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El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

Los tapanuli: los últimos homínidos

Los tapanuli son los últimos homínidos descubiertos

Pedro Pozas Terrados

En 1997, una expedición descubrió una población aislada de orangutanes en la región de Batang-Toru, en el distrito Tapanuli Central, Norte y Sur de la isla de Sumatra (Indonesia). Esta población se encontraba aislada en un pequeño número de fragmentos selváticos que suman un total de alrededor de 100.000 hectáreas. En los primeros estudios realizados por esa fecha, se constató que se trataba de una población especial e incluso algunos investigadores proponían calificarla como subespecie de la población existente al norte de Sumatra Pongo abelli. En 2013 se estudió un orangután muerto recientemente en la zona y se comprobó que su cráneo tenía diferencias palpables al resto de los existentes en Sumatra y Borneo, además de ser más pequeño, esbelto, diferencias en sus dientes y con más pelo en todo el cuerpo.

Hasta el momento eran solo dos especies de orangutanes que habitaban  en Indonesia y Malasia, los del Norte de Sumatra y Pongo pygmaeus de la isla de Borneo. Pero para asegurarse de que estos orangutanes encontrados en una zona aislada de Sumatra separada por al lago Toba de sus compañeros del Norte eran diferentes al resto de las dos especies existentes en Indonesia, había que estudiar su genoma.

Hace poco tiempo, en 2017, un análisis internacional realizado por científicos de la Universidad de Zúrich y con destacada participación del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona, un centro entre el CSIC y la Universitát Pompeu Fabra, publicado en la revista científica Current Biology, demostró que los orangutanes del distrito de Tapanuli presentaban características diferenciadas de las otras dos especies de orangutanes, por lo que sin duda y a raíz de las numerosas comparaciones y estudios realizados, se llegó a la conclusión que se trataba de una nueva especie de orangután, la más primitiva, por lo que las otras dos especies descritas hasta ahora se habrían separado de ella hace 700.000 años.

Este gran hallazgo en el mundo de la ciencia y en el campo evolutivo de los homínidos no humanos saltó a las agencias de noticias de todo el mundo, que durante una semana presentaban a la nueva especie Pongo tapanuliensis, llamado comúnmente Tapanuli, como un gran descubrimiento.

La familia de los homínidos vivos ha pasado a ser de siete especies (Orangután de Borneo, Orangután de Sumatra, Gorila Occidental, Gorila oriental, Chimpancé, Bonobo y Humanos) a ocho especies con los Tapanuli, el último de los homínidos. Pero, sin embargo, en 2012 se había estimado la población de los Tapanuli en 800 individuos, pasando de este modo actualmente a ser la especie de grandes simios más amenazada del mundo. Con una particularidad importante: la estimación se efectuó hace siete años, por lo que urge realizar de forma inmediata un nuevo balance de la población de los Tapanuli debido a la gravedad de su aislamiento, el reducido entorno en donde se encuentran y la acometida de grandes infraestructuras que ponen aún más en peligro al último homínido vivo descubierto.

Debido a los altos niveles de fragmentación del hábitat de los Tapanuli, la matanza ilegal de sus poblaciones, las plantaciones agrícolas, la exploración y explotación minera y un plan hidroeléctrico a gran escala, esta nueva especie de los grandes simios con un gran valor evolutivo corre el riesgo de desaparecer en pocos años si no se pone freno a estas políticas abusivas de explotación de su territorio. A pesar de estar en una zona protegida, los Tapanuli se enfrentan a un genocidio veloz si no se ponen en marcha las medidas necesarias para que su población sea justamente protegida a nivel nacional e internacional.

Según datos de Amigos de la Tierra en Indonesia, que está actualmente en juicio contra el gobierno regional por las irregularidades que la construcción de la presa hidroeléctrica presenta, la tala de árboles ha comenzado y si no se pone fin a esta barbarie tendrá un grave impacto en su reducida población, ya que a día de hoy se ignora el número de ejemplares que sobreviven en condiciones caóticas y de exterminio. Detrás de esta mega construcción se encuentra el Banco de China. Se están preparando acciones en todo el mundo a las puertas de esta multinacional que no valora ni respeta el medio ambiente y menos a las especies en peligro de extinción como los grandes simios y en particular a los Tapanuli.

