“Las tuneras desaparecen en La Palma si los agricultores no tratan la cochinilla mexicana”

Tuneras afectadas por la plaga de la 'cochinilla mexicana'.

Esther R. Medina

Santa Cruz de La Palma —

El jefe de la Agencia de Extensión Agraria de Los Llanos de Aridane, José Manuel Lorenzo, no es muy optimista con respecto al futuro de la tunera en La Palma. “Si los propietarios de los terrenos no tratan la plaga de la cochinilla mexicana (Dactylopius opuntia), las tuneras desaparecerán de la Isla y veo muy difícil que se vuelvan a recuperar”, ha señalado a La Palma Ahora. “No es complicado combatir la plaga, pero hay que dedicarle tiempo, es una cuestión particular, los dueños de las fincas deben afrontar este asunto”, ha subraya Lorenzo.

Este técnico ha destacado que “combatir la plaga en toda la Isla por parte de la administración es muy complicado y costoso, hay muchas tuneras expandidas por todos lados, sobre todo en el sur, suroeste y oeste que están dentro de terrenos particulares”. “La labor de control la tiene que hacer cada propietario sin quiere mantener el cultivo, porque si no se trata la plaga desaparecen totalmente las tuneras, la cochinilla termina por destruirlas”, asegura. “Quizás pueden rebrotar aplicándole tratamiento, pero es muy difícil volver a recuperarlas, si desaparecen, la recuperación no está garantizada, y en todo caso, si rebrotan, volverán a ser atacadas por la plaga, es un círculo vicioso”, ha admitido.

Explica que “hay que tratarlas continuamente, es una labor continua en el tiempo, no podemos eliminar la plaga, pero sí se puede controlar con tratamientos periódicos, cada dos o tres meses, dependiendo de la zona”. “Hay que hacer tratamientos con productos químicos porque los enemigos naturales no son totalmente efectivos dada la experiencia de otros países, aunque también existe un método natural y ecológico que consiste en aplicar agua a presión con un motor a las pencas para desprender al insecto, es una alternativa a la química”, precisa José Manuel Lorenzo, y recuerda que “la administración nunca se ha dedicado a tratar fincas particulares, el que quiera tener tunos en sus tuneras tiene que sacrificarse y hacer los tratamientos”. “Requiere una labor de tratamiento continua y periódico, sin punto y final”, afirma.

El biólogo-entomólogo Rafael García Becerra detectó la presencia de esta plaga en La Palma en el año 2010, en el municipio de Fuencaliente, en una ladera de Los Arreboles. Desde entonces, de forma imparable, se ha propagado por la Isla.

“La plaga se detectó en Fuencaliente, después llegó a Mazo, se extendió por todo el suroeste de la Isla y actualmente está ya en el noroeste, en Tijarafe y Puntagorda, invadiendo toda esa zona; por el este quizás la incidencia sea un poco menor pero también va avanzando inexorablemente”, admite Lorenzo. “Tiene presencia prácticamente en toda la Isla y, además, ataca a otras plantas de la familia de las tuneras”, dice.

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