La sequía provoca que en Doñana haya 20 veces menos anfibios que hace un año

Ejemplar de gallipato en uno de los puntos de muestreo de Doñana.

Antonio Morente


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La polvareda desatada por la proposición de ley de PP, Cs y Vox para amnistiar más de 1.400 hectáreas de regadíos ilegales en el entorno de Doñana ha puesto el foco en la escasez de agua del parque, una realidad agravada por la sequía que avanza a pasos agigantados. El paraje natural no es ajeno a esta situación, y eso se comprueba con indicadores como el que aportan los anfibios, cuya presencia es hasta 20 veces menor que hace un año.

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Así lo apunta el muestreo invernal que ha realizado la Estación Biológica de Doñana, que “no presenta unos datos positivos este año” ya que la sequía “ha afectado a este grupo de forma considerable”. Por lo pronto, porque está alterando de forma considerable su hábitat, y es que en 11 de las 24 ubicaciones en las que se controla la presencia de estos animales no había ni agua.

En los 13 puntos restantes se han detectado anfibios en nueve: uno en la marisma, un arroyo, seis lagunas y un zacayón, que es como se llama en la zona a las excavaciones artificiales de agua para abrevar al ganado. En Doñana se ha documentado la presencia de 11 especies de anfibios, incluyendo cinco endemismos ibéricos, pero en los puntos de observación sólo se han visto siete de ellas.

Difícil para las especies más tempranas

En total, durante las dos semanas que han durado los trabajos se han observado 353 individuos, una cifra casi 20 veces inferior a la registrada hace un año por estas mismas fechas. El problema es que si sigue sin llover, las especies más tempranas lo van a tener complicado para completar su desarrollo larvario, una situación que afecta sobre todo a especies como el sapo corredor, el sapo de espuelas o el sapillo moteado ibérico.

Los investigadores de la Estación Biológica de Doñana, adscrita al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han detectado sobre todo larvas del sapo de espuelas y adultos de gallipato, presentes respectivamente en cuatro y en tres de las ubicaciones analizadas. El resto de especies han sido encontradas en solo una localización, lo que según el CSIC “indica las dificultades que han tenido los anfibios para encontrar hábitats idóneos para su reproducción”.

La mitad de lluvias que hace un año

El año pasado por estas fechas había llovido casi el doble, lo que permitió la aparición de pequeñas charcas que son el hábitat idóneo por ejemplo para el sapo corredor. La reducción drástica de estas charcas le está poniendo las cosas complicadas a esta especie, lo que se comprueba en que está casi ausente en este reciente muestreo.

Ahora habrá que esperar hasta primavera, cuando se llevará a cabo otro muestreo en el que se verificará si las larvas de anfibios detectadas han podido completar su desarrollo. Para entonces ya debería haber puestas e incluso renacuajos de otras especies que se reproducen más tarde, como la ranita meridional, aunque para ello es fundamental que llueva para mantener las pocas láminas de agua que se han encontrado.

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