Escalada en el Sáhara para hablar de derechos humanos
Una expedición española acaba de regresar de Mauritania tras completar un proyecto que combina aventura, cine y activismo. El escalador Jaume Peiró y el realizador audiovisual Jorge Saffie han rodado en pleno desierto del Sáhara un documental que busca mostrar cómo se vive la diversidad sexual en distintos lugares del mundo y por qué los derechos del colectivo LGTBIQA+ continúan siendo una cuestión fundamental de derechos humanos.
La película utiliza la escalada como eje narrativo para reflexionar sobre identidad, visibilidad y resistencia. El relato se articula alrededor de la ascensión a Ben Amera, considerado el segundo monolito de roca más grande del planeta. Esta gigantesca formación rocosa, situada en medio del desierto, se convierte en una poderosa metáfora visual del aislamiento, el riesgo y la búsqueda de espacios de libertad.
El rodaje se ha llevado a cabo en un contexto especialmente complejo. En Mauritania la homosexualidad sigue penalizada por ley, y diversas organizaciones internacionales advierten de la situación de gran vulnerabilidad que afrontan las personas LGTBIQA+ en el país.
De África a España: una reflexión global
Aunque la historia se desarrolla en el continente africano, el documental también establece un paralelismo con la realidad española. España es considerado uno de los países más avanzados en derechos LGTBIQA+, pero en los últimos años han aumentado las alertas sobre discursos de odio, polarización social y posibles retrocesos en libertades ya conquistadas.
Para Jaume Peiró, el proyecto tiene además un fuerte componente personal. En 2018 hizo pública su relación con su entonces pareja, convirtiéndose en uno de los primeros referentes visibles de homosexualidad dentro de la élite de la escalada, un entorno tradicionalmente percibido como conservador y poco diverso. Desde entonces, el deportista combina su carrera en la montaña con el activismo por la inclusión en el deporte.
Una expedición marcada por el desierto
La grabación no estuvo exenta de dificultades. Durante la expedición, una intensa tormenta de arena obligó al equipo a detener su actividad durante cuatro días en mitad del desierto. Esa pausa inesperada terminó integrándose en el relato del documental como símbolo de la fragilidad humana frente a la naturaleza y de la capacidad de adaptación ante situaciones adversas.
“Viajamos para vivir, pero volvemos para contar”, resume el equipo, que concibe el proyecto como una herramienta de sensibilización social y una invitación a reflexionar sobre el papel del deporte como espacio de inclusión.
0