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El cantautor asturiano Víctor Manuel, primer músico investido doctor Honoris Causa por la Universidad de Oviedo

El cantautor mierense, Víctor Manuel, a la derecha, muy emocionado este jueves, tras ser investido doctor Honoris Causa por la Universidad de Oviedo/Uviéu.

Pilar Campo

Oviedo/Uviéu —

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El “creador de canciones” asturiano Víctor Manuel es, desde este jueves, doctor Honoris Causa por la Universidad de Oviedo/Uviéu; una distinción que ha sido “algo absolutamente inesperado” para el artista asturiano, quien ha sido investido, emocionado y agradecido, en un solemne acto celebrado en el Edificio Histórico de la capital asturiana.

La sensación que Víctor Manuel tuvo al enterarse de que iba a ser el primer músico al que esta universidad con más de 400 años de historia incorporaba a su claustro de ilustres doctores era similar a la ilusión que tiene un niño a la hora de descubrir sus regalos el día de Reyes: “Es como levantarte y encontrarte debajo del árbol de Navidad un Honoris Causa”, describió el compositor, cantante y productor mierense.

Preservar la memoria colectiva

La Universidad de Oviedo/Uviéu es pionera en la incorporación de los estudios de musicología en el sistema universitario español y ha acordado otorgar al artista asturiano esta distinción en reconocimiento a “su brillante trayectoria musical y a su contribución a preservar la memoria colectiva asturiana a través de sus canciones”.

Víctor Manuel, durante el solemne acto de investidura como doctor Honoris Causa por la Universidad de Oviedo/Uviéu.

Paradójicamente, Víctor Manuel entra en la nómina de ilustres doctores Honoris Causa de la Universidad de Oviedo/Uviéu habiendo sido un “pésimo estudiante” en su juventud en su Mieres natal, como él mismo admitió en su intervención, si bien logró sustituir “los conocimientos académicos por la intuición”, una herramienta que le ha acompañado a lo largo de su dilatada carrera profesional durante más de seis décadas.

Recuerdos y reflexiones

Víctor Manuel es universalmente conocido solo con pronunciar su nombre y sin necesidad de apelar a sus apellidos -San José Sánchez- y siempre ha ejercido de asturiano y especialmente de ser de la cuenca del Caudal y a este solemne acto no podía faltar el alcalde de Mieres, Manuel Ángel Álvarez, que ha asistido, entre otras autoridades, a ver a su 'paisano'.

Tras recibir los atributos que le acreditan como doctor Honoris Causa, Víctor Manuel comenzó su intervención. El suyo ha sido un discurso profundamente personal en el que ha alternado recuerdos con reflexiones sobre la creación artística y reivindicaciones sobre el papel de la música en la sociedad.

El rector, Ignacio Villaverde, coloca a Víctor Manuel los atributos que simbolizan su incorporación al claustro de doctores y doctoras de la Universidad de Oviedo.

Un “creador de canciones”

Ha comenzado expresando su gratitud a quienes impulsaron su candidatura. “Ser investido con la dignidad de doctor Honoris Causa es un gran honor para mí”, ha dicho.

Víctor Manuel ha trasladado su “más profundo agradecimiento” a la institución académica asturiana por incorporar por primera vez a un “creador de canciones”.

El misterio de la creación artística

Precisamente el proceso de creación artística ha ocupado gran parte de su intervención. El hilo conductor ha sido una reflexion sobre el misterio de la creación artística del escritor austriaco Stefan Zweig. Víctor Manuel ha recuperado la afirmación de que “De todos los misterios del universo, ninguno más profundo que el de la creación artística” y ha recordado también otra de sus citas: “Cada vez que surge algo que antes no había existido nos vence la sensación de que ha acontecido algo sobrenatural”.

A partir de estas ideas ha recorrido sus inicios musicales y ha citado a quienes entonces le sirvieron de inspiración. El cantautor mierense ha defendido que existe un impulso creativo imposible de explicar únicamente desde el conocimiento técnico y ha relatado una anécdota familiar que para él ejemplifica ese fenómeno: la primera canción improvisada por su nieto León durante la pandemia.

El valor de los errores

Para Víctor Manuel, la necesidad de crear “viene de fábrica o no se estudia en ningún libro”, una convicción que ha enlazado con otra reflexión de Zweig sobre aquellas obras capaces de sobrevivir al paso del tiempo y convertirse en parte del patrimonio cultural colectivo.

El artista asturiano ha dedicado también una parte relevante de su discurso a reflexionar sobre el éxito, el fracaso y el oficio de componer y ha reivindicado el valor de los errores y de la perseverancia.

El fracaso no tiene prestigio, pero es la principal motivación para seguir insistiendo, mientras que el éxito es el camino más rápido para la imbecilidad

Más de 500 canciones

“El fracaso no tiene prestigio, pero es la principal motivación para seguir insistiendo”, ha defendido, mientras que, en contraposición, “el éxito es el camino más rápido para la imbecilidad”.

Víctor Manuel ha escrito más de 500 canciones a lo largo de su carrera, de las que algunas “han pasado sin pena ni gloria”, algo que en ocasiones le ha provocado “una desazón inmensa”.

Las canciones “desgraciadas”

Como muestra de ese repertorio, ha compartido fragmentos de algunas de las que ha calificado como “canciones desgraciadas” y entre las que ha nombrado las siguientes: 'Si yo fuera Dios', 'El hijo del ferroviario' o 'Yo nací a la sombra de un cerezo'' atravesadas por la memoria familiar, la historia reciente de España y la Guerra Civil.

La memoria y el compromiso también han tenido hueco en su intervención. Así, ha recordado el origen de canciones fundamentales de su trayectoria, como 'El cobarde', inspirada en un reportaje de Oriana Fallaci sobre la guerra de Vietnam, o 'Planta 14', cuya prohibición durante la dictadura ha evocado como uno de los episodios de censura que marcaron sus primeros años.

Con mayor o menor fortuna, me han defendido siempre las canciones que escribo. A ellas les debo todo y no me exigen nada. A veces les cambio la letra y ni se inmutan

“A mis canciones les debo todo”

Víctor Manuel también ha rememorado canciones, vetos y dificultades profesionales derivadas de sus posiciones públicas, reivindicando la importancia de mantener la coherencia con las propias convicciones.

“Uno de mis mejores descubrimientos fue darme cuenta, muy joven, que no podía gustar, complacer a todo el mundo al mismo tiempo”, ha desvelado. También ha revelado otro dato personal: “Con mayor o menor fortuna, me han defendido siempre las canciones que escribo. A ellas les debo todo y no me exigen nada. A veces les cambio la letra y ni se inmutan”.

La fuerza emocional de la música

Otro momento significativo de su intervención ha sido su reflexión sobre la capacidad de la música para formar parte de la experiencia vital de las personas.

“No hay nada más democrático que la música”, ha ratificado el músico mierense, quien ha afirmado que cada individuo construye una banda sonora propia vinculada a recuerdos, afectos y experiencias compartidas. Para ilustrarlo, ha recurrido de nuevo a su historia más personal para recordar la imagen de su madre enferma de alzhéimer reaccionando a los acordes de 'Suspiros de España', una escena con la que quiso subrayar la fuerza emocional y la permanencia de la música incluso cuando desaparecen otros recuerdos.

Víctor Manuel ha concluido su intervención con una nueva referencia a Stefan Zweig para reivindicar la incertidumbre inherente a toda creación artística y ha dedicado la distinción a su familia y amigos, especialmente a su mujer, la artista Ana Belén, para quien ha ido destinado un fragmento de 'Gracias por todo'.

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