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15 habitantes y tres mil espectadores: un lustro de marionetas en el Aragón rural con el Festival Títeres en la Montaña

Festival Internacional Títeres en la Montaña en 2025

Miguel Barluenga

31 de julio de 2026 23:31 h

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En los rincones más pequeños de la geografía oscense, donde la despoblación amenaza con apagar el pulso de la vida cotidiana, el arte vuelve a alzarse como una trinchera de dinamización, encuentro y convivencia. El Festival Internacional Títeres en la Montaña alcanza este verano su quinta edición consecutiva, lo que afianza un proyecto cultural que transforma la tranquilidad del Prepirineo en un escenario vivo, dinámico e itinerante. El corazón del proyecto palpita con fuerza en Aguinalíu, una pequeña pedanía del municipio de Graus que apenas supera la quincena de habitantes empadronados.

Es allí donde, en una antigua casa de labranza rehabilitada con esfuerzo desde 2017 y abierta como centro cultural en 2021, se ubican la sede de La Borda del Títere, la acogedora sala interior La Bodegueta y el emblemático Teatro del Barranco, un espacio escénico al aire libre con capacidad para 80 personas que ofrece vistas directas a las montañas y al casco histórico del pueblo.

Concebido por la asociación La Borda del Títere y la compañía Trapusteros Teatro, liderada por el titiritero binefarense Marcos Pena y la creadora e investigadora brasileña Izabela Brochado, el certamen mantiene intacta su filosofía original: descentralizar la cultura y acercar el teatro de marionetas de calidad a los núcleos rurales fuera de los grandes circuitos escénicos.

La vocación del certamen es abierta y territorial: durante los meses de agosto y septiembre, la programación se extenderá también a plazas y espacios públicos de localidades vecinas como Graus y La Puebla de Castro, a las que se suman en esta ocasión escenarios en Olvena, Coscojuela de Fantova y la Fundación Crisálida en Camporrells, tejiendo así una red que abraza a las comarcas de la Ribagorza, el Somontano, el Sobrarbe y La Litera.

Como explica Marcos Pena al hacer balance de este lustro de trayectoria y definir la propuesta de este año, “continuamos con la misma tónica de siempre y este año vienen compañías de Teruel, de Cataluña, además de artistas de Venezuela, Tailandia o Brasil”. El abanico de lenguajes y disciplinas que se citan en el territorio abarca desde el tradicional teatro de guante y el delicado teatro de sombras hasta el teatro itinerante, el de actor y el teatro de papel.

En la sede central de La Borda del Títere, en Aguinalíu, la programación arrancará el domingo 2 de agosto a las 21:00 con el espectáculo itinerante Entremimbres, a cargo de Proyecto Caravana. Las sombras tomarán el relevo el sábado 8 de agosto a las 21:00 con la versión de El Flautista de Hamelín de la compañía Olveira Salcedo, que cederá el escenario el sábado 15 de agosto a las 20:00 a los anfitriones, Trapusteros Teatro, y su obra de títeres de guante tradicional Los Cuentos de Otro. La oferta en el municipio se completará el domingo 16 de agosto a las 21:00 con una jornada práctica de Taller de Teatro de Papel, impartido también por Trapusteros Teatro.

Edición de 2025 del Festival Internacional Títeres en la Montaña

Las actividades de este quinto aniversario trascienden los horarios de las funciones programadas. Durante las fechas del certamen, la sala La Bodegueta albergará la exposición Títeres del Mundo, una oportunidad única para acercarse al rico patrimonio de marionetas que la compañía ha ido atesorando a lo largo de décadas de giras e intercambios internacionales. Según detalla Pena sobre el valor de este fondo, “tenemos una exposición de títeres del mundo, con unos 400 muñecos que conservamos aquí, mientras que la mayor parte, con unos 80 u 90 muñecos más, están en Brasil”.

Asimismo, el pueblo se transformará durante unos días en una residencia artística informal al acoger a unos 15 creadores multidisciplinares entre poetas, actores, compositores, cuentacuentos y artistas plásticos, generando una jornada de convivencia e intercambio directo en la que “cada uno hace su especialidad”. Uno de los momentos teóricos y de reflexión más esperados de la edición será la celebración de una mesa redonda focalizada en los procesos de repoblación, emprendimiento y creación en el medio rural.

“Debatimos sobre la vuelta al mundo rural por medio del arte, la vuelta a los espacios de la España vaciada, que no vacía, y cómo habitar esos espacios por medio de oficios alternativos”, señala el promotor. En el debate participarán tanto creadores afincados en la zona, entre ellos un muralista y grafitero profesional de proyección internacional o los impulsores de un nuevo espacio de yoga e interiorismo, como representantes del centro de arte contemporáneo Nau Cochlea, del Alto Ampurdán, para propiciar un diálogo enriquecedor sobre el papel de la cultura como motor de arraigo.

Para poder sostener y coordinar un festival de estas características, que despliega infraestructura y logística en pueblos tan pequeños, la complicidad con el personal técnico y los ayuntamientos del territorio resulta un factor determinante. Pena enfatiza la importancia de este compromiso: “Sin técnicos interesados no hay programaciones alternativas; Jorge Mur, técnico de Cultura del Ayuntamiento de Graus, siempre ha sido una pieza clave para que se programen este tipo de cosas en lugares recónditos”.

Localidades como La Puebla de Castro y Graus continúan siendo apoyos fundamentales para consolidar el arraigo de la iniciativa año tras año. Con un volumen de público estabilizado que ronda entre los 500 y 600 espectadores por edición entre representaciones, talleres y exposiciones, el festival prevé alcanzar en esta quinta cita la emblemática cifra acumulada de 3.000 asistentes desde sus inicios. Se trata de un impacto notable si se atiende al volumen demográfico de los municipios participantes. “Que vengan 80 o 100 personas a una función en un pueblo de nuestro tamaño es muchísima gente”, concluye Pena.

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