¿Quién quiere sanidad gratuita cuando puede tener un Guggenheim?
De entre todos los artículos que han definido a Hugo Chávez como una de las mayores amenazas para la humanidad después del Doctor Maligno, el más divertido es este de AP, dedicado a analizar la situación de la industria petrolífera venezolana:
Chávez invirtió la riqueza petrolífera de Venezuela en programas sociales, incluidos mercados públicos de alimentos, subsidios en efectivo a las familias pobres, y educación y sanidad gratuitas. Pero esos logros palidecen comparados con los espectaculares proyectos de construcción financiados por el petróleo en las ciudades de Oriente Medio, como el edificio más alto del mundo en Dubai y los planes para sucursales de los museos del Louvre y Guggenheim en Abu Dhabi.
O un puente de Calatrava, añado yo. Como bien sabemos en España, este tipo de proyectos son una excelente inversión para el futuro y un ejemplo de economía sostenible.
Como dice Matthew Yglesias, hay que tener una extraña idea de la economía para pensar que Qatar es un modelo más sugerente que Venezuela. Pero, claro, siempre hay gente de corazón pétreo que se olvida de las necesidades de las empresas constructoras.
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