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Escalar contra el Parkinson: cuando el movimiento se convierte en terapia

Escalar contra el Parkinson

Por Paco Galán

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Jordi Cruz, fisioterapeuta de profesión, ha sido siempre un apasionado de la escalada, una disciplina que le llevó a encadenar vías de hasta 8b. Sin embargo, hace unos años recibió un diagnóstico que cambiaría su vida: Parkinson. Lejos de rendirse, decidió seguir adelante, aferrándose aún más a su pasión.

Hoy lidera Dreaming Awake, un proyecto personal que combina libros y trabajo con la comunidad, con el objetivo de dar visibilidad a la enfermedad y al papel del deporte en su tratamiento. Se ha convertido, además, en un referente en España cuando se habla de escalada y Parkinson. Recientemente organizó un evento —con el apoyo de Rab y el rocódromo Indoorwall Getafe— que reunió a escaladores con Parkinson de toda España e incluso de otros países. Un encuentro que sirvió para visibilizar la enfermedad y, sobre todo, para poner en valor el impacto positivo del deporte en su evolución.

Jordi Cruz durante el evento celebrado en Indoorwall Getafe.

Pero ¿qué es realmente la enfermedad del Pakinson y qué implica? La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo de carácter crónico y progresivo que afecta al sistema nervioso. Se produce cuando ciertas neuronas encargadas de generar dopamina —una sustancia clave para el control del movimiento— se deterioran o mueren. Como consecuencia de esta disminución de dopamina, aparecen alteraciones motoras como temblores, rigidez muscular, lentitud en los movimientos (bradicinesia) y dificultades para mantener el equilibrio. Además, la enfermedad también puede manifestarse con síntomas no motores, entre ellos cansancio, alteraciones cognitivas y problemas del sueño.

Aunque afecta principalmente a personas mayores de 60 años y es más frecuente en hombres, cada vez se diagnostican más casos en edades tempranas. Se trata de una enfermedad sin cura, cuyo tratamiento actual se centra en el control de los síntomas mediante fármacos, aunque las limitaciones siguen presentes en el día a día.

Efectos del deporte

En los últimos años, el papel del ejercicio físico ha ganado protagonismo como complemento terapéutico. Más allá de la fisioterapia, el deporte se ha consolidado como una herramienta clave para frenar el avance de la enfermedad y mejorar la movilidad y el equilibrio.

“Está demostrado que el ejercicio físico de resistencia tiene un impacto muy grande en la calidad de vida porque mejora tanto los síntomas motores como los no motores. La escalada, además, es un tipo de ejercicio que involucra muchos otros factores, ya no solo fuerza, sino coordinación y elasticidad, que también son muy beneficiosos de cara a a aquellos que sufren grandes afectaciones en otros campos como el equilibrio”, asegura Alfonso Hurtado, neuropsicólogo e investigador del grupo de Trastornos del Movimiento de la Universidad Francisco de Vitoria.

Entre las disciplinas más prometedoras destaca la escalada. Aunque a priori pueda parecer exigente —especialmente para quienes padecen temblores o rigidez—, su capacidad de adaptación la convierte en una actividad accesible.

“Creo, dentro de lo que sabemos de lo beneficioso que es el ejercicio físico en general para el Parkinson, que la escalada, además, tiene el atractivo de que es algo muy divertido de hacer y es bastante adaptable también. Es una actividad que la gente disfruta mucho. Posiblemente sea más atractivo que otros deportes para alguien que no ha hecho mucho ejercicio en su vida y que de repente se encuentra con que le han diagnosticado Parkinson y tiene que empezar a hacer ejercicio. No hay comparación entre hacer escalada y meterse al gimnasio, por ejemplo, a levantar pesas simplemente”, señala Alfonso Hurtado.

Andrés Hijban prueba un medidor de fuerza desarrollado por Jordi Cruz.

