twitter. “Se fue mi amigo, mi maestro, mi guía. Hasta siempre, Jesús, un día de luto para el periodismo”.

Mucho más rebuscado es el mensaje de Pedro J. Ramírez: “Fue un gran story teller. Pilar Miró y él eran los únicos españoles más kennedianos que yo”. Desde el mundo del deporte, el entrenador de fútbol Joaquín Caparrós entiende que “es imposible entender la historia de la televisión española sin Jesús Hermida, personaje fundamental del siglo XX”, mientras que el periodista Juan Ramón Lucas señala: “los que amamos este oficio y aspiramos a saber contar cosas, perdemos un referente”. Entre los mensajes seleccionados, Christian Gálvez lamenta la pérdida de “el referente, el maestro, el mejor cronista que puede tener el más allá”.

Con todo, siendo un periodista de los que van quedando pocos, seguramente este obituario sería una molestia para él, teniendo en cuenta la máxima de que “nunca se hable del periodista, sino de su trabajo”. Quizá por eso, siempre rechazó publicar sus memorias, aunque su mujer, Begoña, guarda un manuscrito con las notas sobre su vida que Hermida fue recopilando poco a poco. Si todo eso se convierte en un libro, se verá en breve, y puede que se convierta en un nuevo “La vida de un periodista”, aquel inolvidable libro de Ben Bradlee, en el que no solo contaba como había destapado el Watergate, sino los pasos a seguir en la vida todo aquel que quiere pasar por el periodismo con buen pie, más que con buen sueldo.

Descanse en paz el maestro Hermida, el único onubense que ha llegado a La Luna.

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