Asociaciones como Save Tapanuli Orangutan, Jakarta Animal Aid Network (JAAN), Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Proyecto Gran Simio (PGS) están luchando para que a nivel internacional se reconozca la importancia de los Tapanuli y su protección inmediata. Activistas como Roser Gari, psicóloga y naturalista,  colaboradora de JAAN y recién nombrada representante del PGS en Indonesia, se encuentra realizando grandes esfuerzos en distintos países europeos para que la voz de los Tapanuli sea escuchada, para que su hábitat sea protegido y para denunciar este genocidio premeditado y consentido. Roser se está entrevistando con equipos de abogados internacionales para emprender acciones legales contra la construcción de la hidroeléctrica.

Los propios científicos que han anunciado al mundo el descubrimiento por parte de los humanos de esta nueva especie de homínido alertan de que si no se emprenden medidas urgentes para reducir las amenazas estaremos siendo testigos del descubrimiento y extinción del último homínido vivo encontrado desde que en 1929 se descubriera a los bonobos en la República Democrática del Congo.

Solo alrededor del 10% del rango geográfico de los Tapanuli se encuentra en un área reconocida por la Base de Datos Mundial de Áreas Protegidas. El 76% está en Hutan Lindung, bosque de Protección en Indonesia que como hemos visto no se respeta, y el 14% no tiene ningún tipo de protección, a pesar de que es un bosque primario accidentado con las densidades más altas de Tapanulis en el ecosistema Batang Toru. Además, una empresa mantiene un polémico permiso de tala de 300 kilómetros cuadrados de bosque primario en plena área de los Tapanuli.

Tras la noticia de su descubrimiento, los Tapanuli, los últimos homínidos que son los descendientes directos de los oranguntanes iniciales que habían emigrado de Asia Continental y que por lo tanto constituyen la línea evolutiva más antigua dentro del género Pongo, han sido olvidados y dejados a su suerte por parte de los gobiernos y de la comunidad científica internacional. Sus vidas están pendientes de un hilo que puede romperse en cualquier momento y que sin duda contiene una gran información evolutiva de la propia historia de la humanidad.

El hombre sigue empeñado en permanecer como homínido único, exterminando al resto de las siete especies con las que comparte familia, como ya lo hizo con otros homínidos de los que ahora se buscan restos en cuevas para completar nuestra historia evolutiva. No debemos permitir bajo ningún concepto que el exterminio de los grandes simios continúe sin ningún tipo de protección. Proyecto Gran Simio lleva luchando más de 20 años para que los homínidos no humanos sean declarados Patrimonio de la Humanidad y de esta forma proteger su hábitat y para aprobar una Ley de grandes simios que les reconozcan sus derechos básicos.

El 60% de los primates en el mundo están amenazados de su extinción. Precisamente es un primate llamado humano el que ha decidido extinguir a sus parientes y a su propia especie en los genocidios contra los pueblos indígenas o con su responsabilidad directa en el cambio climático.

Las multinacionales como el Banco de China o el Banco Mundial no hacen más que apoyar megaproyectos sin respeto a la naturaleza, a los seres vivos o los ecosistemas, amparados por políticos de turno que facilitan la labor destructora de la biodiversidad de nuestro planeta.

¿Vamos a permitir una vez más que se salgan con la suya y hagan desaparecer a los Tapanuli, símbolo de los grandes simios  y eslabón importante en la cadena evolutiva de nuestra propia familia homínida? Una sola persona, Dian Fossey, logró parar la extinción de los gorilas de montaña ¿Seremos capaces de realizar su misma proeza en el siglo XXI, siendo muchas las personas que queremos la protección de los Tapanuli? ¿Por qué de una vez por todas la Unesco no declara a los grandes simios como patrimonio de la humanidad y protege así su hábitat? En algunas cuestiones y en lo referente principalmente a la protección animal y el medio ambiente, en lugar de avanzar como sociedades civilizadas, parece que retrocedemos a tiempos en los que los animales se cazaban en su hábitat para después exponerlos disecados en museos o cautivos en zoológicos.

Los Tapanuli son los últimos homínidos descubiertos. Necesitan nuestra ayuda. No les dejemos solos. Su extinción será el declive de la propia existencia de la humanidad.

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El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

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