El caso de Andrés Hibjan ilustra bien este impacto. Diagnosticado hace tres años —aunque sospecha que convivía con la enfermedad desde mucho antes—, el deporte transformó por completo su vida:

“Me encontraba en una condición deplorable para mi edad. Estaba en tratamiento por depresión. Sufría ansiedad, fatiga, apatía y todo eso me llevó a la inactividad. La inactividad deterioró mi condición hasta que aparecieron poco a poco los signos típicos motores del Parkinson. Una vez que supe la buena noticia, que solo tenía Parkinson, me puse a hacer actividad física. Empecé primero a caminar, que era lo más sencillo. Luego cuando mejoré la fuerza y la estabilidad pasé al trekking y al running. Antes del deporte me costaba subir una escalera, simplemente caminar o hacer una sentadilla. Actualmente hago más de 300 kilómetros al mes... La verdad es que en pocos meses, el cambio fue impactante. Ya han pasado más de dos años desde que comenzaron esos cambios y ahora tengo una vitalidad tremenda”.

Su testimonio es un relato de transformación física y emocional que evidencia el impacto del ejercicio sostenido en el tiempo.

El aspecto psicológico

Más allá del plano físico, la escalada incide también de manera profunda en el ámbito psicológico. El Parkinson no solo limita el cuerpo; también afecta a la mente, generando inseguridad, negación y miedo.

La rigidez y los temblores se vuelven con el tiempo más habituales e intensos en aquellos que lo sufren y, en muchos casos, llegan a afectar tanto su vida diaria que cosas simples y habituales para ellos requiere mucho esfuerzo y sacrificio. Es por ello que es muy importante también educar la mente de cara a una aceptación de la enfermedad y buscar métodos para ir superando obstáculos en el día a día. Al final, creer es la mitad del éxito.

“Todo el mundo, cuando habla de Parkinson, piensa en el temblor, en la rigidez, en la bradicinesia, pero la parte mental es muy importante también. De hecho está demostrado que en las mujeres lo que más empeora la calidad de vida son los síntomas no motores: la depresión, la apatía, la ansiedad...” —apunta Alfonso Hurtado quien prosigue— “ Y de hecho, la escalada, no solo mejora la parte física como ya hemos dicho, sino también la parte mental. Cuando te estás peleando con un bloque o con una vía o un paso y no te sale, y no te sale... Y pasa una semana, y otra, y otra... Y de repente, llega el día que por fin lo consigues y con ello una sensación buenísima. De autoeficacia, de he llegado, de poder hacerlo... Yo creo que esta sensación, de dar un paso adelante, es muy importante en cualquier enfermedad degenerativa, pero en el Parkinson es imprescindible porque cuando te diagnostican esta enfermedad suele ir acompañado de una serie de pensamiento negativos y de muchas dudas... ¿Y yo ahora para qué valgo? ¿Y lo qué yo he sido? ¿Y lo qué voy a ser? ¿Y qué va a ser de mí en el futuro? ¿Qué voy a poder hacer? Y son este tipo de cosas las que te ayudan a ver que hay vida más allá del diagnóstico”.

Ton van den Berg escalando en Indoorwall Getafe.

Así nos lo reafirma también Ton van den Berg, diagnosticado de Parkinson hace ya siete años y quien dirige actualmente una fundación para escaladores con Parkinson en los Países Bajos llamada ParKLIMson (Klimmer significa escalador en alemán):

“Cuando escalas, tienes que centrar tu atención totalmente en la escalada. Tienes que ir descifrando el camino por el que discurre la ruta, cómo moverte a cada paso que das, dónde poner los pies, las manos... Tu cerebro está ocupado en todo momento, lo cual es muy importante para los que sufrimos Parkinson porque requiere concentración y atención. Pero también para la autoestima... Cuando logras nuevos objetivos, cuando te planteas nuevos desafíos superiores...”.

Joaquín Suárez durante el evento de escaladores con Parkinson.

