La sequía provoca escasez de agua en el Pirineo aragonés justo cuando sus pueblos multiplican su población
El agua empieza a condicionar el verano en distintos puntos del Pirineo aragonés. La falta de precipitaciones de los últimos meses y las altas temperaturas han reducido las aportaciones de algunas captaciones y manantiales en un momento en el que los municipios soportan un importante incremento de población por la llegada de turistas y usuarios de segundas residencias. Benasque, Aínsa, Jaca y Formigal han aplicado distintas medidas para reducir el consumo y garantizar el abastecimiento durante las próximas semanas.
En Benasque, el Ayuntamiento ha prohibido utilizar agua de la red municipal para regar jardines y huertos y ha limitado la renovación de agua de las piscinas particulares al 50%. Las restricciones afectan a Benasque, Cerler y Anciles y su incumplimiento puede conllevar multas de hasta 1.500 euros. El consistorio pide que el agua potable se reserve para el consumo doméstico y otros usos esenciales.
El alcalde de Benasque, Manuel Mora, explica que las captaciones se encuentran “muy justas” después de dos meses sin lluvias. El municipio dispone de varios manantiales y captaciones que abastecen a los distintos núcleos, pero sus aportaciones han disminuido. La preocupación se centra especialmente en agosto, cuando aumenta la población y, con ella, la demanda de agua.
La población estacional es uno de los factores que los municipios tienen en cuenta al gestionar sus recursos. Jaca, por ejemplo, ronda los 14.000 habitantes censados, pero puede superar las 50.000 personas durante los periodos de mayor ocupación estival. El municipio cuenta con más de 16.500 viviendas, de las que unas 5.500 tienen residentes durante todo el año.
La misma situación se repite, a menor escala, en otros municipios turísticos. Benasque puede multiplicar varias veces su población durante el verano, al igual que Aínsa o Biescas. Las comarcas pirenaicas suman unos 53.000 habitantes, mientras que durante el año reciben cientos de miles de viajeros y cuentan con más de 64.000 plazas de alojamiento turístico.
En Jaca, las primeras restricciones se han aplicado en Badaguás y Barós, dos núcleos en los que existe una elevada concentración de segundas residencias. El Ayuntamiento ha limitado el riego de jardines y establecido horarios y turnos para determinados usos. El alcalde, Carlos Serrano, señala que en estos núcleos el consumo puede llegar a duplicarse o triplicarse durante el verano debido a la utilización conjunta del agua de boca, el riego y las piscinas.
El Ayuntamiento estudia la evolución de las reservas antes de decidir si las medidas deben extenderse a otros puntos del término municipal. La gestión se realiza con especial atención a los días de mayor ocupación, cuando la demanda puede aumentar de manera significativa.
En Aínsa, los problemas se han detectado especialmente en algunos de sus núcleos. Los técnicos municipales han observado un descenso de las aportaciones a los depósitos y, en Arro, el consumo diario ha llegado a superar la cantidad de agua que entra en el sistema. El alcalde, Enrique Pueyo, explica que la situación está relacionada con la ausencia de precipitaciones y el aumento del consumo durante el verano: “Entra menos agua de la que se está consumiendo”.
El municipio ha pedido reducir los usos no esenciales y ha limitado el empleo de agua de la red para riego y piscinas. Aínsa cuenta con unos 2.400 habitantes, pero durante el verano su población puede multiplicarse. La situación es especialmente sensible en los pequeños núcleos, donde los sistemas de abastecimiento dependen en algunos casos de captaciones con una capacidad limitada.
Cortes de agua nocturnos
En Formigal, la situación ha obligado a establecer cortes nocturnos. El Ayuntamiento de Sallent de Gállego restringió durante varios días el suministro entre la medianoche y las siete de la mañana para permitir la recuperación de los depósitos. La medida se adoptó durante uno de los periodos de mayor ocupación turística de la urbanización.
El alcalde, Jesús Gericó, ha señalado que el aumento del consumo obliga a analizar también los usos vinculados a los establecimientos turísticos. “Tendremos que ver qué pasa con las piscinas y los spa de los hoteles”, explica al plantear la necesidad de establecer prioridades entre los distintos consumos.
El Ayuntamiento ha respondido aumentando la capacidad de aporte al sistema. La instalación de una nueva bomba permite incrementar en un 40% la cantidad de agua que llega a los depósitos de Formigal. También se contempla recurrir a camiones cisterna si fuera necesario y utilizar agua almacenada en las balsas de la estación de esquí para garantizar el abastecimiento.
Las restricciones no se limitan al agua destinada al consumo doméstico. En Boltaña, el Ayuntamiento ha pedido evitar el baño en las pozas de Ascaso y San Martín debido al bajo caudal de los cursos de agua. La medida responde a la situación de los ríos y barrancos después de un periodo prolongado con escasas precipitaciones.
En algunos municipios, la situación también ha abierto el debate sobre las infraestructuras de abastecimiento. La asociación de vecinos Pico Sarllé, de Cerler, sostiene que los problemas se repiten en los últimos veranos y reclama aumentar la capacidad de almacenamiento y mejorar las instalaciones. Los vecinos consideran que el incremento de la población estacional exige adaptar las redes a una demanda superior a la de los meses de invierno.
El Ayuntamiento de Benasque mantiene, de hecho, varias actuaciones para mejorar el sistema de abastecimiento. Entre ellas figura la construcción de un nuevo depósito en Cerler, además de otras inversiones relacionadas con las redes de agua y saneamiento. El objetivo es disponer de mayor capacidad para responder a los momentos de mayor demanda.
Un verano muy seco y muy cálido
La situación del abastecimiento coincide con un escenario meteorológico especialmente seco y cálido. Según el avance climatológico de AEMET, julio de 2026 ha registrado en Aragón temperaturas muy superiores a las habituales y precipitaciones muy por debajo de la media. La temperatura media regional se situó 3,8 grados por encima del promedio de referencia y las precipitaciones apenas alcanzaron el 10% de los valores normales. En puntos del Pirineo y el Prepirineo las anomalías térmicas fueron aún mayores: Aínsa y el refugio de Góriz registraron una temperatura media 5,2 grados superior a la habitual para julio.
La falta de lluvia también está afectando a pequeños núcleos que dependen directamente de pozos y manantiales. Los bomberos de la Diputación Provincial de Huesca han recibido peticiones de abastecimiento en algunas localidades. En determinados casos las solicitudes responden a averías o problemas puntuales, mientras que en otros están relacionadas con la reducción de las aportaciones de las captaciones.
En Biescas, la alcaldesa, Lorena Cajal, explica que los problemas de abastecimiento aparecen especialmente durante los periodos de mayor consumo. El municipio dispone de depósitos que permiten atender la demanda habitual, pero en algunos momentos del verano la capacidad puede resultar “insuficiente”.
Por el momento, el abastecimiento para consumo humano se mantiene garantizado en los municipios que han comunicado restricciones. El objetivo de las medidas adoptadas es precisamente evitar que la reducción de las aportaciones y el aumento de la demanda durante el verano terminen afectando al suministro básico.
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