Los pueblos donde el turismo multiplica a los vecinos: Aragón coloca tres municipios entre los casos más extremos de España
Hay un Aragón que no aparece en el padrón. Es el de los meses de mayor actividad turística, cuando algunos de los pequeños municipios del Pirineo y de otras zonas de montaña multiplican de forma extraordinaria la población que potencialmente pueden acoger. Los datos permiten poner cifras a esa transformación: en Labuerda, en la comarca de Sobrarbe, hay capacidad para alojar a más de once personas por cada vecino empadronado y en la muy cercana Torla-Ordesa, a casi diez.
El cruce de las cifras de población residente a 1 de enero de 2025 con la oferta de alojamiento turístico de mercado recopilada por Exceltur, la Alianza para la Excelencia Turística que conforman las principales empresas turísticas de España, dibuja un mapa especialmente llamativo para Aragón. Entre los destinos de interior incluidos en el Atlas de Contribución Municipal del Turismo de España, varios municipios españoles presentan una relación superior a la de Labuerda. Aragón coloca tres localidades entre los primeros puestos: Labuerda, Torla-Ordesa y Bielsa.
El caso más extremo de España es Barruera, en La Vall de Boí (Lleida). El municipio tenía 236 habitantes y contaba con 4.439 plazas de alojamiento turístico de mercado en 2024. La capacidad equivale a casi 20 plazas por cada vecino. La comparación permite dimensionar el fenómeno. Barruera, con apenas 236 habitantes, dispone de capacidad para alojar a una población potencial casi veinte veces superior a la que figura en su padrón. El dato ilustra hasta qué punto determinados pequeños municipios de montaña han adquirido una dimensión turística que multiplica su escala demográfica.
En Aragón, el caso más extremo es Labuerda, en la comarca del Sobrarbe. Sus 179 habitantes contrastan con las 1.995 plazas turísticas contabilizadas por Exceltur. La relación es de 11,1 plazas por cada vecino. El pequeño municipio aragonés tiene así capacidad para alojar a una población potencial más de once veces superior a la que figura en su padrón.
La comparación permite dimensionar el fenómeno. Barruera y Labuerda suman apenas 415 habitantes, pero disponen conjuntamente de capacidad para alojar a unas 6.400 personas. El fenómeno no es exclusivo de Aragón.
En otras comunidades también aparecen pequeños municipios con una oferta turística desproporcionada respecto a su población. Bañares, en La Rioja, tenía 198 habitantes y contaba con 2.927 plazas, una relación de casi 14,8 plazas por vecino. Abejar, en Soria, contaba con 287 habitantes y 3.008 plazas, una relación de 10,5 plazas por vecino. Peguerinos, en Ávila, tenía 283 habitantes y 2.195 plazas, lo que supone 7,8 por habitante. Pero la concentración de casos aragoneses resulta especialmente llamativa. Tras Barruera, Labuerda y Bañares, aparece Torla-Ordesa, con 342 habitantes y 3.397 plazas: 9,9 plazas turísticas por cada vecino.
El siguiente gran caso aragonés es Bielsa, con 479 habitantes y 2.927 plazas, una proporción de 6,1 por habitante. También aparece en la parte alta del listado Alquézar, con 328 habitantes y 1.672 plazas, equivalente a 5,1 por vecino. El Atlas de Exceltur permite realizar esta comparación con una metodología homogénea, ya que recoge para los destinos analizados la oferta de alojamiento turístico de mercado. No se trata, por tanto, de una estimación de cuántas personas hay físicamente en cada localidad en un día concreto, sino de la capacidad de alojamiento disponible.
La comparación con otras zonas de interior demuestra que el fenómeno se repite en buena parte de la España rural y de montaña. Catalunya presenta uno de los casos más extremos con Barruera, mientras que Castilla y León cuenta con pequeños destinos como Abejar o Peguerinos con ratios muy elevados. La Rioja también aparece con Bañares, mientras que Navarra presenta municipios y valles con una oferta turística muy superior a la población residente.
Lo singular en Aragón es la concentración de varios casos extremos en el Pirineo, una zona donde se combinan pequeños municipios, una elevada oferta turística, estaciones de esquí, parques naturales y una fuerte demanda de turismo de naturaleza y montaña. El caso de Torla-Ordesa resulta especialmente significativo. Sus 342 habitantes conviven con 3.397 plazas de alojamiento turístico. La relación de 9,9 plazas por vecino sitúa al municipio entre los casos más extremos de los destinos de interior analizados en España.
Además, la presión no procede únicamente de quienes pernoctan. Torla es una de las principales puertas de entrada al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y recibe una importante afluencia de visitantes que no necesariamente aparecen contabilizados en las plazas turísticas. En Bielsa, 479 habitantes tienen detrás una oferta de 2.927 plazas. En Alquézar, 328 vecinos frente a 1.672 plazas. En Broto, 615 habitantes frente a 2.147 plazas. Son municipios donde la dimensión turística no es un complemento de la población residente: durante determinados momentos del año puede llegar a superar ampliamente su escala demográfica.
Jaca, Benasque y Sallent: entre los diez destinos de interior con más oferta turística
El indicador por habitante permite descubrir los casos más extremos, pero puede ocultar otra realidad: el volumen absoluto de turistas que puede recibir un municipio. Ahí aparecen los grandes destinos aragoneses. Jaca suma 6.120 plazas, Benasque 5.315 y Sallent de Gállego 5.216. Los tres se encuentran entre los diez destinos de interior españoles con mayor oferta turística de mercado según Exceltur.
Sallent resulta especialmente significativo porque combina una elevada capacidad absoluta con una población relativamente reducida. Sus 5.216 plazas equivalen a 3,4 por cada uno de sus 1.540 habitantes. Benasque presenta una relación similar. Sus 5.315 plazas contabilizadas por Exceltur equivalen a 2,3 por cada residente.
La estadística del Gobierno de Aragón ofrece para Benasque una cifra incluso superior cuando se amplía el universo de alojamientos: a finales de 2024 contabilizaba 6.450 plazas turísticas. La base estadística del Instituto Aragonés de Estadística (IAEST) recoge la oferta municipal desglosada por hoteles, hostales y similares, campings, turismo rural, apartamentos y viviendas de uso turístico.
Jaca representa el modelo contrario. Tiene mucha más capacidad turística en términos absolutos, pero también una población residente mucho mayor. Sus 6.120 plazas equivalen a unas 0,44 por habitante para una población cercana a los 14.000 residentes. La diferencia es importante: no soporta la misma presión una plaza turística en una ciudad de 14.000 habitantes que en un pueblo de 179.
Hay una precisión fundamental. Una plaza turística no equivale a una persona presente. Son plazas disponibles, no ocupación efectiva. Un establecimiento puede permanecer vacío durante parte del año y ningún municipio alcanza simultáneamente el 100% de ocupación de toda su oferta. Pero el indicador permite medir una realidad que el padrón no recoge: la capacidad de acogida turística que tiene un municipio en relación con su población permanente.
Agua, residuos, limpieza viaria, aparcamientos, carreteras, transporte o atención sanitaria tienen que responder durante determinadas semanas a una demanda que puede crecer muy por encima de la población que figura oficialmente en el municipio. La Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias ha advertido este verano precisamente de los costes adicionales que soportan los pequeños ayuntamientos cuando se producen fuertes incrementos estacionales de población.
El IAEST dispone de una estadística municipal anual específica que recoge desde 2016 la evolución de las viviendas de uso turístico y sus plazas en Aragón. La base permite analizar municipio por municipio el crecimiento de esta modalidad. En el conjunto de Aragón, la provincia de Huesca concentra buena parte de esta oferta turística. Esto añade una segunda dimensión al problema: aumenta el número potencial de visitantes y parte del parque residencial puede quedar vinculado al alojamiento temporal en lugar de a la residencia habitual.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ya ha publicado durante 2026 datos de población residente con referencia a 1 de enero de 2026 para determinados ámbitos y municipios, pero el censo anual de población municipal que permite comparar de forma homogénea todos los municipios aragoneses todavía tiene como último año disponible 2025. El IAEST señala expresamente que su serie municipal actualmente publicada llega a 2025 y su apartado de resultados detallados ofrece la serie 2021-2025.
Además, el Gobierno de Aragón recuerda que las cifras oficiales de población municipal se declaran mediante real decreto y que el censo anual es actualmente la referencia estadística más precisa de población residente.
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