Joaquín Suárez, un escalador gallego que lleva toda la vida ligado a este deporte y a quién en 2018 diagnosticaron Parkinson, aporta una dimensión emocional especialmente relevante:

Yo tardé mucho tiempo en salir del armario. No fui capaz de decir que tenía Parkinson desde el 2018 hasta el 2024, pero hacerlo fue la mejor decisión. Te cuesta admitirlo, decirlo en el trabajo, a las amistades. Te cuesta, te cuesta...”.

Ahora se le ve más feliz y sabe que la escalada le ayuda en todos los aspectos de su vida. Si está claro que con la escalada tonificas todo, haces estiramientos, mejoras la flexibilidad, la coordinación y el equilibrio, pero sobre todo, en el aspecto psicológico, que es donde más ayuda.

El hecho de que tu sistema parasimpático esté actuando, porque dejas todo en el suelo, y te centras en escalar y escalar y escalar es muy importante. Al final es todo, desde que preparas la mochila, el proyecto que tienes en la cabeza, salir con los compañeros... Ahora estoy yendo con mis hijos, que empiezan a escalar y vienen conmigo. Me llaman para escalar... y eso, ya es lo último, ¡es lo mejor! Es una actitud positiva y activa. Siempre hacia adelante. No hay lugar para la depresión“.

Andrés Hibjan no duda también en atribuir al deporte gran parte de su mejoría. “Está claro que hay más equilibrio en mi vida. No solo por la escalada, sino por el deporte en general. El deporte me ha dado una mayor calidad de vida, no tengo tanta rigidez, no tengo problemas de equilibrio, pero además me genera bienestar emocional. Sé que es positivo para mí porque lo he visto en otras personas. Tengo un amigo a quien diagnosticar Parkinson temprano a los 39 años. Han pasado ya 30 años, tiene 69, y obviamente después de 30 años está en una condición comprometida, pero ¿por qué sobrellevó tan bien esos 30 años? Porque le daba al deporte como si no hubiese un mañana. Él es mi mejor referente. Lleva lidiando 30 años con la enfermedad, son muchísimo años, y lo ha podido hacer, no solo por la medicina, sino por el deporte”.

Primeros pasos

Todas esas dudas, miedos y preguntas no son fáciles de plantear a uno mismo y, en ocasiones, mucho menos darles respuesta. Al menos claras y concisas de tal manera que despejen todo atisbo de duda o preocupación. Es por ello que dar el primer paso sigue siendo uno de los mayores retos. Pasar de la negación a la aceptación y de ahí a la acción requiere apoyo, acompañamiento y, en muchos casos, herramientas que faciliten ese inicio.

En este contexto, durante el evento organizado por Jordi Cruz se presentó un innovador dispositivo que busca precisamente eso: acercar la escalada a todo tipo de personas.

Joan Rodríguez, de MBS Industry, la empresa responsable del desarrollo de este dispositivo ya establecido en Francia y que ahora busca ampliar su mercado en España, lo define como “inventar la bici eléctrica de la escalada”, una tecnología que asiste al usuario sin sustituir el esfuerzo.

“Es el único dispositivo hoy que pueda asistir a cualquier persona para practicar la escalada. Es decir, que una persona con discapacidad física, cognitiva o con sobrepeso o con lesiones puede acceder al mundo de la escalada y practicarla. Además, puede servir de puente entre no practicar nada de escalada y pasar a unirte a este mundo que, a primera vista, y desde fuera, puede parecer un poco difícil, complicado, elitista e incluso peligroso...”.

Escalando con el dispositivo de MBS Industry.

Este sistema no solo mejora la accesibilidad, sino que también refuerza la seguridad física y mental, eliminando una de las principales barreras: el miedo.

Al final, como bien explica, hablamos de “un dispositivo que lleva un motor y una reductora y después un algoritmo que calibra el peso del escalador y viene a simular la escalada, acompañando en todo momento a la persona en cada paso o movimiento, pero no para que sea simplemente un ascensor sino un apoyo. Como con la bici eléctrica, que si no le das al pedal no pasa nada, a nivel de escalada pasa lo mismo, el practicante tiene que escalar de forma normal y la máquina solamente está ahí para ayudar a esa persona”.

Dispositivo de asistencia a la escalada de MBS Industry.

Un sistema que, no solo acompaña sino que también da seguridad tanto física como mental. “Ahora mismo está considerado como un dispositivo médico de clase 1 a nivel europeo e integra varias seguridades. En todo momento el motor está activo, y si se diese el caso de que el motor, por casualidad, tuviese un problema, hay frenos mecánicos en el sistema que aseguran que la persona no sufra ningún daño, aunque sea debido a una pérdida de corriente, que es algo que puede pasar”.

Alfonso Hurtado también destaca la llegada de sistemas como éste que facilitan la inclusión de personas con discapacidades al mundo de la escalada. “Me parece una adaptación muy importante porque permite, especialmente en casos como el Parkinson, y sobre todo si tienes síntomas motores más pronunciados como la bradicinesia, reducir el peso al escalar y concentrarte más en la técnica e ir aumentando la dificultad. Al final mejorar la técnica e ir aplicándola te permite ir poco a poco reduciendo la ayuda que necesita la persona para subir” — y prosigue— “facilitar la adaptación hace que vean posible superar esa primera barrera que es el miedo. La gente llega, lo prueba y dice, anda, pero si resulta que puedo hacer esto que yo creía que no podía hacer”.

Últimos estudios

El beneficio de la escalada en el Parkinson, no obstante, es algo relativamente nuevo. Hace apenas un lustro aparecían los primeros estudios sobre este tema, por lo que aun queda un largo camino por recorrer para mejorar su aplicación y poder entender hasta dónde se puede llegar.

“Así es, se están llevando estudios a cabo en Austria y en Alemania principalmente. En España, en cambio, son iniciativas como la de Jordi Cruz las que dan más visibilidad a esta relación escalada Parkinson. Creo que está poco estudiado teniendo en cuenta el futuro tan brillante que parece que tiene. Creo que a día de hoy se está estudiado muy por debajo de lo que necesitamos”, explica Alfonso Hurtado.

Jordi Cruz y Joaquín Suárez durante el evento organizado por el propio Jordi.

Por su parte, Joaquín Suárez sigue apostando por ser más proactivos, incluso en este aspecto, y no esperar a que otros pongan de su parte. “No hay que esperar a las instituciones. Tenemos que hacerlo nosotros. La sociedad, organizada a través de asociaciones y con eventos como este de Jordi Cruz en Indoorwall Getafe, donde gente con Parkinson de todas partes se reúne para escalar junta. Le da visibilidad, lo promueve y muestra que existe... Yo estoy intentando ayudar a Jordi en este proceso, por eso es algo que vamos a replicar también en A Coruña. Hay que enseñarlo. Luego si es cierto que la parte más científica y de desarrollo recae en las instituciones, pero nosotros debemos difundirlo antes...”

Ton van den Berg, cofundador de ParKLIMson, nos apunta que pese a ser algo no obstante reciente, en Países Bajos el crecimiento está siendo muy notable. “Hace aproximadamente un año monte la fundación ParKLIMson en Eindhoven junto a un amigo cuando descubrí la investigación sobre la escalada y el Parkinson y sus efecto positivos. Ahora nos reunimos cada martes sin falta para escalar juntos. Ha tenido tan buena cogida que en abril empezamos con el sexto grupo de escalada para gente con Parkinson.

Y, si bien es cierto que, en los Países Bajos la escalada no es tan popular como en España, está muy normalizado ver escaladores con Parkinson en los rocódromos, aunque es verdad que allí la media de edad es bastante más superior que la de aquí. En mi grupo en Eindhoven, por ejemplo, todos rondan entre los 54 y 78 años. Me ha sorprendido ver en España gente bastante más joven“.

Andrés Hibjan también apuesta por ser proactivos y organizar eventos como el de Jordi Cruz. “Darle visibilidad es fundamental. Esto es una semilla que debe germinar. Después tendremos que llevar esto a un nivel ya gubernamental, que es donde pueden estar los recursos.

Al final tenemos una condición de discapacidad y eso nos genera dificultades hasta para poder acceder con nuestros propios recursos a diferentes infraestructuras a la hora de practicar deporte. Es verdad que tenemos el apoyo de marcas como Rab, o Indoorwall Getafe que ha ofrecido sus instalaciones y recursos para este evento, pero todo cuesta dinero. Para este evento somos aun un grupo no muy grande, y nos han cedido sus instalaciones, sus monitores, su equipo, sus recursos, toda su infraestructura pero, para llevar esto a un nivel más alto, obviamente necesitaremos más apoyo, posiblemente un apoyo gubernamental que se involucre más“.

Andrés va más allá aportando razones obvias de por qué del apoyo de las instituciones al final es positivo en todos los aspectos. “Lo ideal sería una especie de subsidio por parte del ente gubernamental responsable para ayudar al enfermo de Parkinson a acceder a actividades deportivas. Esto, siendo pragmáticos, supondría un ahorro para la sanidad pública ya que como se ha demostrado que el deporte y la escalada son beneficios, mejorando la condición y el estado de los pacientes, esto supondría menos atención médica, menos fármacos, menos gastos en ese aspecto y al final un ahorro. Es invertir en terapia. Una terapia que previene la progresión de la enfermedad y disminuye los costes de la atención médica. Una población más saludable en general, no hablemos ni siquiera de Parkinson, que haga deporte, que tenga una vida sana, ayudará a la sanidad a que no esté sobresaturada como pasa actualmente. Yo estoy en una etapa donde mi coste farmacológico es bastante bajo, pero a medida que la enfermedad progresa los costes mensuales y los costes anuales son mayores. Por eso, en la medida que se pueda pueda frenar esa progresión de la enfermedad, los costes se reducen y se deberían poder invertir en otras cosas más económicas como el desarrollo de los deportes adaptados a la gente con enfermedades como el Parkinson”.

Los pasos a seguir

Pese a que aún queda camino por recorrer, hay algo en lo que coinciden todos los protagonistas: la escalada funciona. Más allá de su aparente complejidad, es un deporte accesible, adaptable y profundamente motivador. Como resume Ton van den Berg:

“Hay dos cosas que ayudan mucho cuando tienes Parkinson, una son las medicinas y la otra es llevar un estilo de vida saludable. Por ello hacer deporte es tan importante. Hacer mucho deporte, pero sobre todo deportes que nos gusten y nos parezcan divertidos. Para mí, la escalada es muy divertida y es el mejor deporte que puedo hacer. Siempre animo a todo el mundo a probar. Creo que si lo pruebas, y ves que puedes hacerlo, te va a encantar. Pero lo fundamental es dar con el deporte que te gusta y te engancha porque es la mejor manera de frenar el avance rápido del Parkinson”.

Eventos como el de Getafe no solo visibilizan esta realidad, sino que consolidan una comunidad que entiende la escalada no solo como ocio, sino como terapia.

“La labor de la Asociación de Parkinson de Madrid, a la que pertenezco, y de gente como Jordi Cruz, un escalador profesional de gran nivel, que está muy involucrado y organiza eventos como este es fundamental. Al final lo que buscamos es una rutina que nos ayude, y por eso ahora la idea es sacar un grupo de gente que se comprometa dos veces por semana venir a entrenar a este rocódromo de Indoorwll Getafe, y todo a cuenta del dueño del rocódromo”, nos apunta Andrés Hibjan.

El reto ahora es ampliar ese impacto: implicar a instituciones, asociaciones y sociedad para que esta alternativa gane el reconocimiento y los recursos que merece. Porque, para muchos, escalar ya no es solo subir una pared. Es una forma de seguir avanzando